El premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, dijo ayer en Buenos Aires que la Argentina debe seguir creciendo con fuerza para reducir la inequidad social pendiente, pero opinó que el Gobierno debe moderar la demanda y subir la inversión en los sectores que generan inflación. En una entrevista con LA NACION antes de disertar en un seminario organizado por la fundación Renacimiento 2.0, para promover el desarrollo del departamento catamarqueño de Andalgalá, el economista heterodoxo defendió las retenciones a la exportación del agro.
-¿La inflación es una amenaza para la economía argentina?
-Hay inflación en casi todos los países por la suba de los precios del petróleo y los alimentos. El problema es que las recetas tradicionales no sirven para bajarla porque gran parte de este fenómeno se debe a la apertura de las economías. Si la Argentina u otro país desacelera su economía o usa metas de inflación, no tendrá ningún efecto positivo, pero sí mayor desempleo. Debe evitar las soluciones tradicionales.
-¿Como cuáles?
-Las retenciones reducen el precio interno respecto del internacional en los alimentos. Además, aportan recursos para sectores sociales que hace mucho tiempo que no reciben inversiones. Sería mejor que Europa y EE.UU. no utilizaran tantas distorsiones de producción, pero eso es algo en lo que la Argentina no puede influir.
-Estos años se firmaron acuerdos de precios, que para muchos economistas cercanos al Gobierno ya no tienen efecto, por lo que reclaman menos gasto...
- Probablemente tengan razón. La Argentina es un caso único porque sus presiones inflacionarias son previas a las internacionales y por esa razón lo que hay que hacer es no tomar la economía como un todo La discusión en la Argentina me recuerda a lo que se debatía en China hace cinco años. Allí había ciertos sectores de la economía que estaban recalentados, no todos, y se decidió que enfriar la economía en general sería un error, por lo cual se moderó la actividad en esas áreas. La Argentina debe hacer lo mismo: subir la inversión y limitar la demanda para frenar la inflación, pero recordando que aún hay una tasa alta de desempleo y una gran brecha del PIB per cápita respecto del mundo industrial. La Argentina debe seguir creciendo rápido, tal vez no 9%, pero sí al 7% anual.
-¿Apoya la idea de devaluar más el peso para mantener la competitividad del país?
-La política cambiaria del Gobierno permitió que el país creciera y que lo volviera competitivo, y el campo se benefició con ganancias extraordinarias por esa decisión. En cuanto a la devaluación, algunos la apoyan porque la inflación produce una apreciación del tipo de cambio, pero a la vez la Argentina quiere industrializarse con nuevos sectores, lo que sugiere mantener relativamente bajo su tipo de cambio. Finalmente, creo que se puede devaluar un poco más el peso, pero no demasiado.
-¿Cuál puede ser el efecto local de la crisis de EE.UU.?
-Esta crisis durará más y se pondrá peor; pero la Argentina es uno de los pocos países con suerte, porque su comercio con EE.UU. es bajo y exporta bienes que se benefician con la suba del precio de las materias primas. Las tasas de interés de los mercados emergentes seguirán subiendo, pero por suerte la Argentina no cayó en la trampa de seguir endeudándose, tal vez porque aprendió su lección.
-O tal vez porque no puede
-Por elección o no, el país tiene las manos atadas por su alto endeudamiento previo.
Por Martín Kanenguiser
De la Redacción de LA NACION
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