En un discurso de 30 minutos que la Presidenta protagonizó en Plaza de Mayo, hubo críticas renovadas al campo Foto: Telam
Una vez más la histórica Plaza de Mayo fue testigo de una manifestación de poder. A ritmo de bombo y redoblante, todas las organizaciones a fines al Gobierno que colmaron la Plaza de Mayo hicieron un gran esfuerzo por hacerse notar y, así, lograr que la presidenta Cristina Kirchner los notase.
En ese juego, la plaza se vistió con todos colores imaginables. Globos aerostáticos con leyendas partidarias apoyando la Presidenta, pecheras identificatorias, bombos, redoblantes y miles de banderas rodearon la Pirámide de Mayo.
La presencia en la plaza fue masiva. Tanto fue así que hizo recordar a la Plaza del Sí, que convocó el ex presidente Néstor Kirchner, donde –según los organizadores– hubo cerca de 350.000 personas. Como en aquella oportunidad, esta vez nadie se lo quiso perder.
Rodríguez y su tropa. A partir de las 12 la Plaza de Mayo comenzó a tomar color. Las formaciones llegaron temprano y, lentamente, se fueron colocando en el lugar que tienen predeterminado. No hubo nada librado al azar. Así, la plaza se dividió en tres (desde el palco): organizaciones gremiales, a la izquierda; asociaciones políticas, en el centro, y piqueteros, a la derecha.
Sobre la avenida Hipólito Irigoyen, los asistentes que estuvieron más cerca del palco fueron los camioneros. El gremio que preside Hugo Moyano, que estuvo en el escenario al lado del ministro de Planificación, Julio De Vido, y del secretario de Transporte, Ricardo Jaime, fue uno de los que llevó la voz cantante a la hora de arengar por la jefa del Estado.
Detrás se ubicaron la Uocra y UPCN. Uno de los pocos dirigentes que se mantuvo junto a su tropa fue Andrés Rodríguez, titular del gremio del personal civil. “Venimos a apoyar al Gobierno de la compañera Cristina [Kirchner]. Creemos que es necesario generar un canal de diálogo. También reconocemos al campo como un sector de trabajo”, dijo a LANACION.com Rodríguez.
Al igual que en otros actos partidarios, fueron pocos los autoconvocados. La gran mayoría de los presentes en la plaza fueron los representantes de sectores políticos, gremiales o piqueteros.
En el centro de la plaza se notó la lucha por llegar cerca del escenario. Allí mandó la Federación Argentina de Municipios. Tal como lo había anticipado su presidente, el intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, se vio una gran movilización de las columnas del peronismo bonaerense, que se ubicaron en el centro. En horas del mediodía, sin perder tiempo comenzaron a desplegar sus banderas.
“Vengo a luchar por mi trabajo y por el futuro de mis hijos. Tenemos que terminar con las diferencias entre argentinos y tirar todos para el mismo lado. Quiero que se solucione el problema y los enfrentamientos”, dijo a LANACION.com Gladis Díaz.
Contrario a lo que dicta su historia, las asociaciones piqueteras se ubicaron a la derecha del palco que ocuparon entre otros el ex presidente Néstor Kirchner, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, el vicepresidente Julio Cobos, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, y el secretario de Comercio, entre otros.
La Gloriosa JP. Una de las organizaciones que más ruido hizo cuando entró a la plaza fue la “gloriosa” JP [Juventud Peronista]. Alrededor de 1500 personas, cantando y bailando, tomaron posición a la altura de la Catedral Metropolitana. “Y ya lo ve, y ya lo ve, es la gloriosa JP”, repetían los manifestantes.
A las 17.11 la espera culminó. Un locutor gritó a viva voz y la Presidenta tomó el escenario. Ahora si, comenzó a sonar el Himno Nacional. “Hermanos y hermanos, argentinos todos”, esas palabras bastaron para que se produjera la primera ovación, de las muchas que recibió Cristina Kirchner.
El discurso de la Presidenta llevaba 15 minutos y la atención se volvió a fijar en el escenario. Esta vez hizo referencia a la gente que llegó a la plaza: “La presencia multitudinaria no vino a defender un color partidario, vienen a defender a su país”, clamó la jefa del Estado.
“Respaldamos la postura de la Presidenta. Esto es un proyecto de país. Los sectores que más tienen que compartir con los que menos tienen” sostuvo a LANACION.com Daniel Menéndez, de la agrupación piquetera Juventud Barrios de Pie.
Minutos después, aprovechó la oportunidad para volver a criticar la acción de las asociaciones agrícolas y del periodismo. Cada ataque era festejado con aplausos y gritos de apoyo.
Cuando estaba por terminar su discurso el cielo se oscureció y las primeras gotas comenzaron a caer. Eran los últimos minutos y la Presidenta le rogaba a los que cortaban caminos que se dieran cuenta del mal que estaban realizando a todos los argentinos.
Las palabras de Cristina Kirchner llegaban a su fin y los convocados, ordenados como llegaron, rápidamente comenzaron a dispersarse. El mensaje estaba claro: la Presidenta había hablado y ellos se habían mostrado.
Santiago Dapelo
De la Redacción de LANACION.com
sdapelo@lanacion.com.ar
02.04.0820:01
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