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"Su talento no ha sido apreciado justamente"

ADN Cultura

Por China Zorrilla

Un día, pronto hará cincuenta años, el embajador argentino en Washington le escuchó cantar a un muchachito desconocido llamado Carlitos Perciavalle una de las canciones de María Elena Walsh. Fue por casualidad, creo que en una fiesta. "¿Qué es eso, por Dios?", le preguntó. Carlitos explicó que formaba parte de una obra llamada Canciones para Mirar, que se había estrenado meses atrás en Montevideo y que había sido un éxito brutal entre chicos y grandes. "¡Pero hágala acá, si le gusta tanto!", dijo el embajador. "¡Claro!, ¿pero quién pone la plata?" "¡Yo!", dijo el embajador. Y Carlitos me llamó -yo vivía desde años atrás en New York- y dimos curso a ese sueño un poco disparatado. ¡Por un embajador que considera que lo mejor que un país tiene para mostrar no son señores con moñito ni señoras monas, sino la poesía de una muchacha todavía no tan conocida! ¡Y que no le importó que nosotros mismos fuéramos dos uruguayos casi desconocidos! Don Lucio García del Solar, hoy viejito como yo: mi eterno agradecimiento. Nos preparamos durante meses para subir a escena un lunes, en un teatrito de lo que se llama el Off-Broadway. Entre Carlitos y yo -que le planchaba el pelo antes de cada función- lo hicimos todo. ¡Y lo felices que fuimos! Mi hermana Gumita diseñó unos trajes hermosos y muy sencillos que nosotros mismos cosimos; aunque quizá sea mucho decir "trajes", en mi caso era sólo una especie de buzo negro al que le iba agregando accesorios: las antenas de la hormiga Titina, el kimono de la señora Luna Toda la escenografía eran unas flores enormes de papel que entraban por un riel en la "Canción del jardinero". Contratamos a un pianista y dos sobrinas mías hacían de acomodadoras. Una bailarina que ahora vive en Roma, Ilsa Prestinari, entraba a veces, también cuando Carlitos o yo cantábamos. Lo más curioso es que actuábamos en un horario nocturno, jamás nos veía un chico. Pero el teatro nunca dejaba de llenarse, y a ese lunes le siguió otro y otro y meses enteros. Adultos extasiados que no entendían nada de castellano pero que me decían: "What does it mean vacadihumahuaca?" Un día llegó un periodista de la revista Life a entrevistarnos; estuvo horas hablando con nosotros, asistió a varias funciones. Yo no me daba cuenta de lo que estaba pasando con Canciones para Mirar hasta que nos llamaron para hacer la sesión de fotos después de unos inglesitos todavía desconocidos que se demoraron mucho. ¡Eran Los Beatles! Aparecimos en el mismo número de la revista que ellos, cuatro páginas completas dedicadas al talento de María Elena que -¿puedo decirlo?- creo que casi cincuenta años después no se ha apreciado justamente.

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