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Comercio exterior

 
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Martes 19 de agosto de 2008 | Publicado en edición impresa

Pago en moneda local

Una alternativa al dólar

Las operaciones entre Brasil y la Argentina podrán realizarse en pesos y reales, una opción que apunta a reducir los costos de transacción de las pymes y que provoca la queja de los bancos

 
 
 

El próximo viaje de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a Brasil, planeado para el 6 de septiembre, podría marcar el inicio formal del sistema de pagos en moneda local (SML) entre la Argentina y su principal socio comercial del Mercosur, que promete reducir los costos de la intermediación bancaria para las transacciones de bienes, en especial para las pymes, y que, para muchos, sería el primer paso de una integración financiera entre ambos países. Aunque, desde el sector bancario el sistema no resulta tan tentador ya que atenta contra parte de su negocio.

Este sistema, que comenzó a gestarse en 2006 y que es optativo tanto para las empresas como para los bancos, permitirá al sector del comercio exterior realizar sus operaciones en pesos o en reales sin la necesidad de utilizar el dólar. El 26 de junio pasado, el Poder Ejecutivo encomendó al Banco Central la reglamentación del SML a través del decreto 1003/2008, que quedaría formalmente inaugurado en septiembre, con la firma de los convenios entre los bancos centrales de Brasil y la Argentina.

"Cuantas más opciones haya para el comercio exterior, mejor", dijo a LA NACION Enrique Mantilla, presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), al evaluar el SML. Pero aclaró: "Esta no fue una medida solicitada por el sector exportador y llama la atención que no haya habido una comunicación conjunta de los bancos centrales de la Argentina y de Brasil para explicar sus efectos".

María Cristina Pasin, gerenta principal de Acuerdos Internacionales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) explicó que la idea es lanzar el SML en forma opcional y ver qué empresas comienzan a usarlo. "Los bancos centrales no han salido a promocionar el sistema hasta no asegurarse de que funciona bien en términos operativos", agregó Pasin.

Es que una parte importante del funcionamiento del sistema es la adecuación de los sistemas informáticos bancarios. Por eso, el Banco Central comenzó a realizar pruebas informáticas con algunos bancos a principios de julio para incorporar luego a todos los bancos interesados en sumarse al SML. "Se probaron los programas en crudo y se les hicieron modificaciones", dijo Pasin. "Si todas las pruebas salen bien, habilitaremos el sistema en septiembre", dijo la funcionaria del Banco Central y explicó que durante estos días se están realizando pruebas de operaciones entre la Argentina y Brasil.

Objetivo a largo plazo

Hace dos años, una institución del mercado de capitales brasileña realizó un estudio en el que planteaba que el SML local podría ser el paso inicial hacia la futura integración de las transacciones del mercado de capitales entre ambos socios.

"Se trata de un paso estratégico a nivel integración", dijo Pasin a LA NACION y señaló que el SML servirá de experiencia piloto para extenderlo, eventualmente, al resto de los países del Mercosur.

Lo mismo opinó Pablo Grinspun, director de Mercosur de la Cancillería: "El SML surgió como una cuestión bilateral que luego se podrá extender a otros países del Mercosur". Y aventuró que el esquema "podría ir hacia un objetivo de muy largo plazo que tiene que ver con la integración de los mercados financieros y de capitales, y de una moneda única".

Pasin estimó que, primero se realizarán pruebas con las transacciones de bienes. "Si resulta, el próximo paso es abrir el sistema a los servicios y al turismo. Y, en última instancia, se integrarían los mercados de capitales", dijo Pasin, aunque planteó esto como una alternativa de largo plazo.

"Que se fusionen los mercados de capitales sería una buena noticia, querría decir que la Argentina está pasando por un buen momento", señaló a LA NACION un banquero, y agregó: "Pero, la realidad es que no se están haciendo muchos negocios financieros en el mercado local; hoy no abundan las colocaciones de deuda de las empresas".

Incluso, a algunos de los consultados les llamó la atención que, por un lado se busque una mayor integración de los mercados de capitales regionales y que, por el otro, se haya obligado a las AFJP a nacionalizar su cartera de inversiones.

Otro de los temas controversiales pasa por uno de los negocios de los bancos: el spread (la diferencia entre el tipo de cambio comprador y vendedor).

En la actualidad, un importador brasileño que compra bienes argentinos debe adquirir dólares al precio más alto, según la cotización de venta, y enviar esta divisa a su exportador en la Argentina. Por otro lado, el exportador argentino debe vender los dólares recibidos al precio más bajo, según la cotización de compra, para acreditar los pesos en su cuenta corriente. El mismo mecanismo se da en una exportación desde Brasil hacia la Argentina.

"El SML permitirá integrar los mercados, facilitando las liquidaciones financieras al disminuir los obstáculos y los costos en los flujos comerciales", explicó Pasin.

Quienes opten por realizar sus operaciones en pesos tendrán menos intermediarios. El importador argentino entregará los pesos a su banco comercial. A través de los bancos centrales, que compensarán diariamente los pesos y reales que cada uno cobrará y pagará en su país, el exportador brasileño recibirá -vía su banco- los reales correspondientes a su exportación.

De esta forma, el BCRA recibirá pesos de los importadores y ordenará al Banco Central de Brasil pagar reales y viceversa, compensando al final del día. Cuando el que importe sea un empresario del Brasil el procedimiento será el mismo, pero en sentido inverso.

Los bancos centrales de la Argentina y Brasil publicarán diariamente la tasa de cambio a la cual se le liquidarán las operaciones a los bancos privados.

"En términos financieros, hay un tema importante: la tasa de cambio que ofrecemos como BCRA es la del mercado mayorista, independientemente del monto de cada operación", dijo Pasin, y explicó que, al conocerse las cotizaciones oficiales en forma simultánea en los dos países, el sistema tendrá más transparencia y el usuario podrá buscar el mejor precio y la mejor atención entre las entidades bancarias.

"Hoy, el spread depende del monto de la operación", señaló Pasin, y explicó que, por esa razón, serían las pymes las que más se beneficiarían con el SML ya que habitualmente afrontan mayores costos bancarios con relación al monto de sus operaciones.

Según Pasin, el sistema creará una mayor competencia entre los bancos y admitió, quizá por esa misma razón, la existencia de cierta resistencia por parte de aquel sector.

"Al principio, los bancos fueron muy críticos de este sistema, tanto aquí como en Brasil, pero ahora no se pueden quedar afuera por la competencia, y porque la realidad se impone", comentó.

Entonces, según la funcionaria del Banco Central, los bancos comenzaron a ver al SML como una oportunidad de negocios y como un mecanismo para captar clientes. "Algunos, incluso, harán con esto una campaña de marketing", señaló Pasin.

Pérdidas

Consultados por LA NACION, muchos bancos se mostraron preocupados por la pérdida de una parte importante de su negocio.

Según datos del Indec, las exportaciones a Brasil significan alrededor del 19% del total de las ventas externas de la Argentina y las importaciones desde ese destino representan el 33% de las compras que la Argentina realiza al mundo.

"Sin duda, perderemos una parte del negocio", admitió Gustavo Sueldo, gerente de Negocios de Comercio Exterior del Banco de Galicia, pero agregó: "Si el sistema les baja los costos a las pymes, será bienvenido". Según Sueldo, el Galicia dará a sus clientes la opción de realizar operaciones de comercio exterior a través del SML. Y no se mostró preocupado por la cantidad de empresas que podrían utilizar el sistema: "Las empresas más chicas probablemente lo usen, pero nosotros registramos muy pocas inquietudes desde el sector privado en general".

Según una alta fuente de un banco privado, para aquellas empresas que tienen sus operaciones concentradas en Brasil, el sistema puede resultar tentador. Pero a las empresas que tienen su comercio diversificado en varios destinos, podría generarles un costo administrativo adicional que no compensaría el ahorro del costo del spread . En opinión de la fuente, a las grandes empresas, que se financian en dólares podría convenirles mantener todas sus operaciones en esa moneda. "Nosotros hablamos con las grandes empresas y no vemos que vayan a cambiar su forma de operar", dijo el banquero que prefirió no ser identificado.

