Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Un camino abierto, con elementos del rock y del folklore

Habla el fundador de Arbolito y Acido Criollo

Martes 13 de mayo de 2008
0

Una casa chorizo en Boedo; una perra que se llama Tota; una hija que se llama Juana; un par de instrumentos y una mujer que tiene clavada en el costado izquierdo son los grandes tesoros del músico Agustín Ronconi. El joven y artesanal músico –una suerte de Ian Anderson local– compone, toca guitarra, violín, flauta travesera, canta y es el alma máter y mentor de los grupos Arbolito y Acido Criollo, donde el folklore y el rock se dan la mano.

Los dos proyectos musicales en los que participa activamente crecen a distintos ritmos. Con Arbolito, la banda de folkrock que se hizo un camino propio dentro de la escena independiente y editó su cuarto disco, Cuando salga el sol, en el sello Sony/BMG, terminó el año con un recital para cinco mil personas y ahora se apresta a llenar el Polideportivo de Argentinos Juniors para festejar diez años en el ruedo. Mientras que con Acido Criollo, el trío acústico que armó en los ratos libres, editó un primer disco en 2007, en el que invoca al repertorio de folklore que le permite volver a los escenarios peñeros.

En el fondo de la casa con estudio de grabación, que hace las veces de sala de ensayo y atelier donde da clases, Ronconi toma la guitarra y extrae la zamba “Bajo el azote del sol”, del Cuchi Leguizamón y Antonio Nella Castro. Su voz clara y sensible cautiva a su perra, que se tira a sus pies. Perfume a sahumerio y un mate amistoso. En ese ámbito se cocinó la mágica fórmula de Arbolito, la banda que fusiona ritmos andinos con reggae y chacareras con espíritu de rocanrol que abrió un nuevo camino en la MPA. “Lo hicimos a machete limpio, porque es un camino que no existía. Para los folklóricos, éramos demasiado rockeros y para los rockeros, muy folklóricos”, cuenta Ronconi, sobre el historial del ascendente sexteto, con el que lleva grabados: La mala reputación (2000), La arveja esperanza (2002), Donde la chata nos lleve (2005) y Cuando salga el sol (2007).

En esa misma sala, hace dos años, surgió Acido Criollo, con el que editó un muy buen primer disco con zambas, chacareras, coplas anónimas y algunos temas de su autoría, “Mi suerte” y “Acidita”, volviendo al espíritu artesanal de los primeros discos de Arbolito. “Acido Criollo es una parte musical mía a la que le había puesto pausa. Durante todos estos años tenía energía para otra cosa. Nunca había dejado de hacer y tocar folklore, en la intimidad. Pero ahora salí a mostrar esas otras canciones que van sonando con esa cosa más acústica e íntima, que no tiene que ver con la cosa festiva de Arbolito”, dice.

–¿Cómo aparece el repertorio folklórico de estos grupos?

–Cuando empecé a estudiar música en la Escuela de Música Popular de Avellaneda, yo iba con la idea de hacer jazz, porque me gustaba el rock y tenía una eléctrica. Pero los primeros temas para estudiar que me dieron fueron unas zambas del Cuchi Leguizamón, unos temas de Raúl Carnota y unos arreglos del Chango Farías Gómez, y ahí me di cuenta de que el folklore tenía una riqueza que se podía fundir con los sonidos rockeros. Era muy fuerte escuchar una vidala y emocionarse sin saber qué era.

–Con Arbolito lograron un sonido potente de fusión entre el folklore y el rock. ¿De dónde viene esa mezcla?

–Empecé a tocar la flauta travesera por Ian Anderson, de Jethro Tull, que es una banda que tiene mucho que ver con Arbolito, porque con eltiempo me di cuenta de que lo que hacían era fusionar folklore celta con rock. Noto muchas conexiones, incluso con las cosas que hizo el Chango Farías Gómez con la MPA y La Manija, que tienen que ver con esa búsqueda de un sonido de apertura. Esas bandas fueron nuestra referencia. Y también, Led Zeppelin. A mí el rock me puede. [Risas.]

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas