Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

"La disciplina ayuda a superar el miedo"

Rosario Zubeldía

Domingo 03 de agosto de 2008
0

El 18 de marzo de 1808, el consejo de guerra reunido en la ciudad de Chelsea para juzgar el desempeño del general John Whitelocke, jefe de la segunda invasión inglesa al Río de la Plata, dispuso darlo de baja y declararlo inepto e indigno de servir a su majestad en ninguna clase militar. Además, ordenó que se leyera la sentencia en todos los regimientos al servicio del rey. Según el texto, "para que sirva de eterno recuerdo de las fatales consecuencias a que se exponen los oficiales revestidos de alto mando que, en el desempeño de los importantes deberes que se les confían, carecen del celo, tino y esfuerzo personal que su soberano y su patria tienen derecho a esperar de ellos".

"Cuando desembarcó en Ensenada de Barragán para marchar sobre Buenos Aires, Whitelocke contaba con un ejército de 10.000 hombres aguerridos, protegidos por una flota de 130 buques comandados por el almirante sir Home Riggs Popham. ¿Qué pasó? ¿Por qué no pudo tomar la ciudad?", se pregunta Rosario Zubeldía, directora de la obra teatral Whitelocke, un general inglés , de Jorge Castelli y Cristian Krämer, en el Teatro Cervantes.

"Según los autores, hay una zona oscura en la vida del militar donde ocurrieron hechos que condicionaron la actitud del hasta entonces exitoso comandante. La pieza es la adaptación teatral de la obra de Castelli El delicado umbral de la tempestad , Premio LA NACION de Novela en 2000. El núcleo de la trama es una reflexión sobre un tema conflictivo: la obediencia ciega, sin condiciones; para decirlo en términos más actuales, la obediencia debida", agrega la directora.

Actualmente, dirigela obra Whitelocke, un general inglés, en el Cervantes
Actualmente, dirigela obra Whitelocke, un general inglés, en el Cervantes. Foto: Maxie Amena

Zubeldía estudió actuación con maestros ilustres como Heddy Crilla, Lito Cruz, Agustín Alezzo, Raúl Serrano, y pedagogía teatral en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático Antonio Cunill Cabanellas.

"Precisamente, Whitelocke es el producto de una formación autoritaria, vertical, de obediencia ciega a los mandatos del rey. La frase al servicio de Su Majestad no era algo hueco, sino una síntesis real de su manera de ser."

-¿Qué ocurrió, según los autores, en esa zona oscura?

-Basándose en crónicas de la época, imaginan que hubo dos hechos. El primero, cuando un capitán a su mando desobedeció abiertamente sus órdenes. Esto habría causado una honda impresión en el entonces coronel, porque para él la desobediencia era algo impensado en un soldado al servicio de la corona. El segundo hecho fue más dramático: en una de sus campañas por el Caribe se enamoró de una joven haitiana con la que tuvo un hijo. Pero años más tarde, en 1793, debió comandar una sedición contra Haití. Partió de Jamaica y rodeó la ciudad de Port-de-Paix, en el norte, donde precisamente residían su mujer y su hijo.

-¿Cuál fue la decisión final?

-Whitelocke contaba con fuerzas superiores y esto le planteó la alternativa de ordenar a sus tropas que avanzaran y arrasaran la ciudad, y se pusiera así en peligro la vida de sus seres amados, o siguieran esperando. La orden superior fue avanzar y, finalmente, decidió obedecer. Su mujer y su hijo murieron en manos de sus propios soldados y, a partir de entonces, Whitelocke se transformó en un ser dubitativo, de actitudes ambiguas. Un personaje con el que pronto nos sentimos identificados en el odio y el repudio. Los autores suponen que ante la tenaz resistencia de Buenos Aires se le planteó una circunstancia parecida, y los traumáticos recuerdos de la toma de Port-de-Paix lo llevaron a intentar el asalto sin convencimiento, con un gran sentimiento de culpa. Hay cosas curiosas.

-¿Por ejemplo?

-En su novela El delicado umbral de la tempestad , base de la versión teatral, Jorge Castelli cita que durante el juicio el general Robert Craufurd recordó un diálogo que mantuvo con Whitelocke en Montevideo, antes de avanzar sobre Buenos Aires. Dijo, mirando las casas de esa ciudad: "Tienen ángulos de 90 grados, sin ochavas, frentes lisos, ventanas enrejadas... No hay lugar donde guarecerse. Nunca entraría allí con un regimiento de infantería". Sin embargo, 10 días más tarde, avanzó sobre la ciudad con infantería. Además, contaba con la artillería de los barcos de la flota del almirante Popham y podría haber bombardeado la ciudad. En la obra, todas estas preguntas pasan por la cabeza de un periodista que visita al general dos años después del juicio en su retiro de Hall Barn Park, en el condado de Buckinghamshire.

-Rosario, ¿cómo llegó al teatro?

-Era una adolescente y concurría a un taller literario que dictaba la escritora y educadora Inés Malinov, y hacía teatro en el desaparecido Embassy. Un día Inés fue a verme y a la salida me dijo: "Rosario, tenés que tomarte el teatro en serio, ¡Debés estudiar!" Y me envió a ver a Inda Ledesma, que a su vez me recomendó que estudiara con Hedy Crilla.

-¿Cómo era Hedy?

-¡Nunca la olvidaré, con 80 y tantos años subía y bajaba del escenario! Era muy exigente y a veces me hacía llorar, pero me enseñó muchas cosas, sobre todo disciplina y responsabilidad. En el teatro es difícil llegar sin una buena disciplina, ya que es un oficio muy libre. A veces, cuando uno empieza y está por salir al escenario se pregunta: ¿Qué hago aquí, vestida con ropa que nunca me pondría y dispuesta a decir palabras que nunca se me hubiera ocurrido pronunciar? La disciplina ayuda a superar el miedo y esos momentos. Y cuando se supera esa barrera, el teatro aparece como un oficio maravilloso, muy sanador, que nos da una gran paz y nos enseña a valorar cosas como escuchar y ver la realidad desde distintos puntos de vista. A descubrir al otro.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas