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Caótica discusión por las retenciones

En un clima tenso, los diputados del kirchnerismo buscaron dilatar el tratamiento del principal reclamo de los ruralistas

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LA NACION
Miércoles 25 de junio de 2008
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Toda la tensión, la angustia y la bronca acumuladas por los ruralistas en más de 100 días de protesta se descargaron, de la manera más impetuosa y descarnada, ayer, en el Congreso. La estrategia dilatoria de los diputados oficialistas, que intentó postergar el tratamiento de las retenciones móviles impuestas por el Gobierno, enardeció a los representantes del agro y a la oposición, a tal punto que, en un momento, los gritos y los insultos hicieron temer lo peor.

"¡125, 125!", clamaban de viva voz los ruralistas y diputados de la oposición, de pie, exigiendo el inmediato tratamiento de la resolución gubernamental que impuso el esquema de retenciones móviles el 11 de marzo.

El oficialismo, con señas y gritos, les devolvía las gentilezas. La escena se desarrollaba en el segundo piso del edificio anexo de la Cámara de Diputados, donde estaba reunido el plenario de las comisiones de Agricultura y de Presupuesto. Había pasado una hora de comenzado el debate y las dilaciones del oficialismo para ir al grano exacerbaban los ánimos de todos. El ambiente estaba caldeado, y no sólo por la falta de ventilación del lugar, que lo hacía sofocante e incómodo; la tensión y los nervios podían palparse.

Los productores del campo reclamaron a los gritos que los diputados debatieran sobre las retenciones
Los productores del campo reclamaron a los gritos que los diputados debatieran sobre las retenciones. Foto: Fabián Marelli

En un momento, la oposición amenazó con retirarse. Ya habían expuesto sus opiniones miembros del Frente Nacional Campesino y representantes de pueblos originarios, que reclamaron que se detuviera el avance del monocultivo (la soja) y pedían políticas concretas para la agricultura familiar.

Los ruralistas escuchaban, inquietos. Hasta que alguien estalló: "¡Hablen de las retenciones, que a eso vinimos!" Pero el presidente de la comisión, Alberto Cantero (FPV-Córdoba), con la mayor elegancia, esquivaba el tema. De repente tomó el micrófono Hebe de Bonafini, presidenta de Madres de Plaza de Mayo: "¡No pasarán! ¡Ni un paso atrás! ¡Con la vida defenderemos!"

Fue la gota que rebasó el vaso y desató una catarata de gritos e insultos cruzados entre diputados oficialistas y opositores y ruralistas.

"¡Serenidad, vamos a escuchar a todos!", exclamaba Cantero, desbordado por la situación. "¡Me parece una falta de respeto!", salió en su apoyo la diputada Patricia Fadel (FPV-Córdoba). "Querían debate, estamos debatiendo, hay que escuchar a todos", se oía desde el fondo, donde se apostaba una legión de oficialistas.

Los diputados Federico Pinedo (Pro), Laura Sesma (Socialismo), Adrián Pérez (Coalición Cívica) y los radicales Silvana Giúdici (Capital) y Pedro Azcoiti (UCR) reclamaban a gritos que se les diera la palabra. Cantero cedió y la situación comenzó a aflojarse.

Reglas de juego

En las dos horas siguientes, el debate se centró en cómo debía proseguir el tratamiento de los temas.

Eduardo Macaluse (Buenos Aires), de ARI, buscó aportar calma y sugirió que los presidentes de los bloques y la cúpula de ambas comisiones definieran, de manera conjunta, el temario de los proyectos por tratarse.

En sintonía, su par Jorge Sarghini (Justicialismo nacional- Buenos Aires) reclamó reglas de juego claras para el debate. "Tenemos la oportunidad de generar una puerta de salida al conflicto, lo que no pudo lograr el Gobierno. El Congreso debe estar a la altura de las circunstancias", enfatizó.

Los ruralistas aplaudían. El salón lucía atestado, había boinas gauchas y bombachas hasta en los pasillos. Hacía tiempo que el Congreso no generaba tanta expectativa. Desde los lugares más recónditos arribaron algunos y desde temprano comenzaron a rondar los principales despachos legislativos. El objetivo: disuadir a los legisladores de rechazar el proyecto oficial.

Los diputados kirchneristas presentes en la comisión debieron soportar varias críticas. "Durante el menemismo, el mecanismo de expulsión de los productores agropecuarios fue el endeudamiento. En el kirchnerismo son las retenciones", bramó una productora agropecuaria de Río Negro. Luego, Susana Andrada, del Centro de Educación al Consumidor, advirtió: "El conflicto debe desactivarse cuanto antes; los precios subieron hasta el 50 por ciento".

El cansancio, el calor y la tensión otra vez se confabularon para enardecer los ánimos otra vez. Ruralistas de distintos puntos del país pedían la palabra. "¡Escuchen al pueblo!", exclamaban. Cantero decidió pasar la reunión a un cuarto intermedio. Como pocas veces, el oficialismo se sintió desbordado.

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