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Economía

 
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Domingo 17 de agosto de 2008 | Publicado en edición impresa

La crisis mundial­­

Corre riesgo la caja con la caída de las commodities

La baja de los precios de las materias primas impacta en el superávit fiscal argentino, que, debido al alto gasto público, necesita excelentes cotizaciones para lograr sostenerse

 
 
 

Todo tiene que ver con todo, por lo menos en el mundo de la economía globalizada.

Cuando suben las commodities, la billetera argentina sonríe. Pero cuando bajan, todo se torna sombrío. Mas aún cuando desde la política vernácula no se generan anticuerpos para soportar una mala racha internacional.

Algo así sucede en la Argentina de estos días, donde la caída que se ha registrado en el precio internacional de las materias primas pone en riesgo no sólo el superávit fiscal sino también el comercial; los gemelos que tanta importancia tienen en la performance económica de los últimos años.

¿Qué sucede? Nada para alarmarse demasiado, si se tratara de un país que hubiera sabido tomar precauciones para esta contingencia. Mucho, para aquellos que despilfarraron las oportunidades que aún da un ciclo de precios internacionales impensado hace sólo unos años.

Después de alcanzar los 147 dólares el barril el 11 de julio, el crudo liviano (WTI) ha caído desde entonces por debajo de los 114 dólares, de acuerdo con la cotización del mercado electrónico de Nueva York. El índice Reuters/Jefferies CRB de Commodities cayó 10% en julio, la mayor caída mensual desde marzo de 1980. El oro se desplomó después de rozar los 1000 dólares la onza y ayer terminó en Nueva York con una cotización de 792,10 dólares y registró una baja de 22,40 dólares respecto de la cotización del día anterior. La plata se derrumbó un 12% el viernes; el maíz bajó más del 30% desde comienzos de julio, y el cobre está en su nivel más bajo en seis meses. Y la soja, la materia prima más preponderante para las arcas fiscales argentinas, cerró ayer en el mercado disponible de Rosario a 820 pesos, luego de haber alcanzado un pico de 1163 pesos el 6 de febrero último. La caída de la oleaginosa también se observa en el Mercado de Futuros de Chicago, donde cerró ayer a US$ 445,15, después de tocar un máximo de 604,04 el 4 de julio de este año.

Todos éstos no son datos menores para la economía local, si se tiene en cuenta que el 81% del superávit fiscal, tan mentado por el Gobierno, está apoyado sobre lo que se recauda por las retenciones a las exportaciones de materias primas.

Según explicó el economista Ramiro Castiñeira, la caída en un 20% del precio de las principales commodities agrícolas resta 2000 millones anuales a la recaudación fiscal de la Argentina. Los números hablan por sí solos sobre lo determinante que son las materias primas en el esquema económico de los Kirchner: la recaudación por retenciones de soja, maíz, girasol y trigo suma 11.000 millones de dólares anuales (8600 provienen sólo del complejo sojero).

La trepada en las cotizaciones de las commodities empezó hace una año, cuando crujió el sistema financiero de Estados Unidos con la caída de las subprimes , un producto que apuntaba a sectores de menores recursos. Entonces, muchos fondos que operaban en ese mercado pasaron a operar en el de las commodities . Sin embargo, algo empieza a crujir en un sistema al que ya no le bastan los buenos vientos de las cotizaciones internacionales (ahora en reacomodamiento), sino que necesita que los valores estén por las nubes para poder sostener un elevado nivel de gasto.

"Los precios siguen siendo buenos, si se los compara con los que había a principios de 2007, pero eso a la Argentina de hoy no le alcanza para sostener el superávit fiscal", afirmó Castiñeira. "El país necesita precios muy buenos para alimentar la caja, porque el gasto público es muy alto y las cuentas ya están muy sobre el margen", agregó.

Todo indica que el reacomodamiento de los precios internacionales no hará estragos en 2008, pero la realidad será muy distinta el próximo año. Al menos, si la tozudez de la actual administración mantiene el nivel de gasto público y no cambia ni un ápice la dirección de su política económica.

El economista de la consultora Economía y Regiones, Paulino Caballero, opinó que, con el actual valor de las materias primas, no habría motivos por los cuales preocuparse este año. Pero advirtió: "En 2009 vamos a empezar a estar complicados, porque además de la corrección de los precios internacionales de lo que vendemos tendremos vencimientos de deuda aún más importantes que los actuales".

A todo esto, habrá que sumarle el mayor gasto interno que se originará por los inevitables aumentos salariales en el sector público; la constante sangría por subsidios al transporte y otros sectores, y la inminente movilidad de los haberes jubilatorios. Ante tal panorama, el sostenimiento del excedente fiscal se presenta, como mínimo, dificultoso.

