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Palabras

Viernes 05 de septiembre de 2008
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De la piel para adentro estoy sola. Todo lo hago yo, puedo hacerlo bien o mal, puede servirme o no, puede agradarme o no, pero nadie estará en mi interior compartiendo responsabilidades. Puedo engañarme y pensar que si los otros cambiaran, mi vida mejoraría, pero eso lo único que hará será mantenerme a la espera de algo que no va a llegar. Nadie puede atravesar mi piel, ingresar en mi mente y realizar modificaciones. De la piel para adentro es donde vivo, donde habito cada día de mi vida. No puedo escapar, estoy conmigo desde que nací y moriré conmigo. Los otros están de paso, sólo por un momento, en cambio yo estaré siempre conmigo.

Puedo ser mi amiga, mi compañera, mi propio consuelo o mi propio fracaso, puedo aceptarme o desaprobarme, pero nunca me liberaré de mí misma. Entonces, ¿por qué no tratarme mejor? ¿Por qué en vez de ocuparme de lo que los otros tendrían que hacer para que yo estuviera bien, no me ocupo de hacer algo para mí en lugar de sentarme a esperar lo que casi seguro no llegará? Si me tengo a mano, aquí mismo, aquí adentro y convivo conmigo a cada minuto, seré yo la única que pueda arreglar mi interior y transformarlo en un lugar confortable. Los patrones de pensamiento que tenemos hacia nosotros mismos conllevan tanta fuerza que nos hacen hacer lo que creemos que somos y nos hacen llegar sólo hasta donde creemos que podemos llegar. Pero estas creencias se perpetúan sólo hasta que son sustituidas por otras, que poseen la misma fuerza y la misma duración que las anteriores. Usted es lo que piensa, es como se piensa y llegará adonde piense que puede llegar. Ni un metro más, ni un metro menos.

Celia Antonini es psicóloga clínica especialista en el tratamiento de la depresión. Aquí, un fragmento de su libro Qué hay en su cabeza, vivimos como pensamos .

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