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Vivir la radio por dentro y por fuera

Un entretenido espectáculo que despierta oportunas curiosidades por el medio

Sábado 06 de septiembre de 2008
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Radio para armar: espectáculo sobre el mundo de la radio. Dramaturgia y dirección: Lidia Argibay. Intérpretes locutores: Florencia Albasini, Estefanía Deniz, Matías García, Pato Giampietro y Dense Squeri. Producción, equipo de radio: Una nube para la infancia. (Sugerido para chicos mayores de seis años y adolescentes). En La Nube, Jorge Newbery 3537; 4552-4080. Los sábados, a las 16.30. Entradas: 15 pesos. Nuestra opinión: buena

Radio para armar es, en realidad, una suerte de clase animada mediante la cual se muestra al público cómo se prepara y construye un programa de radio. El enfoque es muy atractivo, y los niños, especialmente los mayores de siete años, se interesan mucho y aportan sus ideas o reacciones a los juegos propuestos.

Los intérpretes -que, a la vez, son en verdad los realizadores del programa de radio Una nube para la infancia, que se trasmite por Internet- se presentan y explican cuáles son sus funciones en el momento de emitir la audición: hay un locutor, que es el conductor y el que lee noticias, libretos, o cuentos; un encargado de los efectos especiales, experto en ruidos y ruiditos; hay dos chicas, que leen y hacen distintas voces, y una experta en sonidos, que desde la computadora incorpora lo necesario, incluida la música.

Actores y locutores son lo mismo en esta propuesta para chicos desde los 6 años
Actores y locutores son lo mismo en esta propuesta para chicos desde los 6 años. Foto: Gisela Romio

Todo esto se explica mediante diálogos y bromas entre los actores, quienes, a la vez, ofrecen muestras de lo que significan sus funciones y cómo resultan para la emisión de un programa. Luego, llegará el momento de hacerlo, que tendrá el formato de un cuento leído.

Efectos y efectitos

Al leer el relato escogido, los locutores y locutoras harán las voces; el "señor efectos", los ruidos ocasionales; la "señorita sonidos", la música, la lluvia y otros ruidos ambientales más o menos exóticos. Los niños de la platea aportarán sus propios efectos según las consignas. Posteriormente, el público podrá escuchar la grabación de lo que acaban de producir, y reconocer la ocasión de su intervención, así como apreciar su resultado general, al saber cómo se llegó hasta allí.

Todo transcurre en un clima amable, entretenido y muy cálido.

Es posible que al regresar a casa más de un chico inquieto busque cosas en su placard para armar su propio estudio de radio, o que lo proponga en la escuela, o se asocie con amiguitos para ver si lo pueden hacer, con recursos simples a la mano.

Y aunque no haga eso, tendrá una comprensión más clara de lo que pasa del otro lado de un parlante y la mente abierta a lo que el ingenio puede lograr para producir ilusiones.

Tal vez, lo que faltó fue una muestra más acabada y profesional, como "un regalito" de los intérpretes, para llevarse en la memoria y ponerla en el estante de los recuerdos. Lo que interesa es que chicos y grandes pasan un rato entretenido, amplían su visión sobre lo que se puede cuando hay ganas y salen con mayor curiosidad hacia lo que las personas hacen cuando hacen cosas.

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