Nuevo revés para la presidenta
Bachelet, golpeada por la destitución de una ministra
Fue decidida por la Cámara alta chilena
SANTIAGO, Chile.- Un día después de que el Senado chileno aprobara la destitución de la ministra de Educación, Yasna Provoste, por presuntos desmanejos en el área, la oficialista Concertación organizó un acto de desagravio ante lo que constituyó la mayor derrota política del gobierno de la presidenta chilena, Michelle Bachelet.
Con este encuentro, al que asistieron los principales líderes de la Concertación, la coalición oficialista cerró filas para sostener a la mandataria, que había insistido hasta último minuto en salvar a Provoste.
Desoyendo los consejos que apuntaban a acelerar su renuncia, Bachelet recibió anteayer a la funcionaria en La Moneda, tras su regreso de una gira por China, y le ratificó su apoyo.
No fue suficiente. A Provoste, reemplazada ayer por Mónica Jiménez de la Jara, actual rectora de la Universidad Católica de Temuco, se la acusó de una negligencia administrativa en subvenciones escolares por casi 600 millones de dólares. La denuncia fue realizada por la Contraloría General de la República, tras lo cual -con la aprobación de la Cámara de Diputados- Provoste fue sometida a cinco capítulos acusatorios.
El Senado aprobó sólo el primero de ellos, que fue suficiente para su destitución y para prohibirle ejercer cargos públicos durante los próximos cinco años. El cargo en cuestión fue "no corregir irregularidades en la Secretaría General Ministerial Metropolitana" y fue aprobado por 20 votos contra 18.
Los otros cuatro capítulos ("no aplicación de sanciones por las infracciones", "no destituir al secretario regional ministerial", "ignorar los resultados de las auditorías de Contraloría" y "entregar información inexacta a la opinión pública y a la Cámara") no fueron aprobados por mayoría simple.
Provoste, que pertenece a la etnia diaguita, denunció una persecución de la derecha por su calidad de mujer e indígena, argumento rechazado de plano por sus detractores.
Los votos decisivos para su salida fueron alcanzados a través de la nueva mayoría conformada por la derechista Alianza y los senadores Adolfo Zaldívar, Fernando Flores, Carlos Bianchi y Carlos Cantero. Los dos primeros renunciaron este año a la Democracia Cristiana (DC) y al Partido Por la Democracia (PPD), respectivamente.
Las reacciones no se hicieron esperar. Ayer, la presidenta de la DC, Soledad Alvear, habló de "injusticia y vergüenza", mientras que Bachelet dijo que hará lo que sea necesario "para que esta decisión del Senado no se transforme en un mal precedente" y para que los fundamentos del régimen presidencial sean respetados. En un día de declaraciones cruzadas, el propio senador Zaldívar, puntal en la caída de Provoste, respondió a quienes lo acusaron de "traidor": "Han querido victimizar a la ministra cuando las víctimas son los cientos de miles de niños chilenos pobres".
En otro hecho que afectó su credibilidad ante la opinión pública, Bachelet debió lidiar con un curioso escándalo desatado por su participación en la inauguración de un hospital que no estaba listo. La semana pasada se supo que las camas eran prestadas y que uno de los pacientes que saludó la mandataria era un funcionario, en lo que fue un verdadero montaje. "Estoy tan indignada [...] que instruí la adopción de sanciones inmediatas , dijo, molesta, Bachelet. .
