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Crece la violencia en Bolivia: 10 muertos

Las protestas contra el gobierno se extendieron y hubo cortes de gas a la Argentina y Brasil; podrían declarar el estado de sitio

Viernes 12 de septiembre de 2008
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LA PAZ.- Bolivia quedó ayer al borde del caos por las violentas protestas contra el gobierno de Evo Morales, que ya dejaron por lo menos 10 muertos y nuevos cortes en el suministro de gas a la Argentina y Brasil.

El estallido de violencia ha provocado gran preocupación en la región, con urgentes llamados a la calma por parte de varios gobiernos, entre ellos los de Brasil y la Argentina. Ambos países se han visto directamente afectados por las protestas, ya que fue interrupido el suministro de gas desde Bolivia.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, advirtió que está dispuesto a intervenir en Bolivia si su aliado Evo Morales es derrocado. Además, en solidaridad con La Paz, que acusa a Estados Unidos de respaldar a los grupos rebeldes que buscan una mayor autonomía, expulsó al embajador norteamericano en Caracas (ver aparte).

La violencia, que antes se había concentrado en Santa Cruz de la Sierra, llegó ayer a las calles de Tarija
La violencia, que antes se había concentrado en Santa Cruz de la Sierra, llegó ayer a las calles de Tarija. Foto: EFE

En medio de la peor crisis desde que asumió, Morales añadió esta semana un fuerte roce diplomático con Estados Unidos al expulsar, anteayer, al embajador en La Paz, Philip Goldberg, y declararlo públicamente "persona no grata". Morales lo acusa de orquestar una conspiración para derrocarlo junto con Rubén Costas, el prefecto rebelde de Santa Cruz, el departamento más rico de Bolivia, y cabeza visible de la oposición.

Las protestas contra Morales derivaron ayer en violentos choques que dejaron 10 muertos en el municipio norteño de El Porvenir, a 35 kilómetros de Cobija, la capital del departamento opositor de Pando, cuando un grupo afín al gobierno llegó desde el departamento de Beni, también en manos de la oposición, y se enfrentó con los rebeldes.

Tras la ocupación y el saqueo de oficinas públicas y la toma de tres aeropuertos en los últimos días, los autonomistas tomaron ayer varias instalaciones gasíferas y provocaron una importante restricción de las exportaciones del fluido, la principal fuente de divisas de Bolivia.

La petrolera Transierra había cortado temprano el envío de 14 millones de metros cúbicos de gas a Brasil (la mitad del total adquirido por ese país) tras el cierre de la válvula en el municipio de Machareti, a 70 kilómetros de la frontera con Paraguay. Tras siete horas de interrupción, informó que había reanudado los envíos de gas.

Grupos opositores también obligaron a técnicos de Transierra a cerrar una válvula que envía gas natural a la Argentina desde la planta de Pocitos, cerca de la frontera. Al mediodía, la petrolera estatal local YPFB informó que había suspendido los despachos de gas a la Argentina a causa de la toma de una estación fronteriza del gasoducto por manifestantes.

Cinco de los nueve departamentos del país (Beni, Pando, Tarija, Santa Cruz y Chuquisaca) se han declarado en pie de guerra contra el gobierno para exigir la devolución de un impuesto a los hidrocarburos creado recientemente por Morales. Además, se oponen a su intento de imponer una Constitución socialista e indigenista.

En cuatro de estos cinco departamentos, los opositores, que acusan al mandatario indígena de pretender convertir a Bolivia en una nueva Cuba, han aprobado estatutos autonómicos de corte liberal para obstaculizar la aprobación de la Constitución de Morales.

Los choques

El diario cruceño El Deber afirmó ayer que los dos bandos que se enfrentaron en El Porvenir estaban armados con rifles calibre 22 y revólveres de diferente tipo. La policía intentó intervenir, pero se vio obligada a replegarse y varios uniformados resultaron heridos. Un ingeniero de la Prefectura de Pando, un concejal de la localidad de El Porvenir, dos campesinos y otras seis personas que no habían sido identificadas murieron en los choques, que dejaron además 30 heridos.

El prefecto de Pando, el opositor Leopoldo Fernández, admitió que la situación en su región es "incontrolable" y que "escapa al control de las autoridades". Agregó que en Pando se han instaurado "el caos y anarquía".

Por su parte, Morales advirtió que la paciencia del gobierno "tiene un límite", mientras el embajador brasileño en Bolivia, René Mauricio Dorfler, declaró que el mandatario boliviano estudia declarar el estado de sitio.

"Vamos a tener paciencia, prudencia. Como siempre, trataremos de evitar la confrontación, pero la paciencia tiene un límite, de verdad", advirtió ayer Morales.

El ministro de Gobierno (Interior), Alfredo Rada, agregó que "el golpe cívico se está convirtiendo rápidamente en violencia interna". "En Pando, Tarija y Santa Cruz, la sociedad civil está fracturada. Estos enfrentamientos internos son exclusiva responsabilidad de los prefectos y líderes civiles que intentan romper el régimen democrático", argumentó.

Sin embargo, el presidente del Comité Pro Santa Cruz, Branko Marinkovic, responsabilizó a Morales por las muertes en Pando. "Tenemos información lamentable de que en Pando hay mucha violencia causada por grupos armados enviados por el gobierno", dijo.

Agencias Reuters, DPA, AFP y EFE

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