Ni la magia de Riquelme ni la potencia goleadora de Soledad García. Los que saldrán a la cancha del 14 al 16 de mayo serán los empresarios argentinos que participarán de la Feria Internacional de Shanghai y en la que esperan seguir fortaleciendo su ingreso en la región (SIAL 2008). La Fundación Export.Ar aprovechará la ocasión para enviar una misión comercial.
Pasaron más de tres décadas desde el inicio de las primeras relaciones diplomáticas, y poco más de medio siglo del primer barco triguero vendido a los chinos, hasta llegar a los comienzos de 2000, cuando el boom de la soja hizo crecer rápidamente las exportaciones argentinas hacia la región.
Y si bien el 70% de las exportaciones argentinas son oleaginosas, no es menos cierto que el efecto cascada de las operaciones le permitió a la Argentina comenzar a exportar una buena cantidad de cueros vacunos y equinos, pieles, lanas (China importa el 35% de la producción local), componentes de GNC, productos medicinales y también en rubros de incipiente proyección como el textil, las frutas frescas y los servicios educativos. Según la Cámara de la Producción, la Industria y el Comercio Argentino-China, las exportaciones a China, en 2007, alcanzaron los 6107 millones de dólares, y las importaciones, 4114 millones.
Más que sojaEl director ejecutivo de la Cámara de la Producción, la Industria y el Comercio Argentino-China, Ernesto Fernández Taboada, ejemplificó: "El año pasado, cerramos en un nivel de operaciones de casi US$ 10.000 millones globales. China nos compra mucho pescado congelado y mantiene una demanda sostenida en maderas duras (en especial el "palo santo" de Formosa y de Chaco, que emplean para tallar y hacer pisos de parquet). En tubos de acero sin costura, Tenaris en una planta en el puerto de Chin Tao, donde va a hacer el enroscado de los tubos (usados en prospección petrolera). Y desde el año pasado, China comenzó a comprar tabaco argentino de Salta y de Jujuy. El monopolio estatal estaría pensando en hacer alguna inversión relacionada con el cultivo".
Actualmente, unas 300 empresas argentinas operan en China, y media docena tiene representaciones locales. China es un país con pocas restricciones, pero para poder entrar y vender en el mercado hay que hacerlo con precios adecuados, presencia permanente y un buen plan de marketing. "Todo esto -agregó- se relaciona con el aumento del poder adquisitivo del pueblo chino y la incorporación anual de ocho a diez millones de personas de las áreas rurales a las urbanas, principalmente al sector servicios. Es gente que empieza a tener un mejor poder adquisitivo (75 millones pertenecen a los sectores altos) y quiere vestirse mejor, entretenerse y consumir de otra manera. Eso también les abre las posibilidades a nuevos rubros como el textil, es decir, telas elaboradas con tejidos típicos de nuestra región y diseños originales."
En un marco de expansión y crecimiento económico, el gobierno chino afronta riesgos de recalentamiento de la economía, presión alcista de los precios y dificultades estructurales.
"El gobierno chino está en una campaña, hasta ahora sin mucho éxito, de enfriar la economía y, entre otras medidas, decidió mantener el nivel de exportaciones, aumentar las tasas de interés, eliminar subsidios de exportación a una docena de productos y fomentar las importaciones, lo que nos puede abrir nuevas oportunidades. No obstante, el aspecto logístico sigue siendo un problema en China. Hasta hace poco, la palabra no tenía su equivalente chino y distribuir a escala nacional era un problema. Los grandes supermercadistas como Carrefour han tenido que establecer su propia cadena de distribución y un salto cualitativo para nuestras empresas sería instalarse en la región o tener un contacto local", señaló Fernández Taboada.
Una vidriera enormeLa organización de los Juegos Olímpicos de Pekín representa un desafío en el que los chinos pondrán en juego su potencial. "China se está preparando para asombrar al mundo, invirtiendo en estadios olímpicos y entrenando ejércitos de personas preparadas para cumplir con un evento de tal magnitud. No creo que los Juegos en, sí, repercutan en la economía, pero sí, habrá empresas como una marca de agua mineral premium, con base en Córdoba, que aprovechará la ocasión para lanzarse en el mercado chino. Esto estimulará aún más el intercambio cultural y comercial, y no hay que perder de vista que para 2020 se pronostica que 100 millones de chinos saldrán al exterior."
Siendo así, el inefable humor de Mafalda habrá cumplido con su vaticinio: "El día que los chinos se pongan a zapatear todos juntos temblará el mundo".
Por Andrés Asato
Para LA NACION