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El fin del papel aún está lejos

El matemático argentino, que trabaja en Grenoble, Francia, dice que su tarea es tratar de que las computadoras vean

Domingo 07 de septiembre de 2008
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¿Cuántas veces se oye hablar del día en que llegue el momento de ver las oficinas sin papeles y de que llegará un día en que las computadoras vean y entiendan lo que ven, por ejemplo la diferencia entre un Modigliani y un Picasso?

"El día en que deje de usarse el papel en las oficinas será el mismo día en que deje de usarse el papel en el baño", dice riendo Marco Bressan, matemático argentino que trabaja en el Centro de Investigación de Xerox en Grenoble, Francia, donde, precisamente, se busca desarrollar un papel "borrable".

"Los futuristas siempre subestimaron el fin del papel -dice-. El papel es un soporte muy económico, versátil, fácil de compartir, de desechar y de reutilizar. El papel se está yendo, pero a un ritmo mucho menor del que se esperaba", admite Bressan, quien tiene un look más de guardaparques o de escalador que de científico a la sombra.

Bressan: "Mi objetivo en el centro de investigación es lograr que las computadoras vean"
Bressan: "Mi objetivo en el centro de investigación es lograr que las computadoras vean". Foto: Soledad Aznarez

Desde hace dos años dirige el área de Análisis de Patrones Textuales y Visuales del Centro de Investigación de Xerox en Europa y, entre otros desarrollos, está trabajando en un papel que se imprime y en dos horas se borra, lo que permite volver a utilizarlo, con un increíble ahorro de energía en el proceso de su fabricación.

Se trata de un papel hecho de celulosa empapada de productos químicos fotosensibles capaces de blanquearse cuando son expuestos a rayos ultravioleta. El texto desaparece al cabo de algunas horas.

"El costo de imprimir y tirar un papel es, medido en energía, de 40 minutos de una lamparita de 40 vatios. En cambio, el papel borrable demanda 10 segundos de esa lamparita", explica Bressan. El matemático dirige un área cuyo objetivo es crear tecnologías que faciliten la interacción diaria con contenidos visuales y de texto. Sus principales líneas de investigación son la clasificación de patrones, procesamiento de imágenes, estética computacional y análisis de documentos. En Grenoble, Bressan está a cargo de un área de investigación con un equipo de diez científicos y, además, en forma paralela, coordina la acción de todos los centros de investigación en el mundo en relación con los nuevos servicios.

"Estudiamos cómo se va a trabajar de acá a diez años. Trabajamos en el desarrollo de mundos virtuales, analizamos cómo será el trabajo en el futuro, las formas de colaboración remota, etcétera", explica Bressan.

-¿Cuál es la especialidad más demandada en esos centros?

-La mayor demanda está dirigida a especialistas en inteligencia artificial, en imágenes por computadora, analistas de sistemas, pero también hay antropólogos y sociólogos; hay lugar para los humanistas.

-¿Cómo es un día de trabajo?

-Hay mucho de gestión. Llego y voy trabajando de acuerdo con los horarios: primero, con China; luego, con la costa este de los Estados Unidos. Tengo reuniones o videoconferencias a medida que pasan los horarios. Cada tanto, nos reunimos en nuestro laboratorio virtual: Xerox Research Center Second Life. También me veo mucho con clientes. Es diferente vender una mesa que un servicio. Innovar en los servicios requiere mucho contacto con el cliente para saber qué quieren y necesitan.

-¿Qué está investigando en este momento?

-Mi objetivo es que la computadora "vea"; es decir, no sólo que procese sino que entienda contenidos visuales. En los últimos meses me he dedicado al análisis de imágenes artísticas (cuadros) y, con otros miembros de mi equipo, desarrollamos un sistema que analiza las influencias en el arte. Dada una determinada obra de arte, el sistema es capaz de analizar que otras obras, artistas y movimientos la influyeron.

El mismo sistema debería ser capaz de determinar a qué movimiento pertenece la obra, qué estilo y técnicas emplea, su contenido semántico e incluso, para ciertos artistas importantes, quién es el autor.

-¿Qué es la innovación: hacer los mismos procesos en forma más eficiente, con ahorro de energía o mayor rentabilidad para la empresa, por ejemplo, o lanzarse de lleno a hacer cosas nuevas?

-Por un lado, está el invento. Esto tiene que ver con superar un desafío científico-tecnológico o, al menos, avanzar en una dirección determinada. Por otro lado, está la innovación, que trasciende el invento y tiene que ver con hacer realidad una idea y con que el impacto (social, económico) sea positivo.

Esto requiere definir las aplicaciones, analizar su viabilidad, necesidad, utilidad, etcétera. Algunas innovaciones pueden ser incrementales; otras, más radicales.

Estas últimas son las más divertidas, pero también dan más trabajo porque es mayor el riesgo; hay que entender el mercado. Esa rama de mi trabajo, que incluye desarrollar un modelo de negocios para algo que hoy ni siquiera existe, me gusta tanto como la parte de los inventos.

En ambos casos, se requiere creatividad mucha creatividad. Para muchos innovadores, el desarrollo de negocio también resulta una cura de humildad en la que uno se entera de que no es tan difícil tener grandes ideas y que el desafío es llevarlas a la práctica.

-¿Cuál es su posición frente al régimen de patentes?

-Más allá de la situación actual, creo que el sistema tiene buenas intenciones. Hoy día, pocos dudan de que el sistema de propiedad intelectual atraviesa un momento difícil y urge una puesta a punto.

Por ejemplo: la vida útil de los inventos se acortó y recompensar mediante la protección acotada en el tiempo ya no tiene sentido en todos los casos; las patentes suelen ser tan específicas y fragmentadas, que sólo sirven cuando están combinadas con otras, y esto hace difícil determinar su validez y su valor; tenemos que aclarar qué significa y cuándo tiene sentido proteger procesos; hay que tratar el negocio de los litigios sin explotación que ejercen los patent trolls , etcétera.

Coincido en que se debería avanzar en la legislación y obtener ventaja de las nuevas herramientas de colaboración para mejorar el sistema de propiedad intelectual. Un buen ejemplo es el proyecto www.peertopatent.org, que propone la examinación abierta de patentes.

-¿Y qué hay con respecto a la propiedad intelectual del científico en relación con la empresa?

-¡Lo peor que le puede pasar a un científico no es que la empresa haga plata por comercializar su investigación sino que la empresa no haga nada con su trabajo!

En el último tiempo, las empresas están adoptando un modelo de innovación mucho más abierto que el imperante hace 50 años. Antes, tenía que haber una relación de "si y sólo si" entre el trabajo del científico y los intereses de la empresa.

Hoy la situación es mucho más flexible. Cuando el resultado de una investigación no encaja con el negocio de la empresa, suele ser la misma empresa la que busca licenciar la tecnología o apoyar emprendimientos externos.

Este modelo se llama de innovación abierta. Nuestro laboratorio es relativamente pequeño, pero colaboramos con más de 100 instituciones externas. Esto incluye universidades y centros de investigación pero también empresas que incluso compiten con nosotros por negocio.

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