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Hallan cómo inhibir un mecanismo que permite consolidar recuerdos

Se logró en experimentos con animales; podría utilizarse para conseguir olvidos terapéuticos

Miércoles 30 de abril de 2008
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Cuando un nieto escucha el relato de su abuelo sobre un hecho ocurrido 40 años antes, seguramente encontrará algo para sorprenderse aunque ya lo conozca. Nunca es exactamente la misma historia. No es raro que al evocar un recuerdo se le quiten o agreguen detalles. Tampoco es extraño que estos cambios vuelvan a archivarse en el cerebro, remodelando la información original y dando lugar a la reconsolidación de la memoria.

Científicos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (UBA) comienzan a descifrar precisamente los mecanismos que permiten que esto ocurra. Sus hallazgos acaban de publicarse en The Journal of Neuroscience .

"Hallamos que una proteína, NF-kB, participa tanto en el proceso de consolidación como en el de reconsolidación de la memoria. Esta proteína regula la expresión de genes necesaria para almacenar la memoria a largo plazo. Pero si se inyecta en el cerebro un inhibidor de este mecanismo luego de que el recuerdo fue evocado, se afecta la retención", sintetiza el doctor Arturo Romano, del Laboratorio de Neurobiología de la Memoria.

Desde la izquierda: Carlos Baratti, Arturo Romano, Verónica de la Fuente, Gabriela Acosta, Mariano Boccia y Ramiro Freudenthal
Desde la izquierda: Carlos Baratti, Arturo Romano, Verónica de la Fuente, Gabriela Acosta, Mariano Boccia y Ramiro Freudenthal. Foto: CEPRO-EXACTAS

"Este tipo de estudios hoy ganan interés porque abren una instancia por la cual se podría interferir en la memoria ya formada. Potencialmente podría ser aplicable a casos de fobias o a personas que sufren estrés postraumático", agrega Romano, también del instituto Ifibyne (UBA-Conicet), que primero estudió esta situación en cangrejos y ahora lo hace en ratones, aunque aún falta un largo trecho antes de ser probado en humanos.

"La memoria del ratón, sencilla desde nuestro punto de vista, no sólo puede ser interferida por manipulación farmacológica, sino también con otro nuevo aprendizaje", señala el doctor Carlos Baratti, director del Laboratorio de Neurofarmacología de Procesos de Memoria de la Facultad de Farmacia y Bioquímica.

"El término «reconsolidación» se acuñó alrededor del año 2000 en medio de una polémica", recuerda el doctor Mariano Boccia, que subraya: "La teoría de la consolidación afirma que, una vez formada, teóricamente un recuerdo permanecería estable. Hoy se sabe que esto no es así, no sólo por nuestros resultados, sino por los de otros grupos, donde se observa que cuando se evoca un recuerdo la memoria podría reformularse".

Para Baratti, "no tiene sentido el gasto de energía que implica la formación de la memoria para hacer algo estático que nunca más se va a modificar. No sería un mecanismo útil para la adaptación del organismo". Lejos de la imagen pasiva que puede sugerir el hecho de recordar, "traer al presente algo del pasado es un proceso activo. Cada vez que se evoca, la memoria puede ser modificada", destaca el doctor Ramiro Freudenthal, del Laboratorio de Neurobiología de la Memoria.

Cómo fue el experimento

Los ratones fueron entrenados para aprender a evitar un estímulo que les genera aversión. Estos animales tienden a buscar lugares oscuros, pero cuando ingresaban en un compartimiento sin luz se los sometía al estímulo. A las 48 horas eran llevados de nuevo al sitio experimental, pero esta vez evitaban ingresar en el compartimiento sombrío. "Al ser colocado en la plataforma experimental, el animal traía a su memoria la situación anterior y actuaba en función de su experiencia previa", puntualiza Boccia.

En cada caso se tomaron muestras de la proteína en cuestión. "Se comprobó que ese mecanismo se activaba tanto en el momento del almacenamiento inicial como en el momento de la evocación. Este cambio se estudió en el hipocampo, un área del cerebro que procesa las características del lugar donde un suceso ocurrió", explica Romano. Cuando se inyectó en el hipocampo un inhibidor de esa proteína, se observó que interfería en el recuerdo del animal.

Aunque esta investigación es de ciencia básica, una posible aplicación de estos hallazgos, en caso de que prosperaran las siguientes etapas de experimentación, sería la de producir avances para el tratamiento de personas con estrés postraumático. En este sentido, el doctor Baratti aclara: "La memoria no es borrada del cerebro, sino que no se expresa. Esto podría significar un paso enorme en algunos trastornos en que un recuerdo patológico altera la vida cotidiana del afectado".

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