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Claves americanas

Evadir impuestos, un deporte latinoamericano

El Mundo

MIAMI.- Ya es oficial: los latinoamericanos pagan menos impuestos que los habitantes de casi todas las demás regiones del mundo.

Dos nuevos estudios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de las Naciones Unidas dicen que la recaudación impositiva de los gobiernos latinoamericanos no sólo está por debajo de la de los 30 países más industrializados del mundo, sino que también es inferior a la del sudeste asiático y Africa.

Muy bien, ya sé, muchos de ustedes estarán esbozando una sonrisa en este momento y pensando: "Oppenheimer, ¡descubriste el agua tibia! ¿No sabés que la evasión de impuestos ha sido uno de los deportes favoritos en la región desde hace siglos? ¿Nunca te preguntaste de dónde salió el dinero para la compra de esas torres de departamentos de lujo de Miami?".

Es cierto, hace mucho que los economistas han señalado los bajos niveles de recaudación impositiva en América latina.

Lo han atribuido, en general, al trato preferencial que han obtenido empresarios cortesanos amigos del gobierno de turno, a la evasión impositiva generalizada (basada en la idea de que "para qué pagar impuestos, si igual se los van a robar funcionarios corruptos") y a una enorme economía clandestina -el 43 por ciento de la economía latinoamericana, según los estudios divulgados por la Cepal- que por definición no paga impuestos.

Pero estos nuevos estudios tienen varios datos interesantes. De ellos se desprende que en una región con uno de los mayores niveles de inequidad del mundo -donde conviven los pobres con uno de los tres hombres más ricos del mundo, el magnate de las telecomunicaciones mexicano Carlos Slim- los pobres pagan una parte exageradamente alta de la recaudación impositiva.

Bolsillos golpeados

Esto ocurre porque la mayoría de los países de la región recaudan tan poco en impuestos directos a la renta y a la propiedad que los gobiernos recurren a impuestos indirectos, como el impuesto al valor agregado sobre bienes de consumo.

Estos impuestos, proporcionalmente, golpean el bolsillo de los pobres más que el de los ricos, dicen los estudios.

Entre los puntos mas interesantes de los estudios publicados por el organismo regional:

  • Mientras los países europeos recaudan un promedio del 16,4 por ciento de su producto bruto interno (PBI) en los impuestos a la renta y a la propiedad, Estados Unidos recauda 17 por ciento de su PBI con estos impuestos; los países del sudeste asiático, un 7 por ciento; los países africanos, un 6,3 por ciento, y los países latinoamericanos, sólo un 5,6 por ciento.
  • Mientras los impuestos a la propiedad contribuyen en más del 4 por ciento al PBI de Francia y en 3 por ciento al de Estados Unidos, aportan tan sólo el 0,8 por ciento del PBI latinoamericano.

La Argentina y Brasil recaudan alrededor del 3 por ciento de su PBI en impuestos a la propiedad, pero México, Perú y Ecuador recaudan tan sólo el 0,3 por ciento y El Salvador apenas un 0,1%.

  • Los 30 países más industrializados del mundo recaudan más del 70 por ciento de sus impuestos a la renta y a la propiedad de individuos, y el 29 por ciento de tasas a las corporaciones.

En América latina ocurre exactamente lo contrario. El 65 por ciento de los impuestos a la renta en la región es recaudado de las empresas y sólo el 35 por ciento de los individuos.

"Muchas empresas trasladan eso a los precios y lo convierten en un impuesto al consumo, que termina pagando el consumidor", me señaló el economista de la Cepal Juan Pablo Jiménez.

Sin misterios

Ese organismo recomienda, además de tratar de reducir la evasión fiscal, recaudar un mayor porcentaje de impuestos de las personas, en lugar de las empresas. Eso incrementaría la recaudación impositiva, señala.

Mi opinión: estoy de acuerdo. Pero la prioridad de la región debería ser aumentar el número de gente que trabaja en la economía formal, pagando impuestos directos.

Actualmente, más de la mitad de los latinoamericanos trabajan en la economía clandestina, en gran medida porque las leyes laborales de hoy hacen que las empresas no quieran contratar nuevos empleados.

Según el Banco Mundial, en Venezuela y Bolivia las empresas no pueden por ley despedir a un empleado, algo que ni siquiera pasa en la China comunista, por más que el trabajador se la pase durmiendo la siesta.

La Argentina exige a las empresas que paguen 139 semanas de salario a un empleado despedido, aun cuando las empresas puedan demostrar que el trabajador no cumplió con los deber asignados.

Comparativamente, Estados Unidos, Dinamarca y Nueva Zelanda permiten despedir a un empleado incompetente sin pagarle un centavo, para incentivar el aumento del empleo.

Mientras gran parte de la economía latinoamericana siga en el sector informal, no se podrá elevar mucho la recaudación impositiva y no será un misterio que los países no logren ser más exitosos en mejorar sus niveles de educación, salud y desarrollo económico. .

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