Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Algunas recomendaciones si se visita París

El director, que vive en Francia desde 1970, habla de sus lugares

Sábado 17 de mayo de 2008
0

El director de teatro y régisseur argentino Alfredo Arias ve su barrio, Saint-Germain-des-Prés, a través de su mirada de artista. Vive en París desde 1970 y no volvió a la Argentina durante 17 años, el tiempo que le llevó empaparse de cultura francesa. "Para conectarse con el público en el teatro, uno tiene que tener su cultura, entonces no se puede estar jugando con ir y venir", sostiene el artista, que está de paso por Buenos Aires, donde llegó para dirigir una película, Choripán , y para la presentación del espectáculo Alabama Song , en Villa Ocampo, el lunes y martes.

Aunque no le queda mucho tiempo libre después del trabajo, aprovecha los paseos por París para absorber la creatividad que aparece de mil formas en lugares tan curiosos como las casas de moda o las vidrieras de las pâtisseries. Casi no se mueve de su barrio, pero a veces su trabajo lo lleva a otras calles. "Hace poco estuve trabajando en Trocadero, pero es un barrio monumental, en cambio Saint Germain, por la estructura de sus calles, es más accesible, más personal", señala. Uno de los rincones de una París más secreta, más íntima, es la Place Furstenberg, con el Museo Delacroix. "Tiene un farol en el centro y cuatro árboles. Me gusta porque es muy siglo XIX", observa.

Reside en la Rue des Beaux Arts, una pequeña calle cortada, muy cerca de la Escuela de Bellas Artes, a pocos metros del Sena. Uno de los edificios vecinos es el hotel de 24 habitaciones L Hôtel, donde murió Oscar Wilde. Ahí también se alojaba Jorge Luis Borges en sus pasos por la Ciudad Luz. Si se atraviesa el río se llega al Museo del Louvre. Pero lo que a Arias más le gusta es justamente el puente que lo lleva del otro lado: Le Pont des Arts, donde la gente se reúne con amigos, e incluso organiza picnics para aprovechar el increíble panorama que reúne la Torre Eiffel y los museos d Orsay y del Louvre. "Una vista fabulosa a la vuelta de mi casa", dice.

Foto: Andrés Blasina

Aunque asegura que no es muy gourmet, recomienda el restaurante Petit Vatel. "Es minúsculo, tiene cinco mesas, y a mí me gustan los mundos en miniatura. La comida es buena, un poco española y otro poco francesa. Parece la casa de un amigo", describe. Está en el número 5 de la Rue Lobineau, dentro del Marché Saint Germain, un mercado que durante el siglo XIX y principios del XX se encontraba al aire libre, donde se podía comprar frutas, verduras, quesos y carnes, pero que hoy es un espacio cerrado, en el que aún se pueden comprar alimentos, pero además hay negocios de todo tipo.

Cuenta que cuando viene a Buenos Aires se sienta en los cafés a escribir o trabajar, pero que en París va a los cafés sólo a tomar café. Algunos de los que frecuenta son el Café de Flore y Les deux Magots (en la foto de arriba). Este último, en el número 6 de la Place Saint-Germain-des-Prés, es célebre por haber acogido a escritores como Wilde, de nuevo, o Ernest Hemingway. Jean Paul Sartre, junto con Simone de Beauvoir se sentaban a escribir en sus mesas durante horas.

El año último tuvo otro acercamiento a la cocina a través de la última obra que dirigió y en la que también actuó, L île Flottante , de Chantal Thomas, una pieza sobre la infancia que tiene como protagonistas a dos chicas que sólo comen comida blanca. Al terminar el último acto, el público estaba invitado a comer una sopa de maíz con pochocho caramelizado del famoso cocinero Alain Passard, dedicado a las verduras, dueño del restaurante parisiense con tres estrellas Michelin, L Arpège, y autor de un libro de comida que pueden preparar los chicos, Les Recettes des Drôles de Petites Bêtes .

Otros puntos que destaca de su barrio son las pâtisseries La Durée (acá al lado) y Pierre Hermé; las librerías L Ecume des Pages y La Hune; las boutiques de Yamamoto o Sonia Rykiel, y la galería de arte Claude Bernard, donde exponía Antonio Berni. Pero, a pesar de tantas atracciones a sólo unos pasos de su casa, Arias aclara que él busca refugio en sus libros y sus discos, más que en la vida social.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas