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Designaron al general Luis Pozzi

Un aliado de Bendini, nuevo jefe del Ejército

Política

Por   | LA NACION

La Casa Rosada no esperó mucho tiempo para nombrar al nuevo jefe del Ejército. Ni siquiera aguardó la llegada desde Chile de la ministra de Defensa, Nilda Garré. La presidenta Cristina Kirchner optó por dar una señal de continuidad del mando militar y designó ayer al general de división Luis Pozzi, un ingeniero del arma de Comunicaciones, que se desempeñaba como subjefe del desplazado teniente general Roberto Bendini.

Pozzi es compañero de Bendini en la promoción 99° del Colegio Militar, y su especialidad -ingeniero- lo coloca como un hombre de la rama técnica del Ejército. Es la primera vez que un oficial de Comunicaciones llega al máximo nivel de mando, lugar reservado históricamente para hombres de la Caballería, Infantería o Artillería. De todas maneras, el kirchnerismo quebró muchas tradiciones militares en los últimos cinco años.

Bendini coordinó con la Presidenta y con su esposo, Néstor Kirchner, la sucesión en el Ejército. El militar relevado anteanoche informó a cada general la determinación del Gobierno de nombrar en el puesto a Pozzi, antes que el jefe de Gabinete, Sergio Massa, hiciera el anuncio oficial en la Casa Rosada. Bendini fue removido de su puesto tras conocerse el procesamiento por peculado que dictó en su contra la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia. Esa causa se inició antes de su nobramiento como jefe del Ejército en mayo de 2003 y tiene que ver con el supuesto desvío de fondos en la Brigada Mecanizada XI de Río Gallegos.

Pozzi no era la primera opción que tenía Garré en su carpeta de candidatos. Sin embargo, sus allegados afirman que con la decisión tomada en la Casa Rosada se dedicará a trabajar con el nuevo jefe, un oficial que no le resulta desconocido. La ministra tenía rota la relación con Bendini, con quien no tenía siquiera diálogo. La antipatía era mutua. Con el nombramiento de Pozzi se da una situación de empate en la lucha que durante meses se mantuvo en la cúspide del sistema militar.

Garré conversó por teléfono con la presidente Cristina Kirchner. También con Massa. La decisión, una vez más, fue tomada en el núcleo interno del kirchnerismo. Desde Chile, donde presenció el desfile militar en conmemoración de la independencia de ese país, la ministra tuvo el primer contacto formal por teléfono con Pozzi. Quedaron en reunirse el lunes próximo.

El regreso de la ministra a Ezeiza estaba prevista sólo cinco horas después del anuncio de Massa. El Gobierno dio por cerrada la discusión sobre el futuro jefe del Ejército sin mucho debate y forzó el nombramiento antes de la llegada de Garré.

Fue el secretario de Asuntos Militares, Germán Montenegro, quien recibió en persona al nuevo jefe del Ejército. Montenegro es un funcionario de gran confianza de la ministra. Garré delegó en él los contactos cotidianos con los jefes militares, como forma de poner una primera barrera política a los oficiales.

Una de las objeciones personales más fuertes sobre Bendini tenía que ver con su costumbre de buscar a otros empinados kirchneristas, como Julio De Vido y Carlos Zaninni, para llegar directamente a la Casa Rosada. Esa línea le permitió ayer al actual ex jefe del Ejército tener peso en el momento de elegir a su sucesor.

Una sucesión ordenada

Fue consejo del militar o bien parte del acuerdo con la Casa Rosada para ofrecer inmediatamente su solicitud de pase a retiro cuando otro escándalo de corrupción amenazaba con irrumpir en la escena política. De una u otra forma, Bendini impuso a Pozzi, hombre al que lo unen más de cuarenta años de amistad.

En el momento de despedirse de sus subordinados, Bendini deslizó algunas palabras dirigidas al enfrentamiento que sostenía con la ministra. "Vuestro trabajo y vuestra dedicación ha posibilitado sortear numerosos obstáculos y obtener importantes logros, a pesar de las múltiples dificultades que se nos han presentado", explicó el ex jefe del Ejército al enviar ayer un comunicado a todas las guarniciones del país.

Pozzi tiene un perfil bajo, pero formó siempre parte del círculo más íntimo de las decisiones de Bendini. Uno de sus primeros desafíos será hacer frente a las denuncias de corrupción que salpicaron a muchas unidades y que en el último mes provocaron el pase a disponibilidad de 44 militares, entre ellos seis generales, y una causa abierta en la Justicia por el Ministerio de Defensa.

Garré aseguró que continuarán las investigaciones sobre el sistema de compras del Ejército, auditorías que llevaron a los generales a quitarle el apoyo Bendini un día antes de su caída por el procesamiento en el Sur. Varios oficiales confían en que Pozzi, con aire nuevo en su comando, logre una tregua política frente a un tema que procupa en todos los niveles del Ejército.

Por lo pronto, Pozzi deberá armar su estructura de mandos y concentrarse en los ascensos y pases a retiro anuales que deben definirse en los próximos días.

Con la designación de Pozzi, no existe la obligación de instantáneos pases a retiro de generales, ya que el nuevo jefe es también el oficial más antiguo. La Presidenta también quiso evitar una reforma más profunda. .

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