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Arte y ciencia de un visionario

Miércoles 23 de julio de 2008
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LA NACION
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Desde hace más de un mes, porteños y turistas podemos asomarnos al mundo de Leonardo da Vinci en la muestra sobre sus inventos que se exhibe en el Abasto e incluye 200 réplicas, facsímiles y algunos de los miles de manuscritos del gran maestro del Renacimiento.

La ocasión es propicia, porque el año próximo se cumple nada menos que medio milenio de la publicación en Venecia de De Divina Proportione , el libro sobre la proporción áurea en el que Leonardo colaboró con el matemático Fra Luca Pacioli y el artista Piero della Francesca dibujando 60 imágenes de sólidos regulares en perspectiva. Una increíble síntesis de ciencia y arte que el florentino expresó con talento magistral.

En el siglo XVI, este hijo ilegítimo de un notario florentino y una campesina (Ser Piero d Antonio y Caterina) -que aún hoy deslumbra por su inteligencia y su capacidad de visionario- cultivó ambas disciplinas sin distinción: "Solía decir que la pintura era una ciencia y nunca dejó de enriquecer una con la otra", observa Jennifer Ouelette en Cuerpos negros y gatos cuánticos (Grupo Editorial Norma, 2008), una recopilación de sus columnas para APN News , de la Sociedad Norteamericana de Física.

Leonardo utilizó su arte para hacer ciencia... y viceversa. Como menciona Ouelette, muchos historiadores lo consideran el primer científico moderno: "En todas sus investigaciones, artísticas o de otra índole -escribe-, Leonardo utilizó una técnica que se parece mucho al método científico; experimentación práctica, observación directa, registro de datos y síntesis de los hallazgos en una explicación teórica".

Sus disecciones de cadáveres, estudios de las entrañas del caballo, observaciones del movimiento del agua le proporcionaron nociones precisas sobre la realidad y al mismo tiempo inspiraron dibujos extraordinarios. Las máquinas que se exhiben en Buenos Aires -como el helicóptero, el paracaídas, el avión o la bicicleta- se adelantaron cientos de años a su tiempo. Hizo ciencia para guiar su arte y utilizó sus habilidades artísticas para ilustrar sus búsquedas científicas.

Según Ouelette, en 2003, mientras hojeaba las notas de Leonardo, Alessandro Vezzosi, director del Museo Ideale de Italia, encontró unas recetas misteriosas. Las probó y el resultado fue una mezcla que se endureció hasta formar un material muy parecido a la baquelita, por lo que bien podría haber sido el primer científico de materiales.

Como es sabido, Leonardo no pudo ver publicados en vida ninguno de sus descubrimientos. Bülent Atalay, autor de Leonardo s Universe: the Renaissance World of Leonardo Da Vinci (National Geographic, 2008), sostiene que si hubiera sucedido lo contrario, "podríamos haber alcanzado nuestro actual nivel científico y tecnológico uno o dos siglos antes".

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