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Masivo plan de rescate para evitar un derrumbe económico en Rusia

El FMI, el Banco Mundial y Japón prestarán 22.600 millones de dólares en dos años

Martes 14 de julio de 1998

MOSCU.- La economía rusa se afianzó ayer a un salvavidas de 22.600 millones de dólares lanzado por acreedores internacionales que brindaron su voto de confianza al gobierno de Boris Yeltsin para enfrentar una aguda crisis financiera, evitar un mayor derrumbe bursátil y la devaluación del rublo.

La noticia provocó alivio en círculos financieros y la Bolsa de Moscú subió 9,15%, aunque algunas acciones llegaron a repuntar un 15 por ciento.

"La decisión de hoy significa la restauración de la fe en la capacidad de Rusia para superar sus dificultades", dijo el jefe negociador de la deuda del Kremlin, Anatoly Chubais.

Occidente, que desde 1991 derramó sobre Rusia miles de millones de dólares para allanar su camino hacia la economía de mercado, acudió así, nuevamente, al rescate del Kremlin. Se trata de la ayuda más importante suministrada por la comunidad internacional al país, que ya se beneficia actualmente de un préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI) de aproximadamente 10.000 millones de dólares para 1996-1998.

Rusia recibirá antes de fin de año 14.800 millones de dólares. Chubais anunció que el importe total de la ayuda, 17.100 millones de dólares, habrían sido otorgados en un nuevo acuerdo.

De ellos, 6000 millones de dólares del FMI serán entregados poco después de que la junta directiva del fondo se reúna el lunes próximo.

"Ahora la vía está libre para poner en marcha el plan anticrisis" del gobierno, presentado a finales de junio, manifestó Chubais. Sobre este paquete de reformas, aseguró que "no se trata de tapar baches, ni apagar fuegos, sino que es un completo plan de medidas para devolver la confianza a los mercados financieros".

Chubais dijo que la firma del acuerdo excluye ahora una devaluación del rublo. Las negociaciones, según el funcionario, "fueron quizá las más difíciles en la historia de las relaciones entre Moscú y los organismos financieros internacionales".

Duras condiciones

En contrapartida, Rusia debe reducir su déficit al 5,6% del PBI en 1998 y al 2,8 en 1999, anunció por su parte el negociador del FMI, John Odling-Smee. Esto significa mayores medidas de austeridad, pese a que los rusos ya están molestos por los crónicos retrasos en el pago de sus salarios y el estancamiento económico.

Chubais negó que Occidente haya condicionado la entrega de ayuda al desguace de los monopolios naturales rusos, aunque reconoció que al Kremlin le exigieron una mayor transparencia en la gestión de consorcios como el gigante de gas Gazprom.

La ayuda entregada a Rusia servirá en particular para volver a llenar las arcas del Banco Central y fortalecer así la confianza de los inversores, que abandonaron masivamente los mercados rusos, provocando pérdidas del 40% en la Bolsa de Moscú tan sólo durante mayo. En la lucha por defender al rublo, las reservas del Banco Central han caído drásticamente a 15.000 millones de dólares, de los más de 20.000 millones del último otoño boreal.

Calma temporal

El préstamo otorgará cierto alivio al Gobierno, aunque sólo temporalmente, aseguraron ayer los analistas. Algunos medios económicos resaltaron que si tras el acuerdo financiero el gobierno no consigue una disciplina presupuestaria y tributaria, sólo se habría retrasado el caos "entre seis y doce meses".

"Es imposible rescatar la economía de su caída vertiginosa sin el préstamo" dijo Alexander Zhukov, director del comité de asuntos presupuestarios del Parlamento. "Pero si el gobierno no toma medidas urgentes y radicales, dentro de poco tiempo se le agotará el dinero y tendrá que pensar nuevamente de dónde tomar prestado", advirtió.

El acuerdo se concretó después de varias llamadas de Yeltsin a Bill Clinton y a otros líderes mundiales. Ayer, la Casa Blanca se mostró satisfecha por el acuerdo."Esto representa para Moscú un considerable paso hacia adelante en sus esfuerzos por realizar reformas", aseguró el vocero de la Casa Blanca, Mike McCurry.

La crisis en Asia dejó al FMI sin dinero

Mientras llovían los elogios por el anuncio de un paquete multimillonario de ayuda económica a Rusia, el Fondo Monetario Internacional debió salir ayer a buscar mecanismos especiales para reunir el dinero prometido.

Sucede que, tras un largo y durísimo año enfrentando el vendaval asiático, el organismo financiero internacional se quedó sencillamente sin plata.

Rusia será, para el Fondo, el cuarto desembolso de gran envergadura en el último año, luego de los gigantescos préstamos a Corea del Sur (58.200 millones), Indonesia (41.700 millones) y Tailandia (17.100 millones).

Estos tres países consumen un total de 117.000 millones de dólares, de los cuales casi 34.700 millones son aportados directamente por el Fondo. El organismo que dirige Michel Camdessus tiene comprometidos aportes de 9900 millones a Indonesia, 20.900 millones a Corea del Sur y 3900 millones a Tailandia, de los cuales ya ha desembolsado 20.800 millones. Estos tres rescates dejaron las reservas por debajo de los 10.000 millones de dólares. Y, según el acuerdo, se deberán entregar ahora 15.100 millones a Rusia (12.500 este año y 2600 en 1999). El Banco Mundial aportará otros 6000 millones (1700 millones y 4300 millones) mientras que Japón, unos 1500 millones (600 y 900).

Fondo de emergencia

El FMI deberá recurrir, por primera vez desde 1978, a un fondo de emergencia, llamado Acuerdos Generales de Préstamos (AGE). El AGE, creado en 1962 para defender el sistema monetario mundial, está formado por 22 países a los que el FMIpuede solicitar préstamos de hasta 50.000 millones para capear situaciones extraordinarias.

"Estos recursos y el programa de conversión de la deuda (en bonos) deberán mejorar las finanzas del gobierno ruso", afirmó ayer Camdessus.

Ahora, el peso por recomponer la situación del FMI recaerá principalmente sobre las espaldas de los Estados Unidos, que deberían aportar 18.000 millones. Según regulaciones internas, el FMI sólo puede salir a buscar nuevos fondos tras contar con los de Estados Unidos, que tiene el 18 por ciento de los votos de la organización. Pero el Congreso norteamericano, controlado por los republicanos, se ha mostrado renuente a aprobar nuevos desembolsos, pese a los esfuerzos de Bill Clinton en ese sentido.

Ayer, el vocero de la Casa Blanca, Mike McCurry, aprovechó para pegar un tirón de orejas a los adversarios de su jefe. "El Congreso está teniendo la vista corta al no aprobar el financiamiento necesario para la entidad", dijo.

Daniel Helft

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