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"Quiero ser el jefe de Gabinete de Néstor Kirchner"

Lo confesó ayer Alberto Fernández
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31 de julio de 2008  

"A mí no me busquen para hacer kirchnerismo crítico. Yo voy a hacer kirchnerismo puro. Quiero ser el jefe de Gabinete de Néstor Kirchner. Ahora la cosa está caliente, pero más adelante todo se va a arreglar."

Así, con un párrafo corto, Alberto Fernández admitió ayer que su relación con los Kirchner sigue fría, que no dejará la política ni organizará un poskirchnerismo y que buscará recomponer su trato con Néstor Kirchner para mantenerse bien cerca de la política oficialista, según revelaron a LA NACION dos de los invitados.

En el restaurante I Fresh Market, de Puerto Madero, lo escucharon los legisladores porteños Diego Kravetz, Gabriela Cerruti, Ivana Centanaro, Pablo Failde, Alicia Bello, Juan Cabandié, Sebastián Gramajo, Silvia La Ruffa, Silvina Pedreira e Inés Urdapilleta -todos del Frente para la Victoria- y tres invitados del "albertismo": Sandra Bergenfeld -jefa de la Auditoría General-, Víctor Santa María -líder del Suterh- y Marta Talotti -directora del Banco Ciudad-. Como de costumbre, pagaron los legisladores.

Por la mañana, Fernández había desayunado con referentes del PJ de la Capital, como Santa María y el ex ministro de Justicia Alberto Iribarne. El mensaje ante ellos fue el mismo.

Las definiciones del ex jefe de Gabinete actuaron como contención de un espacio al borde de la diáspora. Sin Fernández en el Gobierno, buena parte del kirchnerismo porteño divagaba sin saber con quién discutir la política oficial. La situación se reencauzó ayer.

"¿Qué pasa si Néstor sigue enojado con vos y no te acepta en su círculo íntimo?", le preguntaron. "A Néstor lo conozco yo y no ustedes. Va a estar todo bien, como antes", respondió el ex jefe de Gabinete.

Fernández propuso relanzar el kirchnerismo en la Capital para disputarle el poder local a Mauricio Macri, aunque no profundizó. "Antes quiero saber qué piensan de lo que pasó" durante la crisis con el campo, pidió. No hablaron todos.

Se ocupó él de dar a conocer su posición en varios temas. Por ejemplo: elogió al ex secretario de Agricultura Javier de Urquiza. "Fue leal", dijo. También cuestionó duramente al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno: "Es un inútil total". Cuando renunció, Fernández reclamó a la Presidenta que echara a Moreno.

El ex jefe de Gabinete sorprendió después cuando se refirió al ministro de Planificación, Julio De Vido. "No tengo problemas con Julio. Es sólo un problema mediático", explicó.

Tras la comidilla, de la que todos gozaron, el almuerzo retomó el objetivo inicial: conocer el devenir de Alberto Fernández y del kirchnerismo.

"No tengo dudas de que hice lo correcto y estoy tranquilo por eso. Estoy seguro de que ellos [por los Kirchner] se van a dar cuenta. Cuando yo descanse y Néstor descanse, seguro que nos vamos a encontrar", afirmó.

Contó que, desde su renuncia, la semana pasada, habló "sólo una vez con Néstor". Dejó entrever que el tono no resultó del todo amigable.

Se planteó si Fernández tenía pensado liderar algo así como una nueva etapa del kirchnerismo, más moderada y con una agenda porteña. El ex jefe de Gabinete lo negó: "No, para nada. Dejé un cargo, pero no el Gobierno. Voy a hacer kirchnerismo puro. Este es el momento para acompañar". Fue el primer paso para volver al poder.

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