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Robin Hood, héroe justiciero y divertido

El grupo La Galera, dirigido por Héctor Presa, le hace honor al Teatro Nacional Cervantes

Sábado 31 de mayo de 2008
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Robin Hood , de Héctor Presa, por el Grupo La Galera. Música: Angel Mahler. Coreografía: Mecha Fernández. Vestuario: Lali Lastra. Escenografía: Marta Albertinazzi. Diseño de esgrima: Osvaldo Bermúdez. Arreglos vocales: Diego Lozano. Intérpretes: Luli Romano Lastra, Walter Scaminaci, Andrés Granier, Sabrina Artaza Dugas, Gabriel Velásquez, Marcela Luzny, Alejandra Ballvé, Cora Ferro, Marcela Figini, Hugo Rodríguez, Luciana Lester Abalsamo, Julián Chertkof, Rocío Gutiérrez y Iamma Chedi. En el Teatro Nacional Cervantes, Libertad y Córdoba, sábados y domingos, a las 16.30. $ 15. Nuestra opinión: muy bueno

En el programa que se reparte al ingresar en el espectáculo, el Grupo La Galera dice: "La elección de Robin Hood como tema a tratar tiene que ver con la posibilidad de volver a transitar, a través de la comedia musical, el terreno de la aventura, de la lucha por establecer la justicia, de la pelea incansable de los héroes de todos los tiempos tratando de impedir que los malos, que nunca faltan, se apoderen del poder".

Sabemos que la leyenda de Robin Hood, en los tiempos del rey Ricardo y de las Cruzadas, trata de esos valores. También sabemos que la leyenda de Robin Hood, en manos de Héctor Presa y la gente de La Galera, puede resultar una sátira juguetona que al mismo tiempo cuenta una historia coherente, pese a que somete a sus personajes a convertirse en las más divertidas caricaturas.

El espectáculo que se presenta en el Teatro Nacional Cervantes es una nueva puesta de la obra que ya estrenó La Galera en su propia sala. Ocurre que, esta vez, el director aprovecha la posibilidad de otros recursos en la producción: mayor cantidad de actores, escenario más grande, y un nuevo movimiento aportado por los ascensores y el disco que gira en el escenario. Presa, además de jugar con la historia, la leyenda y los personajes, juega con esas posibilidades que le da el teatro, sorprende para divertir y lo logra. Con muy buenas interpretaciones de Luli Romano Lastra, una Lady Marian que no vacila en empuñar la espada cuando hace falta, y Walter Scaminaci, como Robin Hood, un antihéroe seductor. Junto con un elenco de desempeño parejo y muy convincente, la aventura se convierte en una refrescante parodia.

Uno de los aspectos que grandes y chicos disfrutan mucho es el juego con el lenguaje, los trabalenguas, o repeticiones, rimas y cacofonías que surgen sorpresivamente en el momento más dramático, reforzando la sátira. Ya de escuchar los nombres de algunos personajes, como Malius y Peorius, resulta difícil quedarse serio.

La música, muy integrada al estilo de la obra, parodia con sus alusiones momentos de series, films y teleteatros.

De modo que la historia es contada, lo que hay que saber se sabe a través de los diálogos de los personajes, y la cuota de ternura no falta. Los chicos también disfrutan de las escenas románticas y aplauden con entusiasmo (igual que los adultos) el triunfo de la justicia.

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