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Domingo 17 de agosto de 2008 | Publicado en edición impresa

El triple crimen de General Rodríguez

La guerra de narcos ya dejó siete muertos y varios mensajes

Vinculan tres casos de los últimos meses

Por Gustavo Carabajal  | LA NACION

 
 
 

Con siete asesinatos cometidos en los últimos cuatro meses, el Gran Buenos Aires y la Capital se convirtieron en el escenario de una guerra en la que miembros de un cartel colombiano de narcotraficantes ajustaron cuentas con balazos y sangre. Así surge de una serie de elementos que figuran en tres causas judiciales. Por eso, los investigadores del asesinato de tres jóvenes, cuyos cuerpos aparecieron el miércoles pasado en General Rodríguez, relacionan estos homicidios con la muerte de dos colombianos en un shopping de Martínez y con las de otros dos hombres de la misma nacionalidad en La Matanza.

Según fuentes de la policía bonaerense, la noche que asesinaron a los colombianos en la playa de estacionamiento del shopping, Sebastián Forza, una de las víctimas de la masacre de General Rodríguez, no durmió en su casa y buscó refugio en un lujoso hotel de Pilar.

Los hombres asesinados en Martínez eran investigados por la DEA, la agencia antidrogas de los Estados Unidos y la Dirección de Policía Judicial de Colombia. Uno de ellos tenía pedido de captura internacional dictado por su presunta participación en el denominado Cartel de la Cordillera. Un grupo de narcotraficantes supuestamente comandado por Carlos Mario Jiménez, alias "Macaco", actualmente extraditado a Estados Unidos.

No habría sido infundado el temor de Forza a convertirse en la próxima víctima. Una serie de cruces de llamadas y una escucha telefónica pusieron al descubierto que Forza conocía a Julián Jiménez Jaramillo, el sobreviviente del ataque en el shopping de Martínez, ocurrido el 24 de julio.

Cuando comenzaron a investigar los homicidios de Jorge Alexander Quintero Gartner y Héctor Duque Caballero, en Unicenter, los detectives de la policía bonaerense encontraron puntos en común con los asesinatos de otros dos colombianos ocurridos el 3 de marzo en La Matanza. Ambos cuerpos fueron hallados dentro de una camioneta incendiada. Los mataron a balazos y los mutilaron.

Duque, de 35 años, era un estrecho colaborador de "Macaco", quien fue detenido en diciembre de 2006 y luego fue extraditado a los Estados Unidos.

Las autoridades colombianas sabían que Duque se había instalado en la Argentina en enero último. También sospechaban que junto con su socio, Quintero Gartner, habrían decidido continuar con las actividades del grupo en nuestro país. Al mismo tiempo, comenzó una interna en el Cartel de la Cordillera para definir la sucesión de "Macaco".

Esa guerra también se habría trasladado a la Argentina e incluyó una serie de traiciones entre los grupos que disputaban el liderazgo en la organización.

Los investigadores de la policía bonaerense intentan determinar si la relación entre Forza y Jiménez Jaramillo supuestamente se habría originado a partir de la intención de los colombianos de comenzar a traficar efedrina, una droga legal utilizada para la producción de mentafetaminas y éxtasis.

Pocas horas después del hallazgo de los cuerpos con 16 balazos en un zanjón de General Rodríguez, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, aseguró que el hecho se trató de un "crimen mafioso". Un día después, el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, Aníbal Fernández, coincidió con Scioli y agregó que "hechos como ése no se pueden prevenir".

Si bien quedó al descubierto que Seacamp y Bairesmed, empresas en las que Forza aparecía como socio y apoderado, respectivamente, fueron denunciadas en causas penales por la supuesta comercialización de medicamentos robados y con una millonaria estafa al Ministerio de Salud, el homicidio del empresario y sus dos amigos no estaría relacionado con esas actividades.

"Los asesinatos de General Rodríguez forman parte de un mensaje mafioso. Los piratas del asfalto no matan así, pero los narcotraficantes, cuando quieren mandar un mensaje, sí", explicó una importante fuente policial.

El hombre equivocado

A cuatro días del hallazgo de los cuerpos de Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, en un zanjón de General Rodríguez, los investigadores no pudieron establecer cuál era la relación entre ellos y cuál fue la razón que motivó que los tres fueran asesinados cuando el primero de ellos, en realidad, era el único que tendría supuestos vínculos con un traficante.

En principio, los investigadores sospechan que Ferrón y Bina habrían sido secuestrados porque estaban con Forza en el momento en el que fue interceptado.

Ferrón y Forza tienen perfiles distintos. El primero trabajaba en la empresa dedicada a la distribución de medicamentos que pertenece a un ex policía bonaerense identificado como José Luis Salerno. Forza tenía su propia droguería y varios negocios ocultos.

Ambos se conocían desde la adolescencia, pero volvieron a encontrarse hacía un mes en el club Liniers, en Lisandro de la Torre y Ramón L. Falcón. Allí almorzaron el 7 de agosto. Fue la última vez que los vieron con vida. Esa tarde los secuestraron y cuatro días después los asesinaron.

Contra la fiscal

  • Los familiares de Damián Ferrón, una de las tres víctimas de la masacre de General Rodríguez, pedirán pasado mañana el apartamiento del caso de la fiscal Ana Yacobucci. “La familia me ha pedido que la fiscal sea apartada de la investigación porque su accionar, según consideran, no ha sido el adecuado desde el momento en que recibió la denuncia sobre la desaparición”, dijo el abogado Miguel Angel Pierri.
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