Algo similar expresó Daniel Afione, gerente general de Asuntos Corporativos de Toyota Argentina, una firma que mantiene un fluido comercio con su filial de Brasil: "Nosotros estamos operando en varios países de América latina en dólares, sin demasiados problemas. Haremos la prueba para ver como resulta el sistema, pero ya tenemos establecido un mecanismo de compensaciones entre las distintas filiales de la compañía que funciona bien".

Para Mariano Lamothe, economista de la consultora Abeceb.com, el mecanismo de pagos en moneda local no generará grandes cambios en las operaciones de los exportadores e importadores.

"Podría implicar un ahorro para las pequeñas y medianas empresas que operan con Brasil al instrumentarse un tipo de cambio uniforme e independiente del volumen de la transacción", dijo a LA NACION. "Pero no significará un ahorro importante para aquellas firmas que se financian en dólares y que prefieren tener todas sus operaciones en esa moneda", añadió.

Según el economista, cada empresa es un caso particular y resulta difícil realizar una estimación global sobre cuál será la respuesta de las empresas a esta nueva alternativa.

En última instancia, como dijo Sueldo, "la única verdad la dará el mercado".

Por María Martini
Para LA NACION

Déficit: una balanza que genera saudades

"El déficit comercial con Brasil llegó para quedarse", dijo a LA NACION el ex secretario de Industria y titular de la consultora Abeceb.com, Dante Sica.

Los últimos datos difundidos por Abeceb.com muestran que el resultado de la balanza comercial con Brasil continúa en una tendencia deficitaria como resultado del mayor ritmo de crecimiento de las importaciones respecto de las exportaciones.

Así, el resultado de la balanza comercial bilateral para julio arrojó un déficit de US$ 662 millones, y en lo que va del año se ubicó en los US$ 3368 millones.

En los primeros siete meses de 2008, las exportaciones argentinas a Brasil alcanzaron los US$ 7332 millones, un 31,4% más que en el mismo período del año anterior, y las importaciones totalizaron US$ 10.334 millones, con un aumento del 35,7% respecto de los primeros siete meses de 2007.

"A pesar del tipo de cambio favorable para la Argentina, no será fácil quebrar la tendencia del intercambio deficitario con Brasil durante, por lo menos, los próximos cinco años", señaló Sica, y explicó que el superávit comercial con Brasil se está achicando en los tres grandes rubros en los que la Argentina registraba una balanza comercial positiva -productos primarios, manufacturas de origen agropecuario y combustibles.

"El Gobierno afecta las exportaciones de productos como el trigo, un envío histórico de la Argentina a Brasil, de lácteos y de harina de trigo", explicó Sica, y agregó: "Además, se dejó de exportar petróleo y nafta".

Por otro lado, el déficit del sector industrial también se expande. "Luego de la devaluación, los bienes industriales brasileños se hicieron más baratos en términos relativos", explicó Sica.

Otro aspecto relevante es que las importaciones totales de Brasil crecieron 120% entre 2001 y 2007, pero las importaciones argentinas registran un menor crecimiento.

"La Argentina está perdiendo participación en los productos que Brasil compra cada vez más al resto del mundo", dijo Sica. En su opinión, esto se debe a que la oferta argentina es limitada y a la fuerte tracción del consumo interno impulsada por el Gobierno.

Según Sica, medidas como el sistema de pagos en moneda local pueden beneficiar financieramentea las pequeñas empresas, que son las que exportan mayor valor agregado.

Un informe de Abeceb.com concluye que, cuanto menor es la empresa exportadora, mayor es el valor agregado de la exportación. Así, mientras que las pymes exportan un promedio de US$ 0,88 por kilo, las grandes exportan 44 centavos de dólar por kilo.

Según el informe, el 18,9% del total de las pymes exportadoras le venden sus productos a Brasil, por un valor de US$ 666 millones. Respecto de las empresas exportadoras, sólo las pymes registran superávit con Brasil. .

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