"¿Cómo hacer para equilibrar las cuentas cuando ya hay una presión tributaria que no da plafón para seguir recaudando más?", se preguntó Caballero. Y volvió a interrogar: "¿Fíjese lo que pasó por querer recaudar un poco más con el campo?". Si se busca un ingrediente que empeore aún más el horizonte, no hace falta más que recordar que la Argentina no tiene acceso al crédito. Sólo tiene como prestamista al presidente venezolano, Hugo Chávez, lo que no hace otra cosa que dejar al país a merced del las condiciones que el líder bolivariano imponga a cambio de financiamiento.

Hace dos semanas, Chávez le dio "una mano" a la Argentina al comprar bonos soberanos a un 15% de interés. Se pagó la tasa más alta en dólares desde el default de la deuda pública de 2001. Pero al día siguiente de anunciar que había comprado US$ 1000 millones en bonos argentinos, el venezolano vendió esos títulos y pulverizó su valor, que ya venía castigado por los manejos del Indec y de la cuestión fiscal. Para los especialistas consultados, será vital mostrar al mundo una imagen más confiable para poder recuperar el financiamiento externo.

"Como mínimo el año que viene hay que solucionar el tema de los holdouts [tenedores de bonos que no aceptaron la propuesta argentina], y hacerle un planteo serio al Club de París, si quiere entrar el FMI que entre, para ver si se puede abrir el mercado de capitales", opinó Caballero. Pero el tema del financiamiento externo es sólo un aspecto a revisar. Una solución más integral requeriría una política energética seria, que generara inversión y dejara sólo de cubrir los baches de demanda que se producen.

Esta caída de los precios internacionales es algo que se esperaba, según los analistas, pero que no se eternizará. La opinión generalizada es que en un tiempo más los valores se estabilizarán. Dicho en otras palabras, se trata sólo de una mala racha. El problema es que la Argentina no tiene margen para "ponerle el pecho" a este período, como sí lo tienen otros países.

La situación es preocupante acá, porque, a diferencia de lo que se hizo en Chile, por ejemplo, no se armó un colchón, el famoso fondo anticíclico. "Acá se destinó todo al gasto público, mientras que el gobierno chileno reservó parte de lo que le ingresó por sus exportaciones de cobre y tiene mayor handicap para absorber un shock de baja de los precios internacionales", explicó Castiñeira. Y agregó: "Esto marca las diferencias de políticas macroeconómicas".

De acuerdo con un trabajo realizado por Alejandro Bianchi, analista de Invertir On Line, apoyado en un ciclo de bonanza que no se vivía desde principios del siglo XX, el país logró un fuerte ingreso de divisas producto de los mejores términos de intercambio de los productos que comercia, principalmente primarios. Ello llevó a un gran incremento de las reservas del Banco Central, con el consiguiente poder de mantener el tipo de cambio estable pese a la mayor volatilidad registrada en los mercados globales.

Pero ¿cuál es el contexto externo que amenaza con hacer tambalear los pilares sobre los que se asienta la macroeconomía local? Una indefectible corrección de los precios de las commodities que habían explotado como no lo hacían en los últimos 35 años.

El índice CRB de 19 commodities de Reuters/Jefferies trepó un 29% entre el 1° de enero y el 27 de junio, el mayor incremento en ese período desde 1973 y superior a la ganancia de todo segundo semestre en al menos cinco décadas, según estimó la agencia Bloomberg. Por su parte, el índice UBS de 26 commodities de Bloomberg creció un 33% este año.

Pero ese incremento desmesurado del valor de las materias primas parece haber llegado a su fin, debido principalmente a un menor crecimiento de los Estados Unidos y de la Unión Europea, la leve apreciación del dólar y las expectativas de que la Fed no volverá a bajar la tasa de interés.

Un pronóstico difícil

Especialistas de Toronto Trust, un fondo que tiene gran parte de sus inversiones en oro, se preguntan si efectivamente llegó el fin del boom de las commoditie s y afirman que no es posible dar una respuesta concluyente a esa pregunta, puesto que no se sabe cómo van a reaccionar los mercados. "Sólo podemos buscar una explicación en las razones que llevaron a un persistente y muy largo ciclo de aumento en los precios de los productos básicos, que, entre otras cosas, llevaron al precio del barril de petróleo a 145 dólares hace sólo algunas semanas atrás", consignaron.

Según un informe de Reuters, la caída de los precios de las materias primas ha dado nuevamente una razón a los escépticos que creen que la carrera alcista de los últimos años es pasajera, pero esa opinión subestima el crecimiento tanto económico como de la demanda en el mundo emergente.

Las correcciones son inevitables en cualquier tendencia alcista y el sector de los recursos naturales no es la excepción, señalaron gerentes de inversión que gestionan fondos en todos los mercados de activos y que no tienen un interés específico en que suban los precios de las materias primas.

Un peligro sería una recesión global, pero eso es improbable dados los pronósticos de que China, la cuarta economía del mundo, crecerá entre un 8 y un 10 por ciento este año, a pesar de la merma en la actividad durante los Juegos Olímpicos, que se disputan en este momento allí. A lo que hay que sumarle la implicancia que también tiene la demanda de alimentos proveniente de la India. .

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