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Entrevista con el ministro Carlos Tomada

Habrá más control del trabajo en los talleres textiles

Política

Enviarán un proyecto de ley al Congreso

Por   | LA NACION

"Queremos que las grandes marcas de indumentaria se hagan cargo de la protección de los trabajadores del sector", afirmó el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, al defender el proyecto de ley del régimen de trabajo a domicilio, que será enviado en los próximos días al Congreso. El funcionario, que dialogó sobre el tema con LA NACION y otros medios, dijo que la iniciativa se propone luchar contra la elevada precariedad que caracteriza al empleo en muchos talleres de confección textil.

La reforma prevé dejar fuera del régimen específico del trabajo a domicilio a los talleristas. A diferencia de lo que ocurre hoy, estos intermediarios deberán establecer una relación comercial con la empresa que les encarga la confección de ropa y -como cualquier empleador- estarán obligados a inscribir a las personas que hacen tareas en sus talleres como trabajadores en relación de dependencia, en las condiciones que marca la ley de contrato de trabajo.

Si bien no existen estadísticas, se estima que hay unas 500.000 personas trabajando en el sector textil y del calzado, ya sea en talleres de costura o desde sus hogares. En el primer caso, según lo demostraron varias inspecciones, el trabajo se hace muchas veces en condiciones de falta total de seguridad e higiene y sin cumplimiento de ningún derecho laboral para los obreros. En muchos casos son inmigrantes que suelen sufrir condiciones de esclavitud, tanto ellos como sus familias.

Según informó el Ministerio de Trabajo, entre 2005 y 2007 se hicieron 6460 inspecciones, en las que se relevó a unos 28.000 obreros. De esas acciones surgieron sumarios contra 2300 empresas.

Pese a que algunas voces del sector advirtieron que los talleristas alegarán dificultades para poder convertirse en pequeñas empresas, Tomada se mostró convencido de que con la reforma se irá hacia un sistema en el que las marcas tendrán un mayor compromiso por la registración, porque si bien los obreros de los talleres no serán sus empleados directos, sí se definirá que existe responsabilidad solidaria por el cumplimiento de las obligaciones con la seguridad social, tal como ocurre con las subcontrataciones en la economía en general. Según el ministro, esa responsabilidad "no está muy clara" en la ley actual de trabajo a domicilio, que data de 1941.

El funcionario especificó que los trabajadores de talleres que logran obtener sus derechos a cargo de las empresas principales son en la práctica los que van a la Justicia.

"Ahí terminaban ganando, porque el tallerista no asumía ninguna responsabilidad, ya que aparecía como trabajador en relación de dependencia de la gran marca", relató, a la vez que estimó que ahora serán las marcas las que se van a preocupar por la regularización, ya que su responsabilidad estará más clara y quedarán obligadas, de hecho, a exigir la documentación que acredite el cumplimiento del registro y el pago de aportes y contribuciones sociales.

De todas maneras, Tomada admitió que establecer la responsabilidad solidaria de la empresa principal con la contratista sirve pero sólo "relativamente" en la lucha contra el trabajo en negro. "Si no hay inspección, la norma no se cumple", sentenció.

Respecto de las acciones de control por parte del Estado, el ministro reconoció que "siempre vamos a tener un déficit". "Pero nosotros empezamos [la gestión] con 20 inspectores y ahora tenemos 400; antes no se inspeccionaba ningún taller y ahora vamos por los 6500", se defendió.

El régimen de trabajo a domicilio propiamente dicho, que establece una relación de dependencia con características especiales, sólo se aplicará para quienes confeccionen las prendas o el calzado en sus casas, para proveer en forma continua a un empresario que deberá registrarlos.

Consultado sobre cómo se establecerá el salario en estos casos, el ministro Tomada dijo que "habrá una comisión que establecerá precios por prendas, y va a haber un piso, que deberá ser igual o superior a la categoría similar del convenio correspondiente. Estarán los gremios textil, de indumentaria, los cortadores y del calzado". Pero la posibilidad de adherir más adelante al régimen está abierta para otras actividades que tienen trabajo a domicilio, como el teletrabajo o el diseño gráfico.

Más allá del salario, el proyecto de ley busca, según puntualizó Tomada, dar a esos trabajadores derechos que ahora no tienen o sólo los consiguen si recurren a la Justicia. Un artículo establecería, por ejemplo, que el costurero tendrá vacaciones equivalentes a un día de descanso por cada dos quincenas trabajadas. Y con respecto a las situaciones de reducción o supresión de la relación de trabajo sin causa, se fijarían compensaciones económicas en el primer supuesto, y el pago de una indemnización de un salario por año trabajado, en el segundo caso.

Paritarias

Más allá de este tema, Tomada se refirió a una eventual reapertura de las paritarias, por presión de los gremios que quieren recuperar poder adquisitivo frente al alza de la inflación.

"No me parece. Estamos en agosto y en la mayoría de los convenios falta aplicar el último escalonamiento de los aumentos pactados. Además, no hubo ningún planteo formal ni informal de los sindicatos. Este año las negociaciones tuvieron en promedio aumentos de entre 23 y 25 por ciento, y eso no está para nada alejado de la realidad", dijo al ser consultado, aunque el Indec sólo admite una inflación del 9% anual. .

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