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Una noche con buena música, lujos y placeres

Alejandro Santos repasó momentos de su carrera

Domingo 13 de abril de 2008
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Concierto del flautista Alejandro Santos . Con Eduardo Palomo y Mariel Barreña (teclados), Sergio Salvatore (batería), Sergio Mielo y Ary Sender (percusión), Damien Vernis (bajo). Invitados: Gabriel Rivano (bandoneón), Agustín Pereyra Lucena y Andrés Laprida (guitarras), Juan del Barrio (piano), Federico Jaureguiberry (saxo alto), Fabián Zilberman (saxo tenor y flauta), Claudio Rossi (trompeta), Fabián Araya (flauta). El jueves, en el Teatro IFT. Nuestra opinión: muy bueno

"Noche de lujos y placeres." Así definió Alejandro Santos el concierto que lo tuvo como protagonista y así se lo puede definir en estas líneas: placeres para un público reducido, pero atento y entusiasta, que pudo disfrutar de un muy buen espectáculo; lujo para Santos, porque pudo ser líder de un octeto de tímbrica variada (dos teclados, dos sets de percusión, batería, bajo y bandoneón, además de la flauta travesera del protagonista), que tocó con justeza piezas y arreglos elaborados con buen gusto.

La música de Santos no es para nada novedosa. Sin embargo, las composiciones de su publicación más reciente seguramente son resultado o evolución de un camino que comenzó hace varias décadas, con discos grabados a principios de los ochenta. De esto y de aquello se escuchó en su actuación. Por eso se puede decir que, de algún modo, aquellas viejas composiciones están contenidas en las más recientes como parte de ese camino que tuvo varias instancias y que dentro de lo que alguna vez se pudo denominar como "fusión" integran la influencia de jazz, del blues, de la música folklórica argentina y, principalmente, la del Río de la Plata.

A pesar de la meticulosidad de Santos al momento de plantear sus arreglos -esa que hace que muchas veces sus músicos no puedan ni levantar la vista de los atriles- la banda sonó con soltura. Y tal vez por eso se pudieron generar interesantes idas y venidas entre Santos y algunos de los que participaron como estables de la banda o como invitados.

El flautista, tal vez por el tipo de instrumento que toca, supo cuidar las melodías y compartirlas con un bandoneonista como Gabriel Rivano, que encontró con la mayor elegancia la manera de lucirse y de destacar todo aquello que estaba escrito en sus pentagramas. Otros muy buenos momentos fueron los que Santos creó casi a modo de dúos o tríos (aunque intervinieran otros integrantes del grupo) con el pianista Juan del Barrio o con los guitarristas Agustín Pereyra Lucena y Andrés Laprida (con quienes se dedicó a la música brasileña). También tocó con una sección de vientos formada por integrantes de Banda Hermética, con la que puso a prueba su inventiva al momento de armar pequeñas orquestaciones para un standard como "Round midnight" o el swingueado "Contra blues", que lleva su firma.

Desde aquellos temas que grabó cuando era joven, barbudo y pelilargo hasta los más actuales (y pasando por "Confección y corte", que le dedicó a su madre), Santos hizo un muy buen recorrido a través de su repertorio. También hay que decir que el recital fue un lujo porque además de la actuación, de la gran banda y de los músicos amigos, Santos estaba festejando de ese modo su cumpleaños. Se hizo un buen regalo.

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