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Córdoba: multitudinaria marcha

Unas 10.000 personas se reunieron en el centro de la ciudad

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LA NACION
Martes 17 de junio de 2008
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CORDOBA.– A las 20.04, los que tocaban bocina en la esquina del bulevar Illia y la calle Buenos Aires eran cuatro. Cincuenta y dos minutos después eran 10.000. Así de masiva fue la espontánea reacción de los cordobeses que anoche salieron a las calles en favor del campo y en contra del gobierno nacional. Así, esta ciudad se encaminó a una larga y tensa madrugada, con el pueblo en las calles y el ministro de Gobierno, Carlos Caserio, que intentaba llevar calma.

Los momentos de mayor tensión se vivieron pasadas las 21, cuando una columna de más de 1500 personas intentó sobrepasar uno de los dos vallados colocados frente a la gobernación. Hubo forcejeos, elementos contundentes lanzados al aire y versiones no confirmadas de disparos de balas de goma. No se reportaron heridos ni detenidos y luego de las escaramuzas la columna se desconcentró en dirección a la céntrica plaza España, seguida de cerca por una guardia policial.

El epicentro de la protesta, sin embargo, estuvo ubicado en la intersección de las avenidas Illia y Vélez Sarsfield, frente a la sede del Comité Córdoba de la Unión Cívica Radical y del centro de compras Patio Olmos, recordado edificio que fue una tradicional escuela de esta ciudad, hasta que se vendió durante el gobierno de Eduardo Angeloz.

En Córdoba hubo una de las movilizaciones más numerosas en reclamo de una solución del conflicto
En Córdoba hubo una de las movilizaciones más numerosas en reclamo de una solución del conflicto. Foto: Irma Montiel

Hubo 10.000 personas

Allí se reunieron más de 10.000 personas, pero con una llamativa tranquilidad. Mucha gente joven, muchísima podría decirse, se movilizó y ganó las calles. Desde los balcones flamearon banderas argentinas al son de cacerolas, ollas y sartenes.

Hubo gente mayor también que, si se la puede identificar por la ropa que vestía, era claramente de clase media. Ese señor de campera engomada verde inglés acompañado por su esposa, de elegante abrigo con cuello de piel, no parecía estar acostumbrado a seguir el ritmo candombero que intentaba sacarle al tambor de 200 litros que golpeaba no tan rítmicamente con un envase vacío de gaseosa.

"Yo soy el campo", era la consigna repetida en las pancartas que se elevaban para aparecer en las fotos o en las cámaras de TV. "Si éste no es el pueblo ", el canto reiterado.

Hubo y aún hay familias en la calle. Familias jóvenes, con hijos aún en carritos, con chupetes y pañales. Había estudiantes en la calle, saltando, aplaudiendo y cantando. Había gente mayor, que a cada minuto se sumaba a la protesta.

Hubo cacerolas, no tan abolladas como las de 2001, pero que sonaron fuerte. No hubo policía en el Patio Olmos. No fue necesario, en honor a la verdad.

Todo se desarrolló en calma. No hubo consignas agresivas ni clima tenso. Era una protesta firme, clara, pero en el fondo lo que anoche se vivió en esta ciudad fue también una fiesta, la fiesta del pueblo que salió a expresar su descontento y -¿por qué no?- su bronca.

"No somos golpistas"

"No somos golpistas", repetían unos y otros. Unos y otros incluye a todos. Chicos, adolescentes, gente madura y también mayores.

Hubo un disfraz de pingüino, que en realidad se parecía más a un loro, que danzaba alrededor de una fogata justo en medio del Patio Olmos. Hubo bombos, redoblantes y bocinas, miles de bocinas.

Informaciones de manifestaciones similares llegaban desde el interior de la provincia a las radios y a los canales de televisión de esta capital.

Cacerolazos, apagones y bocinazos eran la constante de la información de una noche en que la gente volvió a sentirse protagonista de la historia.

"¡Queremos comer!", gritaba un señor pelado, de lentes y con abrigado pulóver, mientras con un martillo golpeaba reiteradamente el caño de un semáforo sobre la avenida San Juan. A juzgar por el prominente vientre que se le escapaba por debajo del abrigo, no pasaba hambre, pero la suya fue, a no dudarlo, otra de las imágenes de la noche.

Hoy, en toda Córdoba, se espera el amanecer con una marcada expectativa.

El gobernador Juan Carlos Schiaretti, ayer no apareció en público. Hoy, a las 10, estará en Deán Funes, según estaba previsto anoche. Allí lo espera una extensa agenda, pero también los ecos de la cacerolas y la sombra del desabastecimiento. Sí: esta madrugada será larga en la Docta.

Télam

La agencia estatal de noticias Télam recién a las 23.19 difundió su primer cable sobre los cacerolazos, con el título: "Manifestación en apoyo al gobierno en la Plaza de Mayo". Tras informar sobre la movilización kirchnerista, en el cuarto párrafo se dijo que "vecinos de Barrio Norte, Caballito, Belgrano y en el Obelisco golpearon cacerolas en apoyo al lockout agropecuario", además de consignar que hubo protestas similares en varias ciudades del interior.

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