Bariloche, bajo un manto gris de partículas volcánicas Foto: Gentileza Diario Río Negro
Las cenizas del volcán chileno Chaiten, que entró en erupción hace más de una semana, impactó fuertemente en el turismo patagónico y nubló los planes de muchos argentinos y extranjeros en estos días que preveían visitar las tierras del Sur.
El cierre de aeropuertos en algunas ciudades patagónicas como Trelew y Esquel (al cierre de esta edición esas aeroestaciones seguían sin ser habilitadas) y la cancelación de vuelos fueron las medidas tomadas por las autoridades y las aerolíneas ante los posibles peligros que podría ocasionar la nube de cenizas.
"En pocas palabras, la ceniza volcánica es como vidrio molido, y al entrar en los motores de un avión pueden dañarlo e incluso causar su combustión porque algunas partículas pueden llegar a ser inflamables", explicó a LA NACION Juan Pappalardo, secretario adjunto de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico.
En Chubut, la ceniza y la cancelación de vuelos impactaron sobre el movimiento turístico de Esquel y sus alrededores, y aumentó la demanda de pasajes en líneas de transporte terrestre de larga distancia desde las localidades de Comodoro Rivadavia, Trelew y Puerto Madryn hacia el norte del país.
Por ejemplo, en las localidades de la denominada Comarca Andina -Lago Puelo, Epuyén y El Hoyo- hay quienes aseguran que se viven días de "turismo cero". Según explicó a LA NACION Jorge Gandine, presidente de la Cámara de Prestadores Turísticos de Esquel, "la presencia de ceniza generó que se frenara en su totalidad la llegada de visitantes a la zona". No obstante, se manifestó optimista: "Estamos a 60 días de la apertura de la temporada, pero confiamos en que para ese momento todo estará solucionado".
La suspensión de vuelos obligó a quienes debían viajar al Norte a hacer conexiones curiosas. Matías Abreu, desde Puerto Madryn, debió viajar por tierra hasta la Capital, para realizar desde allí una conexión a Córdoba. "Es un caos, estamos totalmente incomunicados", dijo preocupado.
En algunas ciudades al problema de las cenizas ayer se le sumó el de la cancelación de vuelos por el paro de pilotos de la aerolínea Austral. Ese fue el caso de Ushuaia. "Hasta que no lleguen los aviones de Buenos Aires, nadie puede salir, estamos aislados", dijo Cristina Mesas, de All Patagonia, encargada de recibir a los turistas que llegan a Tierra del Fuego.
Extranjeros perjudicadosLas agencias de turismo también tuvieron que hacer malabares con sus clientes. "El 80% de nuestro pasaje se vio perjudicado por la cancelación de vuelos, tuvimos que ofrecerles venir a la ciudad en micro o haciendo conexión con otras ciudades", dijo a LA NACION Ricardo Penna De Moraes, operador de la agencia Barlan Travel en San Carlos de Bariloche.
Incluso, según explicaron varias agencias, muchos turistas tenían dudas sobre si era seguro para su salud viajar al Sur. "No hay pánico, pero sí mucho desconocimiento sobre los posibles efectos de las cenizas", dijo Penna De Moraes.
Muchos operadores de turismo, también debieron lidiar con el enojo de sus clientes, que no entendían las razones de la cancelación de vuelos. "Les explicamos que no es nuestra culpa, pero muchos no lo entienden", dijo Penna De Moraes.
Los turistas extranjeros también resultaron perjudicados por las cancelaciones de vuelos y el cierre de aeropuertos. Néstor Bruno, de Turismo Integral Patagónico, dijo a LA NACION: "Nuestros clientes argentinos no tienen problema de quedarse un día más en Bariloche; el problema es con los extranjeros que habían programado sus viajes con antelación y, al no poder volver a Buenos Aires en el tiempo estimado, no pueden tomar los vuelos que ya habían reservado para volver a su país".
Cambio de planesGustavo Batica, gerente comercial de CVC Latino America, que tiene filiales en Brasil y que trae turistas de ese país a la Argentina, explicó: "En la semana, más de 40 clientes no pudieron viajar y sus vuelos tuvieron que ser reprogramados. Además, muchos prefirieron quedarse en Buenos Aires, así que les brindamos a cambio un citytour".
Ese fue el caso de Roberto David y su mujer, María Luisa, de 71 y 62 años, respectivamente, dos brasileños que habían decidido cambiar por unos días el clima cálido y los cafetales de Bahía por la nieve y los paisajes de Bariloche, a donde soñaban con viajar hace años.
Pero la nube de cenizas cambió sus planes. "Fuimos en vano dos días seguidos al Aeroparque Jorge Newbery para tomarnos el vuelo de Aerolíneas Argentinas hacia el Sur. Así que, para no perder más tiempo, preferimos quedarnos en la ciudad y conocerla", dijo Roberto a LA NACION mientras esperaba un ómnibus que lo llevaría a él y a su mujer a un show de tango.
"Esto no será Bariloche, pero la ciudad es hermosa, y compramos muchas cosas, que son caras, pero de buena calidad", dijo entusiasmado Roberto.
Por Paula Soler
De la Redacción de LA NACION
Con la colaboración de Ana Tronfi
11.05.0812:21
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