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La Presidenta, en contra de un tipo de cambio muy alto

Cuestionó también el proteccionismo; Lascurain había pedido dólar competitivo y protección

Viernes 19 de septiembre de 2008
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La presidenta Cristina Kirchner eligió ayer el auditorio más obsesionado con el dólar competitivo y la protección para soltar dos conceptos controvertidos, de signo contrario: "El tipo de cambio demasiado alto no ayuda en la lucha contra la inflación" y "hay que tener cuidado de que la protección no derive en proteccionismo". Escuchaban representantes de la Unión Industrial Argentina (UIA) que, minutos antes, habían manifestado preocupación por ambas cuestiones.

El contrapunto se produjo ayer, durante la celebración del Día de la Industria, en la sede central de la entidad fabril, acto al que la Presidenta fue acompañada por parte de su gabinete y gobernadores afines. Algo así como una piedra en el camino de una relación, Gobierno y sector fabril, que había arrancado como una fuerte alianza cuando los Kirchner llegaron al poder, en 2003.

Los industriales habían aprovechado para transmitirle, mediante el discurso de su presidente, Juan Carlos Lascurain, todos sus desvelos juntos. Como si la crisis financiera internacional hubiera alentado a estos dirigentes a decir lo que pocas veces han proferido de manera institucional y a cara descubierta: que tienen problemas, que hay sectores que están creciendo menos como consecuencia del encarecimiento del crédito, la apreciación real del tipo de cambio y la inflación.

Lascurain había dicho: "En medio de una inestabilidad financiera global sin precedente, se están manifestando algunos elementos que afectan la estrategia de desarrollo industrial sustentable y que se exteriorizan en un conjunto de síntomas como la suba en las tasas de interés, la merma en la tasa de crecimiento de la actividad de muchos sectores, la inflación y la apreciación real y nominal del tipo de cambio. Así, encontrar alguna pauta de readecuación para las variables macroeconómicas aparece, a nuestro juicio, como de suma importancia para generar un marco de sostenimiento para la inversión y la generación de empleo".

Cristina contestó: "Respecto del tipo de cambio competitivo y la inflación, vamos a tener que sentarnos a discutir en serio. Porque no tenemos que hacer planteos inconsistentes. Por ejemplo, un tipo de cambio demasiado alto va en contra de las políticas de lucha contra la inflación". Consultado después, Lascurain aclaró: "Lo que la Presidenta dice es lógico. En la casa no se habla de un aumento del tipo nominal, sino real -corrigió-. Estamos de acuerdo con que subir el tipo de cambio nominal en este momento es una señal inflacionaria, pero se puede modificar por otras vías, como la eliminación de las retenciones para algunos productos o la ley de ART, que es importante para las pymes".

En el discurso, había dicho también que la crisis internacional generaría saldos exportables en busca de mercados desprotegidos: "Es por esto que es de significativa importancia mantener la protección a la industria doméstica y las fuentes de trabajo que ellas generan, tal como lo prevén y lo están haciendo los países del mundo desarrollado".

Contestó Cristina: "Es importante pensar en cómo hacer un modelo sustentable cuando empiezan las pujas sectoriales. Por ejemplo, en la protección: hay que tener cuidado de que la protección no derive en proteccionismo, que a su vez no derive en malos precios para los consumidores. Hay que tener en cuenta la calidad y el precio".

Hasta aquí, el contrapunto explícito que vieron el jefe de Gabinete, Sergio Massa, y los ministros Julio De Vido, Florencio Randazzo, Jorge Taiana, Carlos Tomada y Carlos Fernández. También un asistente no esperado: Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural, que se saludó con Cristina por primera vez desde el conflicto rural.

Pero hubo también roces implícitos, poco advertidos, como cuando Lascurain pidió modificar el artículo 34° de la ley de presupuesto enviada al Congreso, que permite importar mercaderías nuevas o usadas con arancel 0 para un conjunto de proyectos de infraestructura considerados críticos a criterio de la Secretaría de Energía. En el sector empresarial le asignan nombre y apellido: alude a la importación de cables para obras de alta tensión eléctrica. Un sector en que se desempeñan firmas de buena relación con la Casa Rosada.

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