Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El teatro viste a la moda

El diseño de indumentaria local y sus vínculos cada vez más sólidos y creativos con el concepto de puesta en escena

SEGUIR
LA NACION
Sábado 23 de agosto de 2008
0

"¿Esto es un traje o una escultura? ¿El lugar donde se desarrolla la acción es una tienda o una galería de arte? ¿Estamos frente a un desfile de moda o una performance ? Preguntas que muchos vienen haciendo desde 1900 en adelante, fecha en la que el arquitecto austríaco Adolf Loos relacionó arte de vanguardia con moda y transitó líneas difusas", escribió la periodista Ana Torrejón para el catálogo de Moda en progresión , un trabajo curado por ella, que se presentó en el Malba.

"Hace rato que los desfiles se organizan con elementos de la performance o de la instalación. Y diseñadores como Jean-Paul Gaultier experimentan con materiales y formas. A veces, la sociedad les teme a los cruces porque son espacios carentes de certeza. Pero precisamente la zona de cruce es una zona mágica donde siempre hay algo por descubrir. Ahí reside su riqueza", acotaba, en la misma línea, Andrea Salzman, profesora de la carrera de Diseño de Indumentaria de la UBA, en una nota publicada en LA NACION.

En el mundo de la moda, los desfiles parecen ser el punto máximo de conexión entre los diseñadores, el público y cierto deseo mimético. Desde otra perspectiva, el desfile es la puesta en escena teatralizada que el diseñador desarrolla para su colección. En esto entran en juego criterios de iluminación, musicalización, de construcción de cierta dramaturgia, con tal de lograr determinado ritmo, y hasta la apelación a determinados efectos para la supuesta caída del telón.

Duda: la imagen podría pertenecer a un montaje de Bob Wilson, siempre tan influido por las artes plásticas. Sin embargo, es de un desfile de Vero Ivaldi
Duda: la imagen podría pertenecer a un montaje de Bob Wilson, siempre tan influido por las artes plásticas. Sin embargo, es de un desfile de Vero Ivaldi.

Con estos parámetros, Chanel construyó una enorme chaqueta de más de 20 metros de altura de donde salen los modelos, o la gran reina del punk, Vivienne Westwood, presentó su colección Anglomanía en Bebelplatz, donde en 1933 se realizó una siniestra quema de libros. Todo es posible: grandes escenografías, apropiación de espacios emblemáticos, músico y DJ de primera línea para propuestas que se convierten en verdaderas performances.

En el ámbito local, parece ser que toda inspiración vanguardista, de cruce y de ruptura de ciertos moldes ligados a la pasarela tradicional conduce inexorablemente al Instituto Di Tella y los revoltosos sesenta. De hecho, a fines de esa década la diseñadora Mary Tapia hizo un performance-fashion en los baños turcos del gimnasio Colmegna, en la que las modelos se paseaban por el lugar rodeadas de fisicoculturistas como en una performance tan en boga en ese momento. Esas experiencias coincidían con los diseños de Rosa Bailón, creadora de la tienda Madame Frou Frou, que vistió a un cuarteto tan famoso como ecléctico formado por Marilú Marini, Litto Nebbia, Graciela Borges y Pappo.

Mientras tanto, Dalila Puzzovio, pareja del artista plástico Charly Squirru, se convirtió en una habitué del Di Tella y su conexión con el teatro la llevó a hacer trajes de peluche para Help Valentino , aquel emblemático espectáculo protagonizado por Antonio Gasalla, Edda Díaz y Carlos Perciavalle.

En la década siguiente, Tapia, luego de presentar sus trabajos en Nueva York y París, alquiló una boutique en la galería Promenade. "Para contrarrestar tanta burguesía -escribió la periodista Felisa Pinto para el programa de una muestra que curó el año pasado en el Malba-, presentó su colección con una puesta audaz e inédita, muy informal para esos años: era «gente común» lanzada a la pasarela, caminando o estando, simplemente". Otro germen para entender que en juego había otro criterio de puesta en escena seguramente influenciado por experiencias performáticas y la tendencia, tan actual, de llevar a no actores a escena.

