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Sobre rieles

Transiberiano: las vías de un imperio

Turismo

Mito y realidad acerca de la línea ferroviaria más extensa del mundo, con 9288 kilómetros, atravesando 8 husos horarios, de Moscú a Vladivostok

Por   | LA NACION

Que es un ferrocarril. Que no. Que llega hasta China. Que no. Que dura 15 días. Que dura siete. Que no tiene ducha ni menú que salga de la sopa de repollo ni más comodidades que una cárcel estalinista. Que es puro lujo sobre ruedas.

Las confusiones, contradicciones y versionessui géneris que surgen en torno del Transiberiano no son pocas. Acaso tantas como las evocaciones que dispara la sola mención de un viaje de dimensiones épicas y nombre legendario.

Antes que nada, conviene aclarar que el famoso Transiberiano no es un tren. Es, en todo caso, una línea ferroviaria recorrida por trenes de diferentes categorías, trayectos y frecuencias. Así, más allá de las clásicas primera y segunda clase de toda formación, -con asientos mullidos y tapizados, o bien duros y de plástico-, también se encuentran aquellos vagones de terciopelo gastado y cortinas descoloridas, retazos de un pasado esplendor, que contrastan con las flamantes cabinas con baño privado, plasma, acceso a Internet y bocaditos de caviar (ruso, por supuesto).

Lo que generalmente se conoce como Transiberiano es el llamado ferrocarril Rossiya, que circula diariamente, durante todo el año, entre Moscú y Vladivostok, en el Mar del Japón. Son siete días de viaje y ocho husos horarios a lo largo de casi 10.000 kilómetros de estepa rusa, aunque, claro, la mayoría de los viajeros recorre tan sólo una parte del trayecto. Si bien por el convoy se pasean mochileros, aventureros y turistas en general, el Transiberiano sigue siendo el medio más común de los locales para desplazarse por ese territorio inconmensurable que es Rusia.

Es en Irkutsk, al este de Siberia, donde se desvían dos ramales: uno de ellos llega hasta Pekín después de cruzar Mongolia (en un tiempo aproximado de cinco días), mientras que el otro también alcanza la capital china, aunque sin pasar por Mongolia (seis días de viaje). Se trata, respectivamente, del Transmongoliano y del Transmanchuriano.

Cualquiera de los trans implica, sin excepción, numerosas y contantes paradas, generalmente de entre 5 y 40 minutos. En esos altos, el andén se transforma de pronto en un improvisado bazar, con hileras de mujeres que despliegan los objetos más inesperados, desde bayas de bosques vecinos hasta papas calientes o zapatos.

Mención aparte merecen las paradas en las fronteras, que pueden durar horas. A los trámites de aduana y el control de pasaportes se suma el cambio de ruedas de los coches de pasajeros, ya que las trochas de los rieles chinos son más angostas que las de Rusia y Mongolia. Las inspecciones se hacen más minuciosas en el tren que va de Ulan Bator a Irkutsk, también llamado "de los contrabandistas", por la cantidad de mongoles que suben cargados de productos baratos comprados en China, con la intención de venderlos en Rusia (algunos, para disimular, ocultan sus mercancías debajo de los asientos, en los baños o entre las valijas de otros pasajeros.).

La gran gesta

Se necesitaron 25 años (1891-1916) y el equivalente a cientos de millones de dólares, dicen que más del triple del cálculo original, para tender las vías que hoy cruzan lo que fue el extensísimo imperio ruso. El impulsor de la idea fue Serguei Witte, ministro de Finanzas del zar Alejandro III, que calificó la construcción del Transiberiano como "una de las mayores empresas del siglo en el mundo entero".

Más difícil es calcular los miles de vidas que se tragó esta gesta descomunal. En la construcción trabajaron convictos de la isla de Sajalín, soldados rusos y obreros chinos, turcos, persas y coreanos. Sin distinción de nacionalidades, muchos fueron sucumbiendo ante pantanos infestados de insectos, hielos eternos, inundaciones catastróficas, pestes de todo tipo y calaña, y hasta asaltos de los tigres de Manchuria. También causó estragos la artillería pesada durante la rebelión de los boxers en China y la guerra ruso-japonesa.

Los sobrevivientes siguieron tendiendo rieles a través de bosques de pinos y abedules, kilómetros y kilómetros de estepas y tundras, picos nevados y ríos torrentosos como el Amur y el Obi. El mayor problema para el Transiberiano en su camino hacia el Este fue el lago Baikal, en las áridas márgenes del desierto de Gobi y el más profundo del mundo. En un principio, el lago era atravesado en un ferry rompehielos que el gobierno ruso había comprado a Inglaterra para el traslado del tren, mientras los pasajeros y sus equipajes cruzaban las aguas congeladas en trineo. El método se siguió usando hasta la finalización de la traza sobre el extremo sur del lago, tras cinco años de trabajo dedicados solamente a concluir esa vuelta.

Si bien el Transiberiano entró en funcionamiento en 1905, en 1916 se terminó el último tramo de 1930 km a lo largo del río Amur. Desde entonces, y salvo un corto período durante la Revolución Bolchevique, nunca se ha interrumpido su servicio.

Precios y agencias

Aunque el Transiberiano circula durante todo el año, la temporada turística comienza en mayo y termina a fines de septiembre. La época más concurrida, tanto por extranjeros como por rusos (ya que coincide con las vacaciones de verano), comienza a mediados de julio y se estira hasta principios de septiembre; para esa época es necesario reservar los trenes con una buena dosis de anticipación.

