Opinión

Sábado 30.08.2008 (actualizado hace 134 días)

Un artista de vanguardia

Por Asher Benatar
Para LA NACION
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Viernes 18 de abril de 2008 | Publicado en diario de hoy 

Alguien dijo que provocar un escándalo en estos tiempos es una cosa muy difícil. Es probable: basta con mirar la TV para darse cuenta de que el escándalo vive entre nosotros. En realidad, podemos decir que vive en nosotros. Debe de ser por eso que parecer (hablo de parecer, no de ser) vanguardista en el siglo XXI requiere pacientes esfuerzos, ingenio y audacia. Algunos agregan otros requisitos de más incómoda aceptación.

Siempre las vanguardias han sido provocadoras, a veces para ganar espacio en los comentarios de la gente y otras en respuesta a convicciones genuinas. A menudo es difícil discernir a cuál de estos motivos responden los presuntos líderes. Y hay que reconocer que en ocasiones ambas características confluyen. En 1951, durante el auge del action painting, tendencia de la que Jackson Pollock fue uno de los fundadores, Robert Rauschenberg expuso los que luego se convertirían en cuadros famosos: lienzos carentes del más ínfimo trazo o de la mínima expresión de color. Y no vaya a creerse que Rauschenberg era un aventurero. Por el contrario: a este artista se lo considera una importante figura del neodadaísmo que mucho tuvo que ver con el desarrollo del pop art.

Debe de ser por emular a esas pinturas-no pinturas que John Cage, músico, estrenó en 1952 una desconcertante obra titulada 4’33”, pieza que recibe su nombre de los cuatro minutos y treinta y tres segundos durante los que el ejecutante, por lo general un pianista, tiene a su cargo interpretar una composición que nadie oye y en la que el intérprete no tiene mucho que ver, porque permanece totalmente inmóvil.

En ocasión del estreno, terminado el lapso de los cuatro minutos y fracción, el presunto pianista cerró la tapa del teclado, se enfrentó al público, hizo una reverencia y luego se retiró, ante el estupor general. Si lo que Cage quería era escándalo, realmente lo logró. La gente lo sintió como una burla. Hubo gritos e indignación. Después, cuando las pasiones amainaron, el autor pudo exponer sus convicciones: una de ellas es que la obra musical no tiene que provenir sólo del escenario, sino también del público: toses, el siseo de algún abanico, el silbido de los oídos, el sonido de nuestro torrente sanguíneo. Argumentos de Cage, no míos. Tampoco en este caso nos enfrentamos a un aventurero sin antecedentes ni escrúpulos. Cage no parece ser tal: es autor de más de 250 obras musicales pertenecientes a numerosos géneros, y se lo estima como un talento poco común.

Algo más de una década después, surgió Andy Warhol, quien utilizó chisporroteantes medios para obtener obras que provocaron revuelo y gran cantidad de dólares. Warhol pintó cuadros de las sopas Campbell, sobre fotografías de Marilyn Monroe y Elizabeth Taylor, filmó películas de ocho o nueve horas de duración en las que una cámara que parece clavada en el piso muestra, sin que nada modifique la imagen, a un hombre durmiendo, una canilla que gotea o la bella y estática cúpula del Empire State Building de Nueva York. Con estos elementos, y algunos otros, Warhol, a quien se atribuye la famosa frase acerca de los “quince minutos de fama”, logró celebridad medida en décadas y en riqueza personal.

Podemos mencionar una película que muestra durante ocho horas la pantalla completamente blanca. ¿Divertido, no? Hay más ejemplos, pero entendemos que es suficiente.

Si un día de éstos ven una columna totalmente en blanco y firmada por mí, es señal de que convencí al jefe de esta sección.

El autor es escritor y fotógrafo. Su dirección electrónica es abenatar@fibertel.com.ar

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4  opiniones de los lectores
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  • 4World_CircusVer perfil del usuario

    19.04.0801:40

  • Hay vanguardistas y hay chantas que creen inventar la pólvora y caen en la estupidez.
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  • 3pasqualatiVer perfil del usuario

    18.04.0813:47

  • frank zappa hizo un lp con una lado que era silcencio (ademas del posible ruido del la pua).....a veces ver o escuchar algo mediocre gusta y ver o escuchar nada disgusta.
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  • 2bandastrokeVer perfil del usuario

    18.04.0809:19

  • Esa es la obra de arte del articulista: nos paseó por cuadros en blanco, piezas musicales en silencio, podría haber agregado una palangana con el enlozado quebrado ( à la Duchamp) o, siendo un destacado fotógrafo un ya nostálgico trozo de film velado, una abra de arquitectura que los planos y perspectivas sean reemplazados por una expresión extática: "¡Oh! ¡Que bello edificio!", una poesía conjetural de una sola letra, "_", letra a su vez a elección del lector, pero no, se ha superado Benatar: nos ha regalado una obra maestra, lo supremo en análisis de la estética y el sentido del arte: el artículo de crítica de arte sobre un artista tácito, que no sabemos si existe, si convivió con Pericles en Atenas o si nacerá el 20 de abril de 2086. No sabemos a que arte se dedica, donde habrá nacido, que disciplinas practica, pero del que solo sabemos una cosa, que su obra de arte será una expresión del vacío material. ¡Genial! Nos plantea un laberinto infinito. Los admiradores de Borges ya saben a quien dirigirse y el editor en jefe a quien reconvenir.
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