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Lunes 26 de mayo de 2008 | Publicado en edición impresa

A casi dos años de la asunción de Alan García: los logros de su segundo gobierno

Perú, entre el auge económico y los reclamos sociales

El desafío ahora es reducir la pobreza

Por Alejandro Rebossio  | LA NACION

 
 
 

LIMA.- Los shopping centers, los supermercados y las cadenas de comida norteamericana proliferan por Lima; las calles del centro histórico están más limpias y arregladas; los restaurantes hacen alarde -y con razón- de la gastronomía peruana.

Es una cara de Perú hoy: el Perú del boom económico.

Pero la precariedad de los colectivos, los niños que venden flores, los barrios jóvenes (como llaman en Perú a las villas miseria) y las huelgas de los obreros de la minería, uno de los sectores más pujantes gracias a los elevados precios internacionales de los metales, atestiguan la otra realidad de este país.

El mes pasado, el Perú gobernado por Alan García, presidente populista en los 80 y defensor del libre mercado en el siglo XXI, consiguió que su deuda recibiera la calificación de investment grade (grado de inversión) después de seis años de alto crecimiento, baja inflación y cuentas públicas ordenadas.

Pero la pobreza bajó poco, de más del 50% en 2004 al 42%, y los analistas y ciudadanos de a pie reconocen que falta "derrame" de la riqueza. Mientras, la popularidad de García alcanza apenas el 35%, un nivel bajo aunque bastante mayor que los menos de 10 puntos de su antecesor, Alejandro Toledo.

Perú aplicó las reformas liberales en los 90, durante los años de gobierno de Alberto Fujimori, y experimentó una década de crecimiento económico, aunque sin una sustancial mejora en los aspectos sociales.

El desastroso final del tercer gobierno de Fujimori generó una aguda crisis económica, pero a partir de 2002 la economía empezó a crecer: 5% ese año, 4% en 2003, 5,1% en 2004, 6,7% en 2005, 7,6% en 2006 (el año que García venció en las elecciones al chavista Ollanta Humala) y 8,2% en 2007. En América latina, esta última cifra sólo la superó la Argentina, pero con una diferencia: en Perú la inflación en ninguno de esos años fue de más del 3,5%.

Este año, con la crisis mundial de alimentos y el encarecimiento del petróleo, la inflación acumuló un alza del 2,8% en los primeros cuatro meses.

"Han aumentado el pollo, el arroz. En los pueblos jóvenes no hay boom", se queja José, un descendiente de africanos, que, junto con los indígenas, son los que más sufren la pobreza en este país.

"Nuestra economía no es muy buena, pero al menos es estable", se consuela Erika, una guía turística de Lima.

La diputada Fabiola Morales, de la oposición conservadora, destacó que Perú ha sido capaz de tener "una buena situación macroeconómica, pero a veces eso no llega a la microeconomía ni a lo social".

"Las cifras pueden ser buenas, pero si la señora va al mercado y ve que el pollo, el huevo y el pan suben, va a protestar y no va a perdonar al gobierno. Además, hay escándalos de corrupción que la gente tampoco perdona", añadió.

La ministra de Desarrollo Social de Perú, Susana Pinilla, admite que existe "una paradoja entre crecimiento económico y niveles de pobreza". Explicó que García se propuso tres ejes para su segundo gobierno: "Primero, promover inversión para el crecimiento, porque hemos aprendido que sin crecimiento no se puede distribuir. Segundo, reducir la pobreza, que es mucho más difícil que crecer porque no depende sólo del mercado, sino también del Estado. Tercero, modernizar, reformar y descentralizar el Estado, centralista desde tiempos del Tihuantinsuyo [imperio inca]".

Perú fue el sexto entre los países latinoamericanos con más inversión extranjera directa el año pasado: llegaron US$ 5343 millones, apenas 377 millones menos que a la Argentina y el 54% más que el año anterior, gracias al boom minero.

Por el alto crecimiento, el manejo de las cuentas públicas, el superávit de cuenta corriente (que incluye el comercial) y la prioridad de la inversión pública por sobre el gasto corriente, una de las tres agencias de calificación crediticia de renombre mundial, Fitch, le otorgó el mes pasado el grado de inversión a la deuda de Perú, que representa sólo el 27,6% de su producto bruto interno (PBI), frente al 55,3% de la Argentina.

Sólo comparte ese mérito en la región con Chile, México y Brasil, que recibió la bendición únicamente de Standard & Poor s. El dólar, que costaba 3,23 soles cuando comenzó el gobierno de García, pasó a valer 2,99 a fines de 2007 y se cambia actualmente a 2,80.

El crecimiento

Pero no sólo crece la minería. También la industria textil, la de componentes eléctricos, la producción agrícola, el turismo y el consumo interno, aunque muchos peruanos trabajan largas horas por pocos soles y un puñado de derechos. Además, está a punto de entrar en vigor el tratado de libre comercio con Estados Unidos.

Pero el gobierno peruano no consigue entre sus ciudadanos el mismo respaldo que entre los mercados.

"Creo que la explicación es muy simple: el goteo no funciona", concluye el presidente de la Asociación de la Prensa Extranjera en el Perú, Lucien Chauvin. "La gente pobre no se beneficia del boom económico, que está basado en las materias primas, principalmente los metales. Las mineras, como las multinacionales Antamina y Southern Peru, aumentan sus ganancias el 50%. El boom no llega a los lugares deprimidos [la pobreza rural se mantiene cerca del 70%]. Hay un boom en Lima, Ica y algunas ciudades costeras. Efectivamente, ahí bajó la pobreza", agrega.

Chauvin, corresponsal de la revista norteamericana Time, opina que Perú "necesita gastar urgentemente en infraestructura". Más allá de la prosperidad de algunos agricultores, el periodista se pregunta cómo pueden prosperar quienes cultivan papa en el norte peruano si para transportarla 100 kilómetros tardan ocho horas.

"Perú es uno de los países más desiguales en el subcontinente más desigual del mundo -señala Enrique Zileri, director del semanario peruano Caretas- . La carga tributaria ha ido creciendo del 11 al 14 por ciento del PBI, pero hay problemas en la estructura impositiva y en la capacidad de recaudar, porque hay una economía informal muy grande."

"Hay mucha miseria, a pesar del extraordinario crecimiento", agrega Zileri. "Se genera una frustración en esa gente, que dice: «Hay avances y a mí no me toca». Y se radicalizan las posiciones", añade.

Así es que entre los presidenciables para 2011 suenan el controvertido Humala y Keiko Fujimori, la hija de quien ahora enfrenta un juicio por diversos casos de corrupción y violación de los derechos humanos.

El Perú del "nuevo" Alan García mejora, pero aún no lo suficiente para que la mayoría de los peruanos lo perciba. .

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