A la diseñadora Vero Ivaldi lo que la seduce es contar el mundo que rodea una colección. "Eso es tan importante como la prenda en sí misma. Mostrar ropa por sí sola no me interesa. El hecho artístico es lo más importante, es lo que me hace querer preparar una colección", dice quien hace dos años presentó Topario (foto de tapa), en la que entabla claros vínculos con las artes plásticas y las artes escénicas.

To be (fashion) or not to be

Sus búsquedas, como las de otros diseñadores de su generación que estudiaron en la UBA, rescatan cierto espíritu que también estuvo presente en la década del ochenta. En esos tiempos, "se generó un espacio de libertad creativa sumamente potente, con desfiles en la calle en los que no había modelos sino personajes casi teatrales", analiza Salzman. En esos tiempos, empezaron a sonar los nombres de Gabriel Grippo, Sergio De Loof, Gabriela Bunader y Andrés Baño. De Loof surgió de la Primera Bienal de Arte Joven de Buenos Aires, la misma movida en la que Batato Barea y Alejandro Urdapilleta hicieron capote. La especialista en moda Victoria Lescano, autora del libro Followers of Fashion , llama a sus puestas " fashion happenings ". "Nuestros desfiles fueron una mezcla de moda, arte y teatro, sin saber muy bien qué estábamos haciendo", dijo Gabriel Grippo -arquitecto, dibujante, pintor, fotógrafo y diseñador- para el libro de Lescano. De Loof, en una nota publicada en Página/12 , agregó: "Para mí, el escenario de los teatros son pasarelas. Es un espacio blanco con luces y gente sentada; se utiliza música, los modelos pueden ser perchas o robots".

Desde 2002, la coreógrafa Andrea Servera -directora de Planicie banderita y La sombra de un pájaro en vuelo , entre otros- comenzó a trabajar en el Buenos Aires Fashion Week (que justamente hoy culmina una nueva edición) para ordenar el criterio de puesta en escena de los distintos creadores. Y en el BAF o por fuera de ese circuito trabajó con todos: desde Vero Ivaldi, en el Malba, hasta Pablo Ramírez, en el Museo de los Inmigrantes. Junto a Florence Argüello realizó la dirección del área moda del Festival de Verano en la Ciudad Cultural Konex, donde se realizaron desfiles que proponían un cruce entre el diseño y la tecnología (Hermanos Estebecorena), la danza (Cecilia Gadea) y la instalación (Vicky Otero).

Servera no es la única que, desde el campo de la danza, trazó vínculos con los diseñadores de indumentaria. Otra coreógrafa, Mariana Belloto, junto con Carlos Trilnik, presentó el año pasado una videoinstalación en la que deconstruían al mundo de los desfiles a partir de la tensión del cuerpo desnudo y el vestido. Carlos Casella y Ana Frenkel también cruzaron los límites de lo coreográfico. En sentido inverso, Mariano Toledo hizo el vestuario de Sweet Charity ydel grupo De la Guarda; Martín Churba hizo el vestuario de Dolor exquisito (actualmente, en cartel) y de diversos trabajos operísticos, coreográficos y teatrales; y Pablo Ramírez trabajó como vestuarista en puestas de Miguel Guerberof, Alejandro Ullúa, Alfredo Arias, Miguel Robles y Oscar Ferrigno.

"De todos modos, falta todavía que se arme ese link que tiene una lógica interna absoluta, sobre todo entre los diseñadores porque las grandes marcas tienen otra lógica. Creo que el puente todavía no se terminó de afianzar porque el diseño de indumentaria todavía es algo relativamente nuevo", cuenta Servera, quien, por el nivel de conceptualización logrado, reconoce que muchas veces se emocionó más viendo un desfile que con un trabajo teatral o coreográfico.

Claro que mientras el esquema de producción de la moda deje para último momento la reflexión sobre la puesta, la riqueza del cruce seguirá teniendo mojones aislados.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas