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Los sueños de Shakespeare

El director Yamil Ostrovsky pone en juego sus conceptos del teatro físico

Viernes 15 de agosto de 2008
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Si cualquier curioso se pone a buscar en Internet qué cosas aparecen frente al nombre de Yamil Ostrovsky, descubrirá que la mayoría de notas, artículos, referencias y links lo vinculan al mundo del teatro infantil, pero si se agudiza la vista aparece su origen como bailarín y sus antecedentes como coreógrafo y director teatral de piezas para adultos, universo al que regresa esta noche con el estreno de Sueño de una noche de verano , la pieza de William Shakespeare que le dio la excusa de volver a poner en juego sus conceptos sobre el teatro físico.

"Aun cuando hacía espectáculos para chicos, abría el juego hacia el teatro físico, una forma de combinar teatro y danza, movimiento y texto; por eso elijo actores que tengan un buen entrenamiento corporal y no bailarines", explica Ostrovsky. Este director de 36 años, y una carrera que comenzó hace más de diez, decidió encarar el trabajo con un elenco nuevo, por lo que convocó a un casting al que se presentaron 300 actores que, tras distintas pruebas, llegaron a ser los siete actuales: Carlos Ledrag, Gastón Urbano, Leonardo Porfiri, Natalia de los Santos, Pablo Goldberg, Romina Bayal y Dalila Romero (a decir verdad, ella fue la única que no tuvo que hacer casting). Fueron más de tres meses de intenso trabajo los que necesitó el director para que el elenco lograra el entrenamiento físico adecuado para encarar el proyecto.

Poner el cuerpo

Tanta preocupación por la elección de los intérpretes se entiende cuando Yamil explica la importancia del cuerpo del actor en su manera de trabajar, ya que es ahí donde está puesto todo, hasta el punto de que casi no hay escenografía, y el vestuario es apenas un esbozo de los tiempos buscados. Es ese despojamiento lo que lo lleva a emparentar su trabajo con el teatro callejero. "Para mí significa una manera de volver a creer en la magia del teatro, en la convención de estar contando un cuento y que los espectadores puedan completar lo que allí sucede. En una época de tanta pantalla, la gente necesita los cuerpos de los actores y lo efímero del teatro", resume el director.

Sueño... lo sedujo no sólo por la obra en sí misma, por su poesía, sus juegos teatrales, sino porque le posibilitaba trabajar en distintos planos -fantásticos y reales- sus imágenes colmadas de acciones y textos que por momentos juegan el mismo juego, y en otros, se disocian irremediablemente.

Como buen coreógrafo, Ostrovsky se pone a trabajar con sus actores recién cuando tiene un dibujo muy cerrado de lo que quiere ("aunque suene paradójico, mientras más dura sea la estructura, más libertad tenés para trabajar"). El resultado recién se podrá apreciar desde esta noche cuando se levante el telón en la Ciudad Cultural Konex, pero si se puede sacar alguna conclusión a partir de escuchar el tono de absoluta felicidad con que habla el director, se supone que sí será una fiesta, una que bien podría ser callejera.

Para agendar

Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare, con dirección de Yamil Ostrovsky.

Ciudad Cultural Konex, Sarmiento 3131. Viernes, a las 21. Entradas: $ 25. Reservas, 4864-3200.

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