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Uberti llamó a Olivos cuando cayó Antonini con la valija

En la causa consta que habló, además, con la AFIP y la SIDE

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LA NACION
Domingo 25 de mayo de 2008
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Justo cuando la Aduana terminaba de contar los 800.000 dólares que acababa de secuestrarle al valijero Guido Alejandro Antonini Wilson, el funcionario kirchnerista Claudio Uberti llamó por teléfono a la residencia presidencial de Olivos. Eran las 7.58 del sábado 4 de agosto de 2007 y el episodio de la valija aún no se había convertido en escándalo.

La conversación duró dos minutos y medio. Pero fue sólo la primera: Uberti, responsable de que Antonini se subiera al avión contratado por el Gobierno, volvió a marcar el número 4796-6100, a las 8.33 y a las 9.13. “Usted se ha comunicado con la residencia presidencial de Olivos. Un momento, por favor”, escuchó antes de hablar. La segunda charla duró dos minutos y la tercera, tres.

La información está algo desperdigada en la causa que instruye la fiscal en lo penal económico María Luz Rivas Diez, en la que Uberti, ex director del Organo de Control de Concesiones Viales (Occovi), está imputado como cómplice de Antonini. La Nacion la obtuvo al cruzar datos de la declaración testimonial de la ex secretaria de Uberti, Victoria Bereziuk; del listado de llamadas de una de esas líneas y de un informe reservado de la Secretaría de Inteligencia (SIDE), en el que figuran los titulares de los números a los que llamó ese abonado.

De acuerdo con esos documentos, en las horas que siguieron al secuestro de la valija, el funcionario también se contactó, en cuatro oportunidades, con un teléfono celular inscripto a nombre de la AFIP, de la que depende la Aduana, y con otro a nombre del Ministerio del Interior, bajo cuya órbita estaba la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), la otra dependencia que intervino en el decomiso del dinero.

Otro contacto llamativo ocurrió en la tarde del martes 7 de agosto, cuando el misterioso episodio comenzaba a ganar espacio en los medios. Uberti recibió tres llamadas de Antonio Horacio Stiuso, alias Jaime, director general de Operaciones de la SIDE. Se contactaron a las 18.53, a las 18.54 y a las 19.02. Sólo la última vez, llegaron a conversar: hablaron casi un minuto.

Todo comenzó el sábado 4, a las 2.30, cuando el avión en el que viajaban Antonini y Uberti aterrizó en el aeroparque Jorge Newbery, proveniente de Caracas. También iban Bereziuk; el presidente de la petrolera estatal argentina Enarsa, Exequiel Espinosa; tres funcionarios de Pdvsa, la petrolera del Estado venezolano, y Daniel Uzcátegui Specht, hijo del entonces vicepresidente de esta última firma, Daniel Uzcátegui Matheus.

Tras participar el lunes 6 de un brindis en la Casa Rosada, a las 6 del día siguiente el valijero partió a Miami, antes de que estallara el escándalo. Durante su estada en Buenos Aires, tuvo contactos diarios con Uberti, según declaró Bereziuk. Ya en los Estados Unidos, se convirtió en testigo de un caso en el que uno de los acusados aseguró que la plata de la valija había salido de Pdvsa con destino a la campaña presidencial de Cristina Kirchner.

Listado completo

El día del secuestro de la valija, hasta las 15.07, Uberti llamó tres veces a un número de la Secretaría General de la Presidencia y recibió dos llamadas de ese mismo abonado. Ese día, también se contactó con teléfonos celulares a nombre del Ministerio de Planificación, de Autopistas del Sol y de la Cámara Argentina del Comercio (CAC).

Un teléfono celular a nombre de esta última entidad recibió, a las 7.57 del 4 de agosto, el primer llamado de una de las líneas de Uberti, tras el hallazgo de la valija. LA NACION se comunicó ayer con ese número. Atendió un hombre y aseguró que era un teléfono particular, que no tenía nada que ver con la CAC. "¿Me podría decir cómo se llama y a qué se dedica?", preguntó este diario. "No, no, le agradezco", dijo el hombre y cortó. Sólo el 4 de agosto, había mantenido 14 contactos con Uberti.

No fue el más buscado por el funcionario kirchnerista. El día del secuestro de la valija, habló 18 veces con un teléfono que, en documentos de la causa, figura a nombre de Luis Tobare Artigas. LA NACION pudo comprobar que el número de DNI con el que figura en el expediente es falso. Ayer, no atendió varias llamadas de este diario.

Esos contactos son sólo algunas de las 589 llamadas que hizo o recibió Uberti entre el 2 y el 7 de agosto en uno de los dos teléfonos celulares que usaba entonces. En ese lapso y con el mismo aparato, envió y le mandaron un total de 98 mensajes de texto.

A esos llamados, hay que agregar los que hizo por intermedio de su secretaria, que manejaba tres líneas celulares. Por esa vía, Uberti mantuvo tres contactos con Antonini, como informó LA NACION en marzo. Lo llamó el sábado 4, "a las 8 o 9", luego de que el valijero le dejara a ella dos mensajes, "alrededor de las 5 de la mañana", mientras se contaba la plata en Aeroparque.

Según los documentos de la causa, Bereziuk también llamó a Antonini al Sofitel, donde se alojaba el venezolano, el sábado 4, a las 13.18, y el domingo 5, a las 12.34. El propio Uberti llamó al hotel el lunes, a las 19.01.

Ese mismo día, a las 9.27, el funcionario volvió a hablar con la residencia presidencial de Olivos. La conversación duró casi tres minutos. Lo que se habló en ese y en el resto de los contactos es un secreto que sólo lo conocen los protagonistas.

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