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Pasan cosas raras contra Paraguay en el Monumental

Juan Pablo Varsky Para LA NACION

Lunes 08 de septiembre de 2008
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Pasan cosas raras contra Paraguay en el Monumental. El 29 de agosto de 1993, la Argentina no pudo pasar del empate sin goles. Entró en el provocativo show de Chilavert, jugó mal y quedó obligada a derrotar a los colombianos para clasificarse directamente al Mundial de 1994. Aquella eliminatoria fue la última con el formato de dos grupos y se disputó íntegramente en seis semanas consecutivas. Comenzó el 1° de agosto contra Perú, en Lima, y terminó el 5 de septiembre de aquel 1993 con el inolvidable 0-5 de Valderrama y compañía.

Todo cambió para Francia 98. Se expandió el Mundial de 24 a 32 equipos y se agrandó la etapa clasificatoria en América del Sur. Las dificultades que habían sufrido la Argentina y Brasil para entrar en Estados Unidos 94 convencieron a los dirigentes de probar con un sistema diferente: todos contra todos, a dos ruedas y en dos años de recorrido. Pero la Argentina siguió penando contra Paraguay en River. El 1° de septiembre de 1996, empataron 1 a 1 por la 4a fecha. Gran protagonista mediático de la previa, Chilavert respondió al tiro libre de Batistuta con uno propio al caño de Germán Burgos, que se pasó en su estirada. Ese día, Passarella puso de titular a Guillermo Barros Schelotto porque le había marcado un par de goles a Chila en el último Vélez- Gimnasia. Guillermo no la tocó y terminó reemplazado por Juan Sebastián Verón, quien así debutó en las eliminatorias.

Para el Mundial de Corea/Japón, sólo cambió el calendario y el partido de local ante los guaraníes cayó en la séptima jornada. El 15 de agosto de 2000, volvieron a empatar 1 a 1. Toro Acuña marcó el gol visitante y empató enseguida Pablo Aimar. Ese día, Javier Saviola debutó entre los mayores. Bielsa lo incluyó en el último cuarto de hora por Gustavo López. No disponible Chilavert, atajó Ricardo Tavarelli. Tuvo una atajada increíble con el pie, ante un Walter Samuel que no pudo hacer el gol en la misma línea del arco. Aún hoy no se puede entender cómo hizo Tavarelli para sacarla y cómo hizo Samuel para no meterla. Pasan cosas raras contra Paraguay en el Monumental...

El 6 de junio de 2004, mi amigo Gattone Gaudio le ganaba a Guillermo Coria la final de Roland Garros. Después del "mami, papi, los amo", la Argentina y Paraguay salieron a jugar su partido por la larga clasificación rumbo a Alemania 2006. Tras los tres goles de penal de Ronaldo a Pablo Cavallero en Belo Horizonte, Bielsa decidió darle la oportunidad a Abbondanzieri. Sin demasiada tarea, Pato jugó con aplomo y soltura en su estreno. En su último partido como seleccionador argentino en el Monumental, Loco Marcelo armó un ataque con Tevez de 10, Crespo de 7, Kily González de 11 y Saviola de 9. Justo Villar atajó bien, los delanteros fallaron en el último toque y nuevamente empataron. Esta vez, 0 a 0 con el arbitraje del brasileño Carlos Simon. Cuatro años más tarde, se repitieron el formato, el calendario, el referí y el empate. Pasan cosas raras contra Paraguay...

El sábado pasado, el visitante marcó y festejó un gol ¡sin haber pateado al arco! Gabriel Heinze volvió a cometer un error importante en los últimos 15 metros de la cancha. En 2005, durante la Copa Confederaciones, quiso darle un pase de pecho al arquero Germán Lux y facilitó el descuento australiano para el 4 a 3 definitivo. Contra México en el Mundial de Alemania, perdió la marca de Rafa Márquez en el gol y se le escapó por debajo del pie un pase sencillo que lo obligó a cometer una falta de expulsión. Lo salvó el suizo Busacca que sólo lo amonestó. El gol en contra de Heinze se llevó puesto a Abbondanzieri. Su reemplazante Carrizo jugó con el mismo aplomo y la misma soltura que el propio Pato había mostrado en su debut ante el mismo rival, por la misma instancia y en el mismo estadio en junio de 2004. El arquero de Lazio ahora depende de sí mismo para quedarse con el puesto.

A los quince segundos del partido, Carlitos Tevez se tiró a los pies de un rival. Provocó un lateral en la mitad de la cancha y se ganó la primera ovación del público. ¡Cuán confundido está Tevez! Parte de la culpa es nuestra. Aún hoy seguimos sobrevalorando su partido ante los alemanes en el Mundial. Ese día corrió, metió, raspó, marcó la proyección del lateral Friedrich, pero gambeteó poco y nada con un solo remate al arco. Y seguimos diciendo que la rompió El propio Carlitos admite que perdió frescura, que no define tan bien como antes, que ahora lucha más de lo que juega. Durante la semana previa, dijo que su titularidad siempre estaba en duda y relativizó el valor de la medalla dorada en Pekín.

Tiene razón en esto último: el fútbol olímpico es una expresión menor por formato, calendario, restricción etaria y equipos participantes. Di María lo sufrió en carne propia con los durísimos marcadores paraguayos. Sin embargo, la figura y el goleador de Atenas 2004 dejó subtitulado su fastidio por no pertenecer a la sociedad futbolística Messi-Riquelme-Agüero, ganadora en Pekín 2008. Durante el partido, expresó su enojo con dos patadas y se fue expulsado por segunda vez en estas eliminatorias. Tevez no se siente importante en este equipo y este equipo tampoco lo ha hecho sentir importante. Messi y Tevez son incompatibles. Se duplican y no se complementan. Cuando uno la agarra y gambetea, el otro mira y no participa.

Desde el partido con Brasil, Riquelme y Messi están haciendo un enorme esfuerzo para entenderse dentro de la cancha. Ellos sí son complementarios. Uno es zurdo y el otro, derecho. Uno parte de la gambeta, el otro del pase. Uno tiene velocidad con la pelota al pie y el otro ofrece velocidad mental para anticiparse a la jugada. Pero hay un problema. Por naturaleza, ambos quieren ser el líder futbolístico del equipo y uno solo podrá serlo. Basile todavía cree que pueden convivir y compartir ese liderazgo.

Coco ya tiene una fórmula que sí le ha entregado certezas: Messi-Agüero. Son amigos, se buscan permanentemente y se entienden. Hasta ahora, funcionaron mejor en los amistosos con un delantero central de área por delante de ellos (Cruz, ante México y Estados Unidos) que en los partidos de eliminatorias con Román por detrás. Cuelo mi opinión aquí: a mí me gustaría verlos con un nueve que juegue de espaldas, preocupe a los centrales rivales y abra caminos para la habilidad de Kun y Leo en los metros de la verdad.

De gran entretiempo en el Monumental, Basile no ha podido contar con su eje del medio campo para estos dos partidos. Por respectivas suspensiones, Gago no estuvo disponible contra Paraguay y Mascherano se quedará fuera del partido ante Perú. Pero ahí hay otra sociedad de garantías, con recambio en Battaglia y Cambiasso. Sumemos a Cata Díaz como variante para esa defensa de tres centrales que encabeza Demichelis. Jonás Gutiérrez llena el formulario para hacer la banda ancha de los cien metros por la derecha o por la izquierda. Coco deberá seguir buscando una alternativa para Zanetti, siempre comprometido, pero cada vez menos productivo.

Molesta otro empate porque ya van tres en cuatro partidos. Si bien el equipo no vence ni convence, el vaso no está vacío. La Argentina se autodestruyó en el primer tiempo. Durante el descanso, Basile ejerció de psiquiatra y de entrenador. El rival sintió miedo y, con uno menos durante una hora, el equipo pudo y debió haber ganado a partir de sus claras chances para marcar. Coloccini hasta gritó un gol antes de hacerlo en ese cabezazo que pasó al lado del palo. Evidentemente, pasan cosas raras contra Paraguay en el Monumental...

jpvarsky@lanacion.com.ar

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