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El Gobierno no recibirá a las entidades

"Estoy decepcionada", sostuvo la Presidenta, según sus allegados; Alberto Fernández culpó al agro de politizar el conflicto

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LA NACION
Viernes 16 de mayo de 2008
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Cuando el diálogo parecía cerca, todo se desplomó. El gobierno de Cristina Kirchner se preparaba ayer por la tarde para negociar con el campo una corrección a las retenciones a las exportaciones de granos, pero el anuncio de los ruralistas de continuar con el paro por la suba de ese impuesto llevó anoche a la Presidenta a endurecer su posición y, según trascendió, le negará al agro la reunión urgente que le solicitó.

Desde la residencia de Olivos, una alta fuente oficial culpó al campo de haber politizado el conflicto y de pretender "cogobernar", "desestabilizar" y "desgastar la autoridad presidencial".

Cristina Kirchner partió a las 21 hacia Perú (sobre lo que se informa en la página 11), pero antes siguió y analizó en Olivos el anuncio del campo junto al ex presidente Néstor Kirchner y al jefe del Gabinete, Alberto Fernández. "Estoy decepcionada. Pero ahora el desgaste es del campo", dijo la Presidenta, según sus allegados.

Néstor Kirchner y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner
Néstor Kirchner y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Foto: Alfredo Sabat

Según dijo anoche a LA NACION Alberto Fernández, "la actitud del campo es incomprensible". Y agregó: "Siempre dijimos que no se negocia con un paro. Este ya es un planteo político y no económico". Se negó a precisar si la Presidenta le concederá la audiencia urgente al campo, pero sus allegados aseguraron que no lo hará hasta que se levante la medida de fuerza.

"No puede ser que pidan audiencia y decreten un paro por tiempo indeterminado", dijo Fernández.

"Todo lo que piden está en la agenda que negociábamos cuando ellos cortaron el diálogo", agregó.

"No habrá diálogo. Que levanten el paro y, entonces, por supuesto que nos sentaremos", dijo anoche a LA NACION el diputado kirchenrista Carlos Kunkel, tras hablar con la Presidenta.

En aquel círculo íntimo de Olivos se decidió sostener la postura de los últimos días: negarle una reunión al campo hasta que levante la huelga.

Kirchner diseñó anteayer la estrategia de exhibir un giro conciliador para colocar al campo en la encrucijada de desmontar el paro como condición clave para reanudar la negociación.

La oportunidad se la dio el acto de asunción de Kirchner como titular del PJ en el Club Almagro. Pero el ex presidente no habló y dejó que Cristina Kirchner lo hiciera para apelar al diálogo. La reacción dura del campo le dio el argumento al Gobierno para extremar su intransigencia.

"Esto es una extorsión institucional. En esas condiciones no habrá reunión ni diálogo", señaló a LA NACION un allegado al ex presidente.

Kunkel aseguró que "el campo demuestra que quiere cogobernar, o sea incidir en la toma de decisiones por una vía no democrática: el paro. No lo van a hacer con nosotros".

"Puede ser que nos tumben y que gobiernen ellos, pero no cogobernar", ironizó Kunkel. De todos modos, suavizó: "Puede ser que terminen entrando en razones y levanten el paro".

"Politizado"

Un funcionario de la denominada "pingüinera" -entorno de Kirchner-, interpretó que "la sociedad, la gente común, podrá percibir que el reclamo se politizó. Es más político que gremial: quieren desestabilizar y desgastar la autoridad presidencial".

Según supo LA NACION, Kirchner tenía desde anteayer intenciones reales de corregir las retenciones para garantizar los mercados a futuros y modificar los topes. Claro, los tiempos del diálogo los manejaría él.

"Kirchner ahora quiere acordar", dijeron a LA NACION tres fuentes cercanas al ex presidente antes de las 18, cuando aún no conocían la decisión rural de continuar el paro. En últimas semanas, Kirchner quería dilatar la negociación para desgastar al campo. ¿Qué lo hizo cambiar? Entre el lunes y martes último recibió encuestas del conurbano bonaerense que le arrojaron números preocupantes al Gobierno, en un bastión donde antes tenía apoyos.

Además, a Kirchner comienzan a preocuparle el pobre ingreso de divisas y el potencial descenso en la recaudación fiscal por la parálisis rural. El impacto sobre los votos y la "caja", dos pilares de la política de Kirchner, lo habían llevado a revisar su estrategia de desgaste.

"El campo y nosotros no aguantamos más. Esa es la verdad. Ahora hay que ver hasta dónde cede cada parte, pero ambos cederemos", dijo a LA NACION, antes del anuncio del agro, una fuente que semanas pasadas informaba sobre la dureza de Kirchner.

Según la estrategia armada en Olivos, la moderación de Cristina Kirchner serviría para retomar el diálogo o bien para que el campo ratificara su dureza. Y entonces el Gobierno lo culparía de politizar el conflicto. Esto es lo que ocurrió.

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