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Buenos Aires, ciudad de cuerdos locos

Por Susana Reinoso

Martes 19 de agosto de 2008 • 12:12
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Hay una canción sobre los locos de Buenos de Aires que pinta la fauna variopinta que "llena de sol las noches y late por todas partes". Es una especie que "anda suelta por la vida, con su fe y su fantasía", dice su autor, Alejandro del Prado. Por eso, lo raro es posible en Buenos Aires y vale la pena saberlo.

Esta semana, la telefonista que atiende los llamados y, además, a los escritores y aspirantes a escritores en la sede de Grupo Planeta, casi se desplomó por la sorpresa. Apenas vio entrar a un ejemplar macho de otra especie, llamó al gerente editorial, Ignacio Iraola, y con voz extrañada le dijo: "Hay un gorila con un original".

En un país con abuso de referencias "gorilescas" en los discursos oficiales, la frase puede resultar metafórica. Sin embargo, Iraola le puso pecho y se lanzó escaleras abajo hasta dar de lleno con Barbú, un gorila de mentira de 1,80 m. de estatura, que en lugar de llevar bananas, cargaba el original de su novela bajo el brazo.

Consciente de lo difícil que es para un escritor novel y sin contactos llamar la atención de una editorial, Barbú no dudó en salir a la calle con su porte peludo. Tal vez se trepó a un colectivo y con la garra pagó su boleto de un peso hasta el barrio de San Cristóbal.

El gorila-escritor acompañó el manuscrito que finalmente llegó al escritorio del editor, con una hoja de vida digna de un sketch. Sólo que es real, aunque sus datos sean puro invento.

Confiesa que es un gorila indocumentado con DNI en trámite, que es macho y soltero, argumenta que las mujeres deberían depilarse menos y dice es nativo de Gabón, el Congo o Camerún.

Habrá que ver ahora si el original es tan divertido como las mañas del mono para sortear exitosamente los obstáculos del novel escritor bajo el disfraz.

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