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Convierten células de piel en neuronas

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LA NACION
Viernes 01 de agosto de 2008
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En un extraordinario avance, científicos de las universidades de Harvard y de Columbia lograron producir una metamorfosis que, a riesgo de incurrir en un lugar común, sólo cabe calificar como digna de un argumento de ciencia ficción: convirtieron células de piel en neuronas. Y lo hicieron a partir de tejido proveniente de personas ancianas y enfermas.

La materia prima de esta alquimia biológica fue obtenida de la piel de dos hermanas de 82 y 89 años con esclerosis lateral amiotrófica (un desorden neurodegenerativo que padece el célebre físico británico Stephen Hawking, también conocido como enfermedad de Lou Gehrig).

El producto final fue una “figurita difícil” para los investigadores que persiguen la meta de la medicina regenerativa (la capacidad de regenerar tejidos u órganos dañados): neuronas creadas “a la medida” de los pacientes. Las células nerviosas no proliferan en los tubos de ensayo.

Células de piel (izquierda) y neuronas motoras
Células de piel (izquierda) y neuronas motoras. Foto: Science

“Es impresionante –dice Osvaldo Podhajcer, investigador del Conicet y destacado especialista en terapia génica del Instituto Leloir–. Lo notable es que consiguen neuronas a partir de donantes que tienen una enfermedad degenerativa y que pueden ser eventualmente usadas para [un auto-] trasplante."

Pero enseguida subraya: "El punto es que hay que ver si se integran en el circuito nervioso".

La idea que está detrás de este experimento es una de las metas más fervientemente perseguidas por los científicos que trabajan en las fronteras de la investigación mundial: reparar tejidos dañados utilizando células madre o pluripotenciales (por su capacidad de convertirse en múltiples tipos de células) creadas a partir del tejido adulto del propio paciente.

Según plantean hoy en la revista Science Kevin Eggan, Christopher Henderson y colegas, su demostración es una "prueba de concepto" de que ese anhelo algún día podría convertirse en realidad.

El año último, Shinya Yamanaka, de la Universidad de Tokio, había demostrado en ratones que con una técnica sencilla que consiste en introducir cuatro genes es posible revertir células ya diferenciadas a su estado embrionario (o, al menos, a algo muy similar). En la jerga científica se las llama iPS, por induced pluripotent stem cells , o células madre pluripotenciales inducidas. Nadie sabía, hasta ahora, si el mismo procedimiento podía aplicarse a las de personas añosas y enfermas.

Los científicos norteamericanos aislaron células de biopsias de estas dos pacientes con una forma hereditaria de esclerosis lateral amiotrófica (ALS, según sus siglas en inglés), les insertaron los genes e hicieron retroceder el reloj biológico para convertirlas en iPS. Luego, las "bañaron" en un cóctel de moléculas que las llevó a transformarse en neuronas motoras, precisamente las que se dañan en la ALS.

"Previamente se había demostrado, tanto en roedores como en seres humanos, que era posible inducir células stem pluripotenciales (iPS) a partir de fibroblastos de la piel -explica el doctor Leonardo Fainboim, investigador superior del Conicet y director del Centro de Inmunogenética del Hospital de Clínicas-. Sin embargo, la contribución trascendente de este trabajo es que lograron inducirlas en individuos cuyos organismos han estado sometidos durante períodos muy prolongados a las alteraciones biológicas responsables de causar una enfermedad tan grave como la ALS. Esto demuestra que en esas condiciones no solamente es posible generar las iPS, sino que además conservan su capacidad de diferenciación. Y no solamente despierta expectativas para un eventual empleo terapéutico, sino que permite disponer de un material único para el estudio de los genes afectados en la enfermedad."

Sin embargo, Podhajcer destaca que todavía quedan muchos obstáculos por delante. "Por un lado, uno de los genes que se utilizan para «reprogramar» las células [el MYC] es un conocido oncogen (que produce cáncer) -afirma-. Por otro, también se demostró que los retrovirus que se utilizan para insertarlos son cancerígenos. Es lo que ocurrió en chicos tratados con terapia génica para corregir la inmunodeficiencia severa [los chicos «de la burbuja»]. Dos de ellos desarrollaron leucemia. Ahora se pueden producir iPS con tres genes en lugar de cuatro, pero la efectividad es muchísimo más baja."

Y concluye: "Hay todavía una gran discusión abierta en estos temas".

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