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Un laboratorio jesuita sale al rescate de textos deteriorados del siglo XV

Los restauradores del Fondo Antiguo son asesorados por un especialista italiano

Lunes 07 de julio de 2008
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Siempre escasos y huérfanos de maestros, los técnicos locales en conservación de archivos y bibliotecas jesuitas intentan sacar frutos de una situación privilegiada.

En marzo, el gobierno de Italia envió en misión de formación a Giampaolo Mei, un restaurador florentino que comparte su experiencia en la recuperación de libros y documentos con el equipo de restauradores del Laboratorio de Conservación del Fondo Antiguo de la Compañía de Jesús en la Argentina. Se trata de un período de tutoría que se extiende hasta este mes y se repetirá durante 2009, en el Colegio del Salvador.

Los jesuitas llevan casi una década empeñados en reunir, en el llamado Fondo Antiguo, las obras manuscritas e impresas producidas entre los siglos XV y XVIII depositadas en las bibliotecas jesuíticas de Mendoza, Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, junto con volúmenes de las bibliotecas que poseían en la antigua Provincia Jesuítica del Paraguay.

El trabajo artesanal, base de la recuperación de las valiosas obras
El trabajo artesanal, base de la recuperación de las valiosas obras. Foto: Aníbal Greco

Las bibliotecas de los jesuitas, que constituían poderosos arsenales y no se encontraban sólo en las ciudades, incluyen clásicos griegos y latinos, libros de carácter científico y textos de devoción, filosofía y humanidades, impresos en las más importantes tipografías europeas y en la imprenta con tipos de madera que los propios sacerdotes habían fabricado en las reducciones.

Cuando, en 1998, el padre Martín María Morales, mentor del emprendimiento, tomó contacto con los libros antiguos dispersos por la Argentina, encaró un plan de emergencia para afrontar las plagas existentes, colocar los volúmenes en estanterías adecuadas, organizar la limpieza de cada uno de los libros página por página y llevar a cabo un inventario de las obras.

"A medida que se realizaban estos trabajos, creció la idea de crear un laboratorio para el material antiguo que no se limitara exclusivamente al cuidado y la restauración de los volúmenes del Fondo Antiguo. Desde el principio estuvo la idea de ofrecer servicios, a nivel regional, a particulares e instituciones", explicó Diego Villaverde, coordinador y responsable de la gestión general del laboratorio.

Equipo multidisciplinario

Gracias al Instituto Italo Latino Americano de Roma, fue posible crear el Laboratorio del Fondo Antiguo, con sede en el Colegio del Salvador, al cual se dotó con una serie de máquinas e instrumentos. Recientemente, la Junta Regional del Lazio donó dos máquinas destinadas a la limpieza de libros.

El equipo de restauradores locales es multidisciplinario y está integrado por químicos, biólogas, una profesora de historia, una restauradora de bienes culturales, una museóloga y una especialista en encuadernación artesanal.

Durante 2007, el laboratorio trabajó en la limpieza integral de la Biblioteca Americana, que fue propiedad de Mitre. Y en breve, con financiamiento de la Universidad de Harvard, se iniciará la restauración de unos 70 volúmenes antiguos procedentes del Instituto Evangélico de Teología. El laboratorio atiende también pedidos de asesoramiento y no se queda atrás en la capacitación del personal: realiza con frecuencia jornadas y convenios con universidades.

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