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Jóvenes mujeres que desconocen el fair play

Miércoles 27 de agosto de 2008
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Ojos bajos. Creación: [la oTra] compañía de baile. Dirección: Viviana Iasparra. Intérpretes: Manuela Aguinaga, Marcela Botti, Agostina Dolcemascolo, Alina Folini, Verónica Jordan. Música original: Gabriel Paiuk, con la colaboración de Facundo Ordóñez (contrabajo), Mariano Malamud (viola) y Federico Landaburu (clarinete). Diseño de iluminación: Ignacio Riveros. Diseño de espacio escénico: Viviana Iasparra, Ignacio Riveros. Vestuario: [la oTra], Martín Sichetti. Funciones: jueves, a las 21, en el C.C.C., Corrientes 1543. Nuestra opinión: Buena

Cinco mujeres, con sus polleritas de colores y zapatillas negras, se alinean en la escena deportiva. Detrás de la línea blanca permanecerán unos minutos, en silencio, con movimientos mínimos y lentos, que las dejarán preparadas, listas, a la espera de una largada que no llegará. Y en el paréntesis que abre aquel inconducente e hipotético "en sus marcas" se desarrollará el nuevo trabajo de Viviana Iasparra.

En ese espacio escénico, también dentro del área delimitada en una de las esquinas, las intérpretes establecen tácitas alianzas y rivalidades, grupales e interpersonales; se corren, atrapan, empujan. Por momentos, cuando la acción se aplaca, susurran un texto ininteligible y se escrutan con ojos bajos, hasta que una de ellas -o varias- se lanza en una nueva estampida y vuelve a activarse la relación acción-fricción. Así es, recurrente, y no se dan tregua.

Todas con todas, todas contra todas, todas contra una, todas para una, todas juntas, juntas y solas. Las jóvenes del universo que se pone aquí en juego atraviesan estos, entre otros, devaneos en torno a la grupalidad. Entre las fortalezas de este trabajo está el manejo de una aparente ingenuidad para referirse a la violencia -de hecho, promediando la pieza, los encuentros físicos derivan en agudos puntapiés-. Si la estética del manga fue para [la oTra] compañía de baile un punto de partida, como manifiestan, con la obra ya estrenada esta referencia queda explícita en el programa de mano (imágenes de Blood: The Last Vampire , de Benkyo Tamaoki).

En Ojos bajos , Iasparra abandonó los títulos de frases largas, pero conservó varios rasgos característicos se sus obras anteriores, como Los jueves siempre me siento mal así como el lunes es compacto o Todo lo verde que se extiende . Por ejemplo, los tiempos laxos: también esta pieza se desarrolla a un ritmo con el que será preciso sintonizar para no atravesarla como un aletargado tránsito.

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