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Historias sensibles en una puesta creativa

Hasta que me llames, propuesta de Ana María Bovo

Miércoles 13 de agosto de 2008

Hasta que me llames, de Ana María Bovo. Dramaturgia: Stella Brandolín, Edgardo Dib y Araceli Haberland. Intérpretes: Araceli Haberland y Edgardo Dib. Diseño de luces: Leandra Rodríguez. Diseño de vestuario: Gente de Teatro, Jorge Maselli. Diseño de espacio escénico y banda sonora: Edgardo Dib. Arreglos musicales y piano: Gabriel Goldman. Dirección actoral: Stella Brandolín y Edgardo Dib. Puesta en escena y dirección general: Edgardo Dib. En La Carbonera (Balcarce esq. Carlos Calvo). Los viernes, a las 21. Duración: 60 minutos. Nuestra opinión: buena

Cuatro temporadas atrás, la actriz y narradora Ana María Bovo inauguraba un espacio teatral dentro del Club del Progreso con un nuevo espectáculo: Hasta que me llames. Una experiencia netamente femenina que parte de la espera de un llamado telefónico. El texto cruza armoniosamente tres historias de la manera que le gustan a la creadora: una tomada de la historia real o la literatura ( Penélope y Ulises ), otra extraída de una película (en este caso La flor de mi secreto, de Pedro Almodóvar) y una tercera propia, con ciertos rasgos autobiográficos.

El material ahora es retomado por el grupo Gente de Teatro y la propuesta se renueva. No sólo por la posibilidad de encontrarse con ese delicioso texto, sino porque él está interpretado a dos voces: una femenina y otra masculina. En un espacio acotado, las sillas están distribuidas de manera no formal; a través de ellas, irán andando los intérpretes mientras exponen sus historias, las hacen propias y las comparten de manera muy cercana con los espectadores.

El director Edgardo Dib juega actoralmente con el material en dos planos. En algunos privilegia el relato propiamente dicho y, en otros, aporta acciones que le posibilitarán un mayor desempeño interpretativo. El juego no siempre resulta eficaz porque, algunas imágenes que conforman el texto, se resisten a escaparse de su eje. Parecería que pueden tener la potencia justa si se las transita con quietud y mucha concentración.

Hasta que me llames presenta a dos buenos actores -Araceli Haberland y Edgardo Dib- muy dispuestos a jugar a pleno con las historias e introducir a los asistentes en ellas hasta convertirlos en los personajes que dan vida a los tres momentos. El trabajo no mantiene la misma intensidad durante su desarrollo, aunque expresa creatividad y la pequeña virtud de hacernos compartir nuevamente esos pequeños dramas con sensibilidad.

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