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Domingo 11 de mayo de 2008 | Publicado en edición impresa

34a Feria del libro

"El erotismo está desapareciendo de nuestra vida"

La escritora brasileña Nélida Piñón rescata la universalidad de Borges

 
 
 

Su literatura exhibe una poética profunda y sin tiempo. Y cuando habla, su sabiduría proviene de un alma cuya antigüedad excede en mucho su cronología. La escritora brasileña Nélida Piñón habla y escribe como si un misterio insondable la habitara: "Mi geografía literaria es la libertad. No tengo miedo. Puedo ser una aventurera en cualquier geografía cósmica y en cualquier parte de la Tierra. Pero no puedo renunciar a la lengua portuguesa".

Este año, se espera en español su ensayo Aprendiz de Homero , que acaba de publicar en portugués. Allí rastrea la trayectoria civilizadora y los grandes maestros del pensamiento narrativo. Y también el primer volumen de sus memorias, Corazón andariego . Ambas por Alfaguara. "Ese corazón andariego soy yo; mi vida entre dos culturas -la gallega de mi familia y la brasileña- es el fundamento. Soy una mujer con un doble imaginario y dos visiones del mundo", subraya la narradora.

La Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2005 estuvo en la Feria del Libro de Buenos Aires para hablar sobre el padre de la novela moderna brasileña, Joaquim Machado de Assis, y de Voces del desierto, su último trabajo literario en español .

-¿Podría haber optado por una lengua literaria distinta al portugués?

-Cuando yo era muy joven me lo pregunté. Pero hubiera renunciado a la grandeza del portugués. Hubiera sido un acuerdo espurio para facilitar mi trayectoria literaria. Sé que no elegí el camino más fácil. Pero elegí, sin arrepentimientos, ser una escritora brasileña. Durante muchos años, sentí como si hubiera golpeado hacía poco tiempo la puerta del corazón brasileño. Me tocó mirar desde un ángulo singular por el hecho de ser de familia inmigrante gallega. Aunque soy nueva en América, soy antigua en algún sitio y he aportado esta antigüedad a mi mirada americana. La lengua portuguesa ganó modernidad al llegar a Brasil.

-¿La historia de la literatura comete muchas injusticias como el olvido de Machado de Assis?

-Es inevitable, porque muchas veces hay un epicentro decisorio que varía y que no siempre favorece el periférico. Machado, un genio extraordinario, fue el primer gran narrador de América latina, el padre de la novela moderna, el que se atreve a tomar el mundo urbano como hilo conductor de su narrativa. Hace de Río de Janeiro la metáfora de Brasil. La psiquis brasileña, sus laberintos y su misterio están en la obra de Machado.

-¿Machado es a Brasil lo que Borges, a la Argentina?

-Borges es, para las últimas generaciones, un escritor cuya audacia fue imaginar que el mundo era la Argentina. No hacía falta estar en la Argentina para ser argentino. El circula por el mundo, como si estuviera en la calle Posadas, de Buenos Aires. Y tiene una vocación universal. A mi juicio, fue muy argentino. El abolió fronteras para las últimas generaciones. E inventó universos. Hasta un punto fue él quien ayudó a liberar el concepto de ciudades imaginarias. En ese sentido, es un escritor extraordinario.

-¿Por qué el hombre necesita historias para sentirse vivo?

-Porque nuestra historia personal es insuficiente. Tenemos que contrastarla con las de los otros. Eso tiene que ver con un sentimiento de vacío que sólo puede ser llenado con la intriga. Para avanzar hacia sí mismo el hombre tiene que saber qué pasa en la casa del otro. Es inevitable: si no sé de tu vida, la mía reduce su dimensión. Estoy convencida de que no se puede volver a casa sin una pequeña intriga. Uno siempre tiene que dar pruebas de que ha vivido una aventura diaria. Hay que legitimar lo cotidiano. Quien vuelve a su casa en silencio es peligroso, le falta imaginación y acepta una vida traducida.

- ¿Cree que el vértigo de lo cotidiano ha afectado el erotismo en los vínculos?

-Vivimos con tanta velocidad, con tanto estrés, con tanta presión, que sólo queda el sexo mecánico. Ese sentimiento inefable del cuerpo, que es el erotismo, está desapareciendo. La gente ya no tiene una mirada erótica, de complicidad. Esto provoca una obsolescencia muy fuerte y un terrible miedo a la finitud.

-¿Con qué personaje homérico se identifica?

-Con Ulises, por mucho más que por su astucia. Ulises es el gran sobreviviente de Troya. Todos hacen su acuerdo con la eternidad, pero Ulises es quien aprenderá a envejecer. .

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