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Es el peor momento de la relación

Carlos Pagni

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LA NACION
Viernes 23 de mayo de 2008
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El Gobierno y el campo quedaron anoche, cuando faltaban 48 horas para la manifestación en Rosario, en el peor momento de su relación desde que empezó el conflicto por las retenciones móviles. Los funcionarios establecieron que cualquier acuerdo se buscará a partir del lunes. La dirigencia rural salió del encuentro en el Palacio de Hacienda decidida a reforzar su concentración de pasado mañana. Las conciliadoras palabras de Cristina Kirchner en el estadio de Almagro parecían ayer un malentendido.

La nueva ronda de negociaciones llegó tarde para desbaratar la manifestación en Rosario. Por eso, para los Kirchner el entendimiento perdió sentido. Los dirigentes rurales interpretaron el nuevo ensayo como una manipulación. Y el Gobierno se erigió en garante del éxito de la concentración del domingo.

El 25 de mayo, que la Presidenta había soñado como un renacimiento, se transformó en una celada para su Gobierno. Tal vez haya que decir "por su gobierno": el oficialismo construyó su propia trampa.

También parece tarde para reclamar, como hizo la señora de Kirchner anoche, rodeada de sindicalistas, un acuerdo corporativo para el Bicentenario. Si se quiere disimular el clamor del campo habrá que usar otra sordina. ¿Alcanzarán los anuncios económicos que algunos colaboradores le preparan a la Presidenta para el discurso que pronunciará este domingo en Salta?

El matrimonio Kirchner, para el que estos desafíos parecen pocos, abrió también un entredicho con la Iglesia sobre los niveles de pobreza del país. A los funcionarios que huyeron hacia Salta para ponerse a salvo de las admoniciones del cardenal Jorge Bergoglio, los espera el arzobispo Mario Gargnello, a quien el Gobierno consiguió incomodar pidiéndole el reemplazo del tedeum por una ceremonia ecuménica, que debería realizarse fuera de la Catedral. Gargnello se rehusó. Claro, la de Salta tal vez sea la comunidad con mayor densidad de católicos de la República.

Bergoglio, mientras tanto, sigue siendo inevitable: predicará mañana en Plaza de Mayo, para conmemorar no la fecha patria sino Corpus Christi, una festividad de infeliz memoria para los peronistas.

La negociación con el campo, según el estado en que quedó anoche, amenaza con volverse infinita. No sólo por la distancia entre las ofertas del Gobierno y las pretensiones del sector. También porque comienzan a insinuarse divergencias entre los ruralistas.

Tras el encuentro con los cuatro representantes del agro, el ministro de Economía, Carlos Fernández, prometió anoche una reunión para el lunes. Dijo estar dispuesto a revisar las retenciones móviles en lo que afectan los mercados a término. Las entidades consideran indispensable que, además, disminuya la presión fiscal del 40,5 al 35%, según la cotización de ayer para la soja. El Gobierno ni menciona el punto.

En las últimas horas, la Federación Agraria agregó la demanda de que los subsidios alcancen a quienes producen hasta 3000 toneladas de soja. El Gobierno los había prometido para quienes cuentan con 150 hectáreas en la pampa húmeda, o su equivalente en zonas menos próperas.

Además de asegurarse la irritación de Rosario, tal vez la Casa Rosada conquistó anoche la reanudación de los cortes de ruta. "A esta altura, el maltrato nos irrita más que las retenciones", confesó un dirigente rural.

El nivel de movilización en los pueblos promete una concentración de gran escala. En las localidades rurales se abrieron registros callejeros para que se anoten quienes viajarán al acto en combis o colectivos. Los hoteles rosarinos se saturaron. Los chacareros estudian mapas para eludir posibles bloqueos. Hay propietarios que ofrecieron sus campos como acceso no convencional a la ciudad. La inercia juega en favor de los manifestantes: eligieron una plaza en la que Elisa Carrió se impuso sobre Cristina Kirchner con 260.000 votos (41,59 por ciento) contra 206.000 (32,91%).

La solución salteña

La solución salteña puede ser riesgosa para un gobierno que, en vez de acordar, eligió competir con el campo. Desde el terruño agrario de Juan Manuel Urtubey -quien acaso maldiga estar entre los preferidos de Olivos- podría haber anuncios económicos. Se trata de desmentir que la señora de Kirchner encare con piloto automático una navegación cada vez más problemática.

De los despachos oficiales trascienden propuestas que podrían tener en Salta una formulación genérica. Por ejemplo, la disminución de la alícuota en el impuesto a los débitos y créditos bancarios (ley del cheque), que castiga sobre todo a las pymes. Hay borradores para lanzar un programa "petróleo plus" que -como el eléctrico y el gasífero- beneficiaría con una menor carga impositiva a quienes amplíen la oferta de crudo.

En congruencia con las consignas que la Presidenta reiteró ante industriales y banqueros en los últimos días, se analizan medidas para "industrializar el campo": reducirían las retenciones para las actividades que agreguen valor a la producción primaria. De la fabricación de aceite a la de biodiesel.

Quienes esperan un paquete que modere la demanda para combatir la inflación deberán esperar. Basta ver la política del Banco Central. Martín Redrado invirtió sus esterilizaciones: vendió dólares para bajar el precio de la divisa, pero inyectó pesos en la plaza por la política de pases y la liquidación de Lebac.

Junto con el conflicto del agro y con el de la Iglesia renace el de los medios de comunicación. El esposo de la Presidenta avanzaría sobre el mercado periodístico y quebraría cualquier tregua.

Según una versión insistente, su amigo Cristóbal López está en tratativas para adquirir las empresas del grupo Manzano-Vila-Narváez. También habría reverdecido su interés por Telefé (propiedad de la española Telefónica), afirman las mismas fuentes, a partir de alguna conversación de la señora de Kirchner con el premier español, José Luis Rodríguez Zapatero, la semana pasada, en Lima. Al lado de López dicen que son habladurías y aseguran: "Vamos a seguir dedicados a lo que hacemos, es decir, petróleo e industria del juego".

La aclaración esconde otra desmentida: que, como sostienen algunos actores del sector, Metro Goldwin Mayer esté negociando la adquisición de Casino Club, la empresa de apuestas del amigo de Kirchner.

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