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Moreno ya quedó a un paso de la renuncia

En El Calafate, se analizó su salida

Domingo 27 de julio de 2008
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LA NACION
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La jornada de ayer fue de intenso análisis en El Calafate, donde la presidenta Cristina Kirchner evaluó con su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, la necesidad de consolidar el relanzamiento de su gestión tras la derrota de las retenciones en el Senado, proyecto que incluye medidas para reconquistar a la clase media y la renuncia del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que se daría dentro de los próximos 15 días.

Según confiaron a LA NACION fuentes del kirchnerismo, el mismo Moreno colaboraría y presentaría su renuncia. "Su situación no da más, está agotado", comentó el funcionario.

"Su renuncia es inminente. Está decidida por los Kirchner. Se tendría que producir a más tardar en los próximos 15 días", dijo a LA NACION una fuente de la intimidad del matrimonio, que sabe lo que se evaluaba en El Calafate.

Entre los candidatos a reemplazar a Moreno figuran Ricardo Echegaray, titular de la Oncca, y Mercedes Marcó Del Pont, presidenta del Banco Nación, entre otros postulantes en danza, como la ministra de Salud, Graciela Ocaña, que se sumó en las últimas horas a la nómina.

Esto se consideró ayer en El Calafate en medio de una feroz presión política para producir cambios en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) por la poca credibilidad que genera el índice de inflación con cifras poco confiables.

Sucede que el Indec está controlado por Moreno: colocó a su cuestionado equipo al frente del organismo por orden de Kirchner para ocultar el problema de la inflación.

Varios gobernadores e intendentes peronistas piden en privado la cabeza de Moreno. O por lo menos reclaman -algunos en público- cambios en el Indec para mejorar la imagen pública en el ente. El propio jefe del Gabinete, Sergio Massa, dijo anteayer que había que generar "confianza" en el Indec.

También es cada vez más delicada la situación política del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, cuestionado por el justicialismo del interior. Y ayer se sumó el nombre de Enrique Albistur, secretario de Medios, al lote de nombres que podrían dar un paso al costado.

Si bien los cambios aparecen decididos, o casi, Cristina Kirchner los demoraría para presentarlos como una decisión emanada de su voluntad. Y no como una imposición de la oposición o del renunciante jefe del Gabinete Alberto Fernández, que hizo trascender su opinión de la necesidad de "oxigenar" el elenco ministerial.

Presión del interior

En la jornada de ayer, los gobernadores Juan Schiaretti, de Córdoba; Mario Das Neves, de Chubut, y José Luis Gioja, de San Juan, reclamaron políticas para "clarificar los indicadores" de precios. La crisis rural dejó secuelas graves de disconformidad con la gestión oficial entre los popes del peronismo del interior.

El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, dijo a LA NACION que "no es bueno interferir en decisiones que tiene que tomar la Presidenta" sobre el Indec, pero no contradijo a sus colegas.

Pero ni Gioja ni Das Neves, Schiaretti y Scioli opinaron sobre Moreno. Sin embargo, sería difícil mejorar la confianza en el Indec sin desplazar al secretario de Comercio. Moreno digita la medición de la inflación a través de su equipo, la directora del organismo, Ana María Edwin; la directora del Indice de Precios al Consumidor, Beatriz Paglieri, y las "patotas" encabezadas por Hernán Brahim, uno de sus guardaespaldas, grupos a los que se atribuyen los destrozos en el Indec del lunes último.

De todos modos, todavía hay un sector de dirigentes de confianza del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido que resisten la salida de Moreno.

Pese a que el Indec sostiene que el último año la inflación fue menos del 10%, las consultoras privadas la ubican entre el 25 o el 30 por ciento.

Si bien el relanzamiento de la gestión de Cristina Kirchner ya parece resuelto, el gran interrogante que queda es el margen de maniobra que retendrá Kirchner, que ratificó su política de hostilidad al campo, tras la crisis rural, y la vigencia de De Vido y de Ricardo Jaime, secretario de Transporte.

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