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La escuela no está preparada para atender hechos violentos

Lo afirma el 49% de la gente; la mayoría lo atribuye a una crisis de valores

Miércoles 06 de agosto de 2008
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Para el 49% de los porteños, la escuela no está preparada para enfrentar los incidentes y las agresiones que tienen como protagonistas a sus alumnos. Esa opinión se explica con otra: para el 62%, estos hechos se vinculan con una crisis de valores general, que las familias tampoco logran contener totalmente.

La mayoría vincula los hechos de violencia que involucran a los adolescentes con la falta de contención familiar, "el alcohol y las drogas", y hasta los programas de TV.

Los datos surgen de una encuesta entre 620 ciudadanos porteños, realizada por el Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano (Copub), en un año en el que se han denunciado numerosos episodios de violencia entre los alumnos, que en muchos casos agreden a los docentes y que, inclusive, son filmados y exhibidos por Internet.

Los resultados de la encuesta muestran algunas contradicciones, lo que podría reflejar cierto desconcierto social. Por un lado, al 71% de los encuestados los incidentes de violencia que involucran a jóvenes en las escuelas y otros ámbitos le preocupan "mucho" y "bastante". Pero al 29% le resultan indiferentes.

Las razones

Si bien el 62% atribuye los hechos de violencia en la escuela a una crisis de valores general, no todos piensan que se trata de una novedad: casi el 47% sostuvo que las situaciones agresivas con jóvenes se daban antes igual que ahora y para el 17% antes no se difundían.

"Quizás este porcentaje sienta que la crisis de valores en la Argentina se manifiesta desde hace rato y es una cuestión de larga data", dijo a LA NACION Virginia García Beaudoux, que estuvo a cargo del estudio. Señaló que en otros sondeos es recurrente "la sensación de que el país atraviesa desde hace varias décadas una profunda crisis de valores, que se agudiza con la decadencia económica y que las generaciones más jóvenes heredan".

"También podría pensarse que la crisis se arrastra desde hace tiempo, pero que las nuevas tecnologías y la difusión mediática la hacen más visible", agregó Orlando D Adamo, que dirige el Copub.

Al buscar las razones de la recurrencia de situaciones violentas, el 39% culpa a "las drogas y el alcohol"; el 20%, a un "mal entorno social y familiar"; el 16%, a "carencias en la educación escolar y familiar", y el 11%, a la televisión. Consecuentemente, según los encuestados, las principales acciones para prevenir estas situaciones son controlar el consumo de drogas y alcohol (el 26%), "presionar a los medios" (el 24%) y un mayor involucramiento familiar (el 19%).

"La principal responsabilidad se atribuye a las políticas macro, como las de control de drogas y alcohol. Y se señala que los jóvenes se encuentran más expuestos porque las familias los han desatendido", dijo D Adamo. De hecho, para el 55% la violencia que involucra a jóvenes se relaciona con que los chicos no reciben adecuada atención de sus familias. Para el 38%, sin embargo, es un problema de los jóvenes únicamente.

Las opiniones sobre la escuela se dividen: para el 49% de los porteños, no está preparada para enfrentar el problema, pero un porcentaje similar (el 42%) cree que sí lo está. En lo que hay acuerdo es en rechazar el regreso al sistema de amonestaciones y expulsiones de estudiantes, como a veces se vuelve a promover: el 75% cree que el problema debe ser enfocado de otro modo.

Según el informe final del sondeo, en el que también trabajó María Pastore, "la razón por la que la mayoría opina que las sanciones no serían eficientes es que los jóvenes se encuentran solos y no cuentan con el interés, el apoyo, ni la presencia activa de sus padres".

"Los argentinos, a pesar de una percepción de cierta decadencia y desilusión, seguimos apostando al sistema educativo", dijo García Beaudoux. "Los encuestados plantean que los temas de violencia exceden lo que el sistema educativo podía normalmente esperar. Por eso es lógico que las autoridades y los maestros no sepan muy bien qué hacer en estos casos y que no deba recaer en ellos toda la responsabilidad de solucionar el problema", apuntó.

A tono con la mirada ambivalente que en general se tiene de los medios, casi siete de cada diez porteños sostienen que la televisión promueve los comportamientos violentos y la discriminación, mientras que el 44% opina que la cuestión de la violencia no es adecuadamente tratada en los medios. Sin embargo, el 30% dice que sí la exponen de manera adecuada.

"Unos piensan en el tipo de programación que emite la TV, a la que se califica de «normalizadora» de la violencia y otros, en la parte informativa y el abordaje de denuncia de la problemática que se hace en los medios", explicó García Beaudoux.

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