La alta popularidad del presidente Lula
La "lulamanía", una fiebre que se apodera de todo Brasil
El fenómeno alienta desde una película hasta un eventual tercer mandato
SAN PABLO.- A fines de los 80, le solían decir "el sapo barbudo". Pero las referencias recientes son más simpáticas: "el hijo del pueblo" o "el hijo de Brasil". Este último, incluso, será el título de la película de ficción que se rodará sobre el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, que cumple su segundo mandato.
Con la economía del país a toda máquina, el apoyo popular a Lula alcanzó niveles inéditos. Según una encuesta del Instituto Sensus, su aprobación llegó al 57 por ciento, el mayor índice desde 2003, lo que abrió el debate sobre un eventual tercer mandato, hoy prohibido por la Constitución.
Y para sacar ventaja del carisma presidencial vale todo. En una visita a Brasilia, 20 legisladores e intendentes de pequeñas ciudades compraron una foto falsa de cada uno de ellos junto a una imagen de Lula. El fotomontaje costaba 20 reales (unos 35 pesos) y el resultado final daba la impresión de que el presidente los acompañaba en un discurso.
"Este año, el hombre [Lula] está demasiado fuerte", dijo a Folha de São Paulo el fotógrafo que inventó la idea, luego de vender 200 fotomontajes.
Ni siquiera los graves problemas en el Amazonas -que incluyó la renuncia de la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva- parecen debilitarlo.
"La política ambiental tiene gran influencia en la imagen del presidente en el exterior, pero dentro de Brasil, lo que le garantiza su popularidad es la economía", señaló a LA NACION el politicólogo especializado en temas energéticos Sérgio Abranches.
Según la encuesta del Instituto Sensus, el 50,1% está a favor de la segunda reelección de Lula. El mismo día en que se divulgó la encuesta, el mandatario aprovechó. "Ningún gobernante logra hacer todo en ocho, nueve o 10 años. El que venga después de mí, sólo le pido a Dios que sea una persona más bendecida que yo."
Si bien el presidente negó en entrevistas su intención de postularse por tercera vez, muchos de sus partidarios ya empezaron a hablar sobre la posibilidad de cambiar la Constitución. En el sitio de Internet del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), un artículo de una politicóloga titulado "Lula, un hijo del pueblo", defiende: "¿Es justo negar al pueblo el derecho de ejercer su voluntad soberana?".
A comienzos de abril, el diputado oficialista Devanir Ribeiro recolectaba en la Cámara firmas de sus colegas para proponer un proyecto con esta intención. Otro aliado de peso, João Paulo Lima, intendente de Recife, afirmó que "el tercer mandato es el plan A" del PT.
También rechazo
Sin embargo, hay voces en contra de opositores y de oficialistas. El presidente de la Cámara, el diputado oficialista Arlindo Chinaglia, señaló que "la rotación en el poder es importante para la democracia".
Por su parte, el flamante presidente del Supremo Tribunal Federal, Gilmar Mendes, calificó de "oportunista" la propuesta de cambio constitucional. "Si hubiera una enmienda [parlamentaria] que permitiera el tercer mandato, seguramente tendríamos una gran polémica en el Tribunal", dijo al diario Estado de S. Paulo .
En tanto, la prensa se queja de la "polarización" del país. "Quienes se atreven a criticar a Lula son calificados de golpistas y de derechistas revolucionarios -escribió la jefa de redacción de la revista Epoca , Ruth de Aquino-. A quienes le dan crédito por sus aciertos se los acusa de no darse cuenta."
Más allá de la polémica, la historia de Lula ya es tema de película. El director Fabio Barreto (que dirigió en la Argentina la serie Amas de casa desesperadas ) empezará este año el largometraje que contará "la vida del ciudadano, no del presidente ni del político", según contó a LA NACION.
El estreno será en 2009, un año antes de los comicios presidenciales. "No quería que fuera en esa fecha, porque el propósito es contar una historia que podría ser la de muchos brasileños", agregó. Barreto mostrará la infancia miserable de Lula en el nordeste brasileño, donde vivía con su madre y seis hermanos, y también cómo se convirtió, años después, en sindicalista metalúrgico en San Pablo.
En 1989, su ascendente carrera llevó a Lula a postularse por primera vez a la presidencia. En aquel entonces, un importante caudillo brasileño, Leonel Brizola, dijo: "La política es el arte de tragar sapos. ¿No sería fascinante hacer que la elite brasileña se tragara a Lula, el sapo barbudo?".
Lula perdió en 1989 y en las dos elecciones siguientes, pero ganó en las dos últimas. Y, aprovechando la "lulamanía", quizá se haga "tragar", una vez más, en 2010. O, si no hay cambios constitucionales, en 2014. .