Más allá de la anticipación, conviene estudiar bien las propuestas de las agencias antes de decidirse por alguna de ellas. Sucede que cada una ofrece recorridos distintos, duraciones distintas y, claro, precios distintos. De todos modos, ninguna de ellas niega que se trate de un programa caro. Tampoco, que la mayoría de los clientes que se interesan por este tipo de travesía son mayores y, sobre todo, muy viajados. Que el Transiberiano, con toda su carga simbólica, es, en definitiva, uno de los pocos viajes que aún les quedan por hacer.

Hecha la salvedad, a repasar. Hay programas que incluyen visitas a Rusia, Mongolia y China, aunque no siempre a bordo de un tren. Es el caso de la agencia Taiar ( www.taiar.com.ar ), que combina ferrocarriles, avión y ómnibus para unir San Petersburgo, Moscú, Irkutsk, Ulan Bator, Terelj y Pekín. Las noches a bordo del tren son pocas (dos; el resto, en hoteles cuatro estrellas), ideal para los más impacientes al traqueteo y balanceo del ferrocarril. El paquete consta de 17 días y 16 noches y su precio, US$ 4693 por persona, base doble, a lo que hay que agregar US$ 2500 de aéreo, con impuestos incluidos.

Por otro lado, existen paquetes que incluyen hasta 10 días a bordo de un tren de superlujo como el Expreso Transiberiano de Intourist, inaugurado este año (el alojamiento de las demás noches es en hoteles y en una tienda de nómadas mongoles). La propuesta corre por cuenta de la agencia CMM Travel ( cmmtravel.com.ar ) y ofrece 18 días visitando Moscú, Kazan,Vekaterinburg, Novosibirsk, Irkutsk, el lago Baikal, Ulan Ude, Ulan Bator, Erlian y Pekín. Con aéreos, el precio es de 3990 euros por persona, base doble, en camarotes de primera clase (los de superlujo ascienden a 6990 euros).

Maigon Travel ( www.maigontravel.com.ar ) , en tanto, promociona lo que llama La ruta de Genghis Khan , un recorrido por San Petersburgo, Moscú, Irkutsk, lago Baikal, Ulan Bator y Pekín. Incluye aéreos, ocho días de tren, alojamiento, excursiones y traslados. En total, son 17 días y US$ 6780 por persona, base doble.

Por último, también existe la opción de recurrir a agencias europeas para planear el mentado viaje. Una buena posibilidad es consultar la página www.eltransiberiano.com , que permite elegir la ruta y duración del viaje. Una buena forma de hacer uno de los recorridos en tren más famosos del mundo, pero a medida.

Fotos: Corbis, FATIMA TURU y MATT FORSYTHE/CREATIVE COMONS

En números

9288,2
Son los km que recorre la línea ferroviaria, la más larga del mundo

88
Son las ciudades por las que pasa el Transiberiano, cinco de ellas con una población superior al millón de personas. También cruza 16 grandes ríos

1040
Son los metros sobre el nivel del mar por los que pasa el tren en su punto más alto, en el paso de Yablonovy, en el km 6110

62
Grados bajo cero es la temperatura mínima en Mogocha y Skovorodino, los lugares más fríos del recorrido

8
Son los husos horarios que atraviesa todo el recorrido. Para evitar el caos, el horario de los trenes se rige por la hora de Moscú.

1637
Son los metros de profundidad que alcanza el lago Baikal, el más profundo del mundo. Las vías recorren 207 km junto al lago

500
Son los metros de los coches de pasajeros que tienen la mayoría de las formaciones

Mongolia, una silenciosa escala

Mongolia es el lugar de los sueños de un ecologista. Es el país con menos densidad del mundo. Hay 1,66 habitantes por kilómetro cuadrado. Estepas y montañas lo rodean de Norte a Oeste, y el desierto de Gobi al Sur siempre cubierto de un cielo extendido azul.

Aunque su capital, Ulan Bator, es una ciudad de cierto interés, es recomendable dedicarle más tiempo al interior del país más despoblado del planeta, a pesar de las escasas carreteras y el limitado transporte público.

En Karakorum, por ejemplo, se encuentra el primer monasterio budista de Mongolia, Erdene Zuu Khiid, rodeado de una gran muralla. Durante el viaje desde Ulan Bator, un extendido manto verde cubre suaves mesetas donde se divisan a lo lejos unos puntos blancos. Son los llamados yurt, especie de carpa blanca circular que tiene como elemento central el horno y su chimenea. Se montan en sólo dos horas con una estructura de madera y son utilizados como viviendas por los pueblos nómadas mongoles.

Otro gran atractivo es el lago Terkhiin Tsagaan Nuur, más conocido para los occidentales como White Lake. Para llegar allí se debe pasar por el volcán que forma parte del área protegida donde su acceso cuesta unos 2,60 dólares. Es un paisaje lunar, donde se hace difícil conducir sobre el terreno rocoso. Tras cuatro kilómetros se llega al lago, con sus orillas llenas de restos de lava volcánica. Allí no hay nadie. Ningún ruido. Se siente la naturaleza pura, el cielo perfecto que cubre el lago donde se refleja el sol.

Al Norte se encuentra otro lago aún más grande, el Khovsgol. Desde el pueblo de Khatgal se puede iniciar una cabalgata guiada de casi una semana alrededor del lago, alojándose por las noches junto a familias nómadas en yurts. .

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