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De patos y fantasmas

Original mirada del interior de Maruja Bustamante

Miércoles 09 de julio de 2008
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Adela está cazando patos. Texto y dirección: Maruja Bustamante. Con: Monina Bonelli, Pablo Seijo, Armenia Martínez, Julián López, Diego Benedetto, Iride Mockert y Guillermo Jacubowicz. Sonido: Mercedes Tennina y Pepo Razzari. Luces: Javier Casielles. Vestuario: Mariana Ron. Escenografía: Grupo Capicúa. Abasto Social Club, Humahuaca 3649. Viernes, a las 23. Duración: 60 minutos. Nuestra opinión: buena

Sin duda, lo mejor de la propuesta de Maruja Bustamante es el clima -con un gran trabajo de luces- que logra plasmar en escena. La siesta, el calor agobiante, la quietud formoseña son un personaje más en esta historia que tiene deliberados parecidos con la tragedia de Hamlet . Es imposible no mencionar la genial manera en que está resuelta la presencia de una pileta de lona en escena, en donde el agua no es otra cosa que un montón de pelotitas de plástico celeste. Una nimiedad bien pensada y mejor manejada por los actores que se sumergen, juegan y reposan en ella con total naturalidad.

La historia hace eje en el fantasma del padre de la Adela que caza patos, que se le presenta a su hija para pedirle que investigue los sucesos que rodearon su muerte. Adela tiene un particular grupo familiar: una madrastra escondedora, un allegado a la familia con demasiadas ínfulas de pertenencia, un hermano con mirada distante, una novia demandante y un empleado fiel, fuerte y sumiso en dosis equivalentes. Tratar de definir los personajes que creó Bustamante es caer inevitablemente en el error, ya que al igual que hizo con el ambiente, cada uno tiene finísimas características distintivas que en conjunto forman un atractivo patchwork .

El color local termina por concretarse con ciertos diálogos que pintan de manera contundente el vínculo entre esa familia acomodada y sus comprovincianos, en el modo en que se apropian del "ser del interior" y, sobre todo, en la aparición del Yací Yareté, el duende de la siesta, que no es otro que el propio padre de Adela, que se presenta travestido. Es en la trama en la que aparecen ciertos baches -que nada tienen que ver con la quietud del ambiente- que distraen la narración. Ciertos juegos que pueden divertir, pero suenan un poco caprichosos. De todas maneras, ninguno atenta contra la arriesgada manera de poner en escena una mirada mordaz sobre un grupo social con características muy particulares y reconocibles como pueden ser "los hijos del poder".

En un elenco de pareja labor, sobresalen Diego Benedetto, Iride Mockert y Guillermo Jacubowics.

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