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Bush, entre la espada y la pared

Por Gabriele Chwallek De la agencia DPA

Lunes 11 de agosto de 2008
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WASHINGTON.- Desde hacía tiempo, había señales de alarma. Y Estados Unidos incluso venía advirtiendo discretamente a su aliado "ejemplar" Mikhail Saakashvili que tuviera paciencia con Osetia del Sur y Abjazia.

Pero el conflicto bélico finalmente sorprendió a Washington, tanto la intervención del presidente de Georgia en la región separatista como la dureza de la reacción rusa, según coincidieron en señalar los analistas políticos citados por la prensa estadounidense.

El diario The Washington Post atribuye el desconcierto a que el gobierno estadounidense estaba demasiado ocupado con otras cuestiones, como la lucha contra el terrorismo.

Funcionarios norteamericanos rechazaron esta interpretación, pero admitieron que Washington no tiene, más allá de los llamados a la calma, ninguna estrategia de solución. Entre otras cosas, porque no logra dilucidar los motivos del amplio despliegue militar ruso. "Nos es difícil entender cuál es el plan ruso", dijo un alto funcionario.

Washington está ante un dilema complejo. Se cree que Saakashvili intervino en Osetia del Sur porque quería aprovechar la especial amistad con la Casa Blanca antes de que George W. Bush dejara la presidencia. "No se trata sólo de Georgia, sino de los principios y los valores de Estados Unidos", señaló el presidente georgiano al reclamar ayuda.

Pero, para no provocar a Rusia, Estados Unidos no puede ofrecerle más que un apoyo muy limitado a su más estrecho aliado de todas las ex repúblicas soviéticas. Son demasiadas las cuestiones en las que Washington depende de una buena cooperación con Moscú, entre ellas el conflicto con Irán.

Los expertos suponen que es por esto que Bush decidió no sumar un enviado especial propio a la delegación de la Unión Europea y la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) que partió a Tiflis y Moscú.

El equipo del Departamento de Estado especializado en Georgia no es muy grande, por lo que se priorizó por ahora suministrar "asesoramiento" a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice.

Hasta ahora Saakashvili ha logrado sólo una promesa de asistencia de Washington, más allá de los esfuerzos diplomáticos: el Pentágono se declaró dispuesto a organizar el retorno de los 2000 soldados georgianos desplegados en Irak. Pero nada de ayuda militar.

Estados Unidos se colocó en una situación complicada al dejar en evidencia su alianza con Georgia, percibida como una provocación creciente por Rusia. Y el apoyo a la solicitud de ingreso de Georgia en la OTAN terminó de generar en Moscú una sensación de acoso.

Georgia y Estados Unidos mantienen una relación sumamente estrecha desde la llegada al poder de Saakashvili, que considera a su país un puesto de avanzada de Occidente en el Cáucaso.

El gobierno estadounidense ve en Georgia un ejemplo para otros países que aspiran a instituciones más democráticas y, a la vez, como un freno a la influencia rusa en la región.

Bush debe decidir ahora si este aliado vale para poner en juego las relaciones con Rusia, según The New York Times . El diario sugiere su respuesta al publicar una imagen de Bush sonriente junto con Vladimir Putin en los Juegos Olímpicos, mientras los aviones rusos bombardean Georgia. Esta es, según el diario, la realidad de la política de Estados Unidos hacia Rusia.

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