Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

Música | Oscar Strasnoy

"Muchos compositores son ignorantes"

ADN Cultura

El autor y pianista argentino radicado en Francia, que estrenará en Buenos Aires su obra Quodlibet, habla de la difícil relación del público con las obras contemporáneas y de su método de trabajo, que combina materiales musicales diversos


De la redacción de LA NACION

Librescamente y sin ambages, el quodlibet podría definirse como una forma contrapuntística barroca en la que cada voz cita melodías conocidas de la época. Quodlibet ,la obra para quinteto que escribió el compositor argentino Oscar Strasnoy y que el Mozarteum Argentino presentará el miércoles en su ciclo Conciertos del Mediodía, se funda en una generalización de esa forma, aunque elevada a una función de principio constructivo. Ya en Hochzeitsvorbereitungen (mit B. und K.) , Strasnoy había friccionado su música con músicas ajenas, en ese caso, la Cantata de bodas BWV 202 de Johann Sebastian Bach. En Quodlibet también aparece Bach -el final de las Variaciones Goldberg- , pero de una manera completamente distinta. Con un término prestado de la literatura, Strasnoy define como obra musical de non-fiction a esta pieza compuesta a partir de una o varias composiciones preexistentes, muchas de ellas de la música popular, canciones de los años sesenta y ochenta, desde "Rosa, Rosa", de Sandro hasta "The Sicilian Clan", de Ennio Morricone, además de canciones escritas por el propio Strasnoy sobre textos del poeta Hans Magnus Enzensberger y el cineasta Rainer Werner Fassbinder. "Hablo de non-fiction porque la historia existe ya en la realidad, y yo la muestro desde otro punto de vista, el propio", explica el compositor, nacido en Buenos Aires en 1970, radicado en Francia desde hace veinte años, y ganador del premio Orpheus, que recibió de manos de Luciano Berio, por su ópera Midea . "Es difícil la dosificación. Si ponés demasiado de una canción de los años 60, se vuelve casi música popular. Uso músicas que son muy banales, indefendibles, pero no es música popular."

La pieza será interpretada por el Quinteto Ego Armand, que integran el contratenor Daniel Gloger, el guitarrista Pablo Márquez, el contrabajista Eric Chalan, el percusionista Gabriel Said y el propio Strasnoy en piano. El nombre de la agrupación apenas consigue disimular sus resonancias populares y futbolísticas: Ego Armand es Diego Armando. "Cuando empezamos con el quinteto éramos casi todos argentinos y buscamos un símbolo del virtuosismo. Ego Armand sonaba muy francés y tenía esa cosa maradoniana. Me pareció divertida esa seudoseriedad combinada con el trasfondo choripanesco. Tengo un profundo rechazo por la pretensión de seriedad de la música contemporánea. Como en cualquier otro tipo de actividad, artística o no, la música contemporánea tiene muchísima mediocridad."

-¿Es un género la música contemporánea?

-Sí, se convirtió en un género, como la cumbia, o el jazz, o el barroco. Muchos compositores de música contemporánea son muy ignorantes del pasado. Hay compositores que no conocen las sinfonías de Schumann, aberraciones de ese tipo Hay compositores muy malos con mucha cultura, y compositores geniales sin ninguna cultura. Desgraciadamente, se enfatizó demasiado el lado puramente intelectual. Por eso se perdió tanto público.

-En un artículo sobre Geschichte/Historia, tu ópera sobre textos de Witold Gombrowicz, escribiste que la música no tiene nada que ver con el intelecto. ¿Con qué tiene que ver, entonces?

-Por supuesto que la obra se compone con el intelecto, pero no tiene que ver con la intelectualidad como formadora de opinión. Uno de los grandes problemas del mundo es la cantidad de gente que hace cosas para la que no está capacitada. Por otro lado, hay compositores geniales que no usan la reflexión intelectual para hacer lo que hacen. Wolfgang Rihm, por ejemplo, es un músico muy inteligente, pero tiene un tipo de escritura muy gestual. A eso me refiero. Yo pienso poco cuando escribo. O por lo menos, no tengo un pensamiento extramusical. Trato de mantenerme alejado del cálculo.

-¿La reconciliación de la música contemporánea con el público pasa por la seducción o por la pedagogía?

-Evidentemente, hay un problema de educación, pero los compositores no tienen tiempo de ocuparse de eso. La primera enseñanza sería perder el miedo porque no hay nada que entender. El resto es un problema de curiosidad. Pero tampoco creo que el compositor deba seducir a nadie. No estamos vendiendo canillas o ropa. Hay tan poco público de música contemporánea como de poesía, y nadie le diría a un poeta que escriba "más lindo".

-Hay compositores que lo intentan

-Bueno, pero para eso que se pongan a vender camisas. En realidad, es un problema muy vasto que toca el divorcio entre la cultura de masas y la alta cultura. Así como no es lo mismo comer en McDonald s que comer en un gran restaurante, tampoco es lo mismo escuchar a Madonna que escuchar a Boulez. Y no tiene por qué ser lo mismo; no implica el mismo grado de concentración, de "compromiso" con el acto cultural.

-¿Son incompatibles esas dos instancias? ¿Se puede escuchar imparcialmente a Madonna y a Boulez?

-Yo lo hago. Y Quodlibet lo prueba. Lo que pasa es que tengo la información para no asustarme cuando escucho cualquier tipo de música. Mi mamá se asustaría más con Marilyn Manson que con Stockhausen. La música tiene una cosa muy social. El tipo que escucha cumbia en un auto con la ventanilla abierta es feliz de mostrar su pertenencia a cierta categoría social, lo mismo que una persona que escucha ópera en el suyo. Yo evito decir que ciertas músicas industriales no tienen calidad.

-¿El uso de la convención es un arma contra el fetichismo de la abstracción?

-Más que un arma, es otra posibilidad. La convención tiene un sentido literal. En Quodlibet , hay signos tomados de la música popular que significan algo que uno asocia con afectos. Kagel tiene una expresión brillante: "literatura acústica". Aunque mi pensamiento es más musical que literario, me anoto en esa línea.

FUNCIÓN

Programado por el Mozarteum Argentino, el Quinteto Ego Armand presentará Quodlibet, de Oscar Strasnoy, el miércoles a las 13, en el Gran Rex (Corrientes 857). Entrada gratuita. Ego Armand dará otro concierto, también gratuito, en la Biblioteca Nacional (Agüero 2502) el sábado 16 a las 17. .

TEMAS DE HOYCaso García BelsunceRiver PlateBoca JuniorsImpuesto a las Ganancias