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Se cuadruplicaron los accidentes de colectivos en 2007

En la Capital se registraron 1995 víctimas

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LA NACION
Lunes 31 de marzo de 2008
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"Podés un día ganarte la lotería, salir a la calle y que te pise un colectivo", suele decirse como algo imposible; incluso, la frase suele esgrimirse para dar ánimo con un toque de humor negro. Pero ¿y si pasa? Bueno, pareciera que lo segundo (que te pise un colectivo) es cada vez más probable.

En la Capital, según los registros de la Policía Federal, murieron "en el acto" 34 personas en accidentes en los que estuvo involucrado el transporte automotor de pasajeros (las crónicas periodísticas dicen que son 40).

Sólo en 2007, hubo 1827 accidentes de tránsito con este tipo de vehículo, que produjeron 1995 víctimas, entre fallecidos y heridos. Esto significa casi cuatro veces más que en 2006, cuando hubo 540 damnificados, y poco menos que siete veces la cantidad de 2005, que cerró con 253 personas lesionadas en choques ocurridos en la ciudad.

Por no respetar el semáforo, dos colectivos chocaron el 18 del actual en el cruce de Garay y Piedras, en San Telmo; hubo 62 personas heridas
Por no respetar el semáforo, dos colectivos chocaron el 18 del actual en el cruce de Garay y Piedras, en San Telmo; hubo 62 personas heridas. Foto: Archivo

Las cifras de aumento asombran, pues el colectivo metropolitano es utilizado como un medio supuestamente seguro por casi 2532 millones de personas por año. La estadística agrega que en dos de cada diez accidentes estuvo involucrado un colectivo (un total de 18,4% del total de hechos), según un documento de la Defensoría del Pueblo de la ciudad.

Siete meses atrás, José Rodolfo Matta estaba parado en la esquina de Callao y Bartolomé Mitre. En ese momento, a las 20, chocaron un colectivo de la línea 60 y otro de la 105. Uno de los transportes se subió a la vereda. Matta, de 78 años, falleció aplastado por el colectivo 60.

Los dos choferes todavía cuentan con licencia de conducir, a pesar de haber matado a una persona y herido a otras nueve. Juan Salvador Pereyra iba al volante del 60. Y, al contrario de lo que podría pensarse, ganó un ascenso. "Continúa siendo personal de la empresa, pero no conduce: ahora es inspector", respondieron en Microómnibus Norte, que explota la ruta Constitución-Tigre. Lucas Piriz, al mando del 105, en cambio, todavía permanece con licencia médica. "Cobra el sueldo y, si no tengo una orden judicial, debo darle servicio", afirmaron en Transporte América, la firma de los colectivos 105, que une el Correo Central con Saénz Peña.

Altos subsidios

Los empresas de colectivos son beneficiadas con subsidios por unos 2000 millones de pesos anuales, supuestamente, para mantenerse en forma y cobrar barato el boleto; además, tienen un régimen especial de cobertura en caso de siniestros; gasoil más barato, casi no pagan las infracciones de tránsito y, es normal, que los pasajeros viajen tomados de un pasamanos.

El accidente en que falleció Matta fue publicado durante dos días en los medios gráficos. El día que ocurrió el accidente, el 27 de agosto último, LA NACION, curiosamente, había publicado como título principal: "Gastan $ 17 millones por día en subsidiar el transporte".

En esta causa, según la jueza Mónica Berdión de Crudo, los choferes podrían ser condenados por homicidio y lesiones culposas con penas que van desde los 6 meses a cinco años de prisión. A pesar de que la magistrada dictó la inhabilitación del registro de ambos conductores, la Cámara de Apelaciones decidió que se trataba de una medida "anticonstitucional".

A todo esto, Pereyra, ya tenía antecedentes por lesiones en un hecho similar por el que había sido condenado a ocho meses de prisión condicional y dos años de inhabilitación para conducir. Piriz, a su vez, recibió en 2002 una pena de un año y diez meses de prisión en suspenso por tentativa de robo de un auto estacionado.

"Pueden haber vuelto a manejar tranquilamente", admitieron resignados en el juzgado.

"Es un sistema depravado. Después de una semana, los familiares de una víctima están totalmente abandonados; lo peor es ver que todo sigue igual o, peor, por qué uno entra en una burocracia judicial interminable", expresó Martín Lescano, de la Comisión Nacional de Familiares de Víctimas del Transporte Público.

El colectivo urbano, el más conocido de los inventos argentinos, funciona dentro de un decálogo que raya en lo irregular. La mayoría de las infracciones en la ciudad, según la Defensoría del Pueblo, son por cruzar con luz roja y exceso de velocidad. "Tomada al azar, una sola empresa, que en 2007 había registrado 20 infracciones por exceso de velocidad, el juzgado pudo validar y sancionar sólo una. La razón: chapas ilegibles o actas mal confeccionadas. Resultado: la absoluta impunidad para el transporte colectivo de pasajeros ", sostuvo una fuente de la Defensoría.

A fines del año último, en Santiago del Estero e Independencia, un colectivo 60 intenta pasar a toda velocidad el semáforo en amarillo. Un auto debe correrse casi hasta el cordón de la vereda, donde los peatones temen lo peor. No son pocos los colectivos que pasan en amarillo y apuran la marcha para no ser detenidos por el rojo, lo que se dice en la jerga de los choferes "ir cortando semáforos".

El 18 del actual, un colectivo de la línea 143 y otra de la línea 9 chocaron en Garay y Piedras, en San Telmo, y hubo 62 heridos. Un día antes, el 17, en Constitución, un colectivo atropelló a un peatón y lo mató en el acto.

Al ser consultada sobre este cuadro de situación, una fuente de la Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros (CEAP), justificó: "La situación es desastrosa, pero no podemos solucionarla por nuestra cuenta